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La moderna casa de Arturo Valls en Madrid tiene una decoración cálida y mucho color

El presentador será el encargado de anunciar las nominaciones a los premios Goya junto a Toni Acosta

La moderna casa de Arturo Valls en Madrid tiene una decoración cálida y mucho color

Arturo Valls, en una imagen de archivo. | Gtres

Arturo Valls hará públicos los nombres de los profesionales nominados a los Goya este mismo martes. El cómico y actor leerá esta lista junto a Toni Acosta en la ciudad de Barcelona, donde se celebrarán los galardones este 2026. Son muchos los nombres que se llevan rumoreando en los últimos días, sobre todo después de la proclamación de los Globos de Oro en Hollywood.

Arturo Valls Mollà nació el 24 de marzo de 1975 en Valencia, España. Creció en el barrio de Monteolivete y posteriormente estudió en el instituto San Vicente Ferrer. Comenzó una carrera de Periodismo en la universidad de Valencia, aunque la dejó sin terminar cuando comenzó a trabajar como reportero en una televisión local. Sus primeros pasos profesionales en televisión los dio en medios autonómicos valencianos. En 1998 logró incorporarse al programa nacional Caiga quien caiga (CQC) en Telecinco como reportero bajo la conducción de El Gran Wyoming, lo que representó su primer gran salto mediático.

La casa de Arturo Valls en el centro de Madrid

Aquella época no fue nada fácil. Tras su consolidación como rostro televisivo, Arturo Valls participó en diversos formatos. Como actor, apareció en series y películas españolas. En paralelo, se convirtió en un presentador muy reconocido, especialmente gracias al programa ¡Ahora Caigo! (2011–2021), donde su estilo cercano y humorístico conectó con el público. Además, ejerció como productor y empresario audiovisual; fundó la compañía Pólvora Films SL junto a su padre y su pareja para producir cine y programas de televisión. Sobre su lado más personal, Valls es bastante discreto. Se casó en 2009 con Patricia María Santiveri, con quien tiene un hijo llamado Martín

Fuera de la pequeña pantalla, el valenciano es un gran aficionado a la cocina, sobre todo a la paella, y al ciclismo, la bicicleta de montaña y la guitarra. Además, en los últimos años, ha adoptado distintos hábitos saludables como el ayuno intermitente o una rutina deportiva para mejorar su forma física. En el ámbito profesional, continúa diversificando sus proyectos: además de presentar, produce y participa en nuevas plataformas de entretenimiento. Su casa es uno de los lugares donde pasa más tiempo junto a su mujer y a su hijo. Aunque eso sí, su primera compra en la capital fue un loft, en el barrio de Lavapiés.

Una zona ‘friki’ y una decoración moderna y con mucha luz

En 2005 encargó la transformación del local para convertirlo en vivienda; sin embargo, dicha obra fue objeto de polémica porque no contaba con las licencias necesarias para cambiar el uso de local a vivienda. La empresa que se encargó de transformar el local en casa fue la de Rocío Monasterio. Sin embargo, según sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, dicha empresa fue condenada por haber realizado la obra sin contar con los permisos municipales correspondientes para cambio de uso y sin completar los procedimientos urbanísticos. La sentencia confirmó que la obra se ejecutó «vulnerando la legalidad urbanística» y que el trámite para el cambio de uso de local a vivienda fue archivado por la falta de documentación requerida. Esto no sólo añade un matiz de conflicto legal al domicilio, sino que también revela que, aunque la casa se ha convertido en vivienda, el registro oficial de uso sigue como local comercial en algunos documentos.

La casa que ahora habita tiene una decoración moderna, en colores claros y con mucha luz. Además, también incluye pequeños detalles de color. Es más, cuenta con unos espacios que transmiten cierta tranquilidad, con espacios llenos de luminosidad, en tonos neutros y con detalles que, sin duda, son indispensables para entender la personalidad de Valls. La cocina es uno de los lugares más especiales, ya que es ahí donde Arturo pasa más tiempo, debido a su pasión por la comida. Allí siguen manteniendo ese estilo más sobrio, dando especialmente protagonismo a la isla y a un pequeño mueble blanco donde tienen colocado la vajilla que usan en el día a día. Además, los electrodomésticos mantienen un estilo más vintage con colores fuertes como el rojo, que marcan la nota discordante.

Las estanterías son un gran punto de organización, algo clave para una familia con un niño en casa. Además, como destacan desde la revista Descofera, la vivienda del presentador también tiene una zona «friki», donde se encuentran Marvel con el príncipe de Bel Air y varios Minions. De esta forma, demuestra una parte más infantil que convive con la madurez de uno de los presentadores más conocidos de nuestro país.

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