La trágica historia tras Tatoi, el cementerio griego donde se enterrará a la princesa Irene
Como han confirmado desde la Casa Real, la hermana de la reina Sofía será llevada hasta el país heleno

Irene de Grecia, en una imagen de archivo. | Gtres
La princesa Irene de Grecia ha muerto, este mismo jueves, en el Palacio de La Zarzuela. Como han informado desde la Casa Real, la hermana de la reina Sofía, ha fallecido a última hora de esta mañana. Lo cierto es que, a principios de esta semana, saltaron las alarmas después de que la mujer del rey Juan Carlos decidiera cancelar su agenda para estar al lado de su hermana. Y es que Irene ha vivido, en los últimos años, varios problemas de salud que han hecho que estuviera que estar postrada en una silla de ruedas. Debido a su delicado estado, la reina Sofía ha estado más pendiente de ella de lo habitual y ha moldeado sus compromisos en función de su evolución.
«El departamento de Comunicación de la Casa de S.M. el Rey informará de las ceremonias que se organicen para su velatorio en España y el posterior traslado del féretro a Grecia para su entierro en el cementerio de Tatoi», han confirmado desde Casa Real. De esta manera, se prevé que la princesa sea trasladada hasta Grecia, aunque antes se realizará un velatorio en nuestro país, aquel donde ha pasado la mayor parte de su vida. Los pasos a seguir y la elección del lugar donde serán enterrados sus restos no están elegidos de forma aleatoria, ya que el cementerio de Tatoi es un sitio clave para la Familia Real griega.
Entramos en Tatoi, el cementerio donde será enterrada Irene de Grecia

El cementerio de Tatoi es uno de los lugares más melancólicos y cargados de historia de Grecia. Se encuentra en las estribaciones del monte Parnés, a unos 27 kilómetros del centro de Atenas, dentro de la inmensa finca de la antigua Residencia de Verano de la Familia Real Griega. Tatoi no es un cementerio civil, sino el lugar de descanso de los miembros de la Casa de Glücksburg (la dinastía real griega). Allí están enterrados casi todos los monarcas de la Grecia moderna, incluyendo a Jorge I de Grecia, el fundador de la saga, así como Pablo I y Federica de Hannover, los padres de la reina Sofía o Constantino II, el último rey de Grecia —que fue enterrado allí en enero de 2023—.
Este lugar, además, es muy relevante para la historia de España debido a los lazos familiares. La reina Sofía ha visitado Tatoi en numerosas ocasiones para rendir homenaje a sus padres y antepasados. Es un sitio que conecta directamente la historia de la realeza española con la griega. A diferencia de los mausoleos de mármol cerrados, las tumbas en Tatoi están en su mayoría al aire libre, rodeadas de pinos y cipreses. En general, las tumbas son sencillas, de mármol blanco, con inscripciones en griego. La Iglesia de la Resurrección es una pequeña capilla de estilo bizantino situada en la colina de Paleokastro que custodia los restos de los monarcas.
Un lugar clave para la Familia Real griega
En los últimos años, lamentablemente, la finca ha sufrido mucho. Tras la abolición de la monarquía en 1974, la finca entró en un proceso de deterioro legal y físico. Un devastador incendio forestal rodeó las tumbas y quemó gran parte del bosque de la finca, aunque afortunadamente las sepulturas reales no sufrieron daños irreparables. Actualmente, el gobierno griego tiene un plan para rehabilitar Tatoi y convertirlo en un museo y parque público. Aunque el acceso ha sido restringido por obras y tras el incendio, muchos visitantes acuden para pasear por sus senderos y ver de cerca un pedazo de la historia europea que parece detenido en el tiempo.

La historia del Cementerio de Tatoi es, en esencia, la historia del auge y la estrepitosa caída de la monarquía en Grecia. Es un lugar que ha pasado de ser un refugio paradisíaco de reyes a un escenario de abandono, pillaje y fuego, simbolizando la tragedia de una familia condenada al exilio. Tatoi fue concebido por el rey Jorge I como una idílica finca de descanso, un lugar de «paz y retiro». Sin embargo, la tragedia la golpeó pronto: el propio Jorge I, que tanto amaba el lugar, fue asesinado en un atentado en 1913. Desde entonces, el cementerio comenzó a llenarse de tumbas de monarcas que vivieron reinados marcados por guerras, golpes de estado y huidas desesperadas.
Pero que entraña una trágica historia
Tras la abolición de la monarquía en 1974, Tatoi se convirtió en un símbolo molesto para el Estado griego. Durante décadas, el gobierno lo dejó morir por razones ideológicas. Los edificios fueron saqueados y las tumbas sufrieron actos vandálicos. Además, la naturaleza salvaje ocultó las lápidas de mármol blanco, dejando el cementerio en un estado de desolación absoluto. Durante años, la Familia Real —incluida la reina Sofía— solo podía entrar bajo condiciones estrictas para rezar a sus padres, viendo con dolor cómo el lugar se caía a pedazos.

Uno de los momentos más dramáticos ocurrió en agosto de 2021. Un incendio forestal monstruoso arrasó el monte Parnés y entró en la finca. Las imágenes fueron dantescas: las llamas rodearon la Iglesia de la Resurrección y las tumbas de los padres de la Reina Sofía. El fuego calcinó el bosque milenario, dejando un paisaje negro y ceniciento que acentuó aún más la tristeza del lugar. La tragedia final fue el entierro del último Rey, Constantino II, en enero de 2023. Fue un evento agridulce: el rey volvía a su tierra para siempre, pero el cementerio presentaba un aspecto desolador, con el suelo aún quemado y los árboles calcinados por el incendio de dos años antes. La imagen de la Reina Sofía e Irene de Grecia caminando entre troncos negros para despedir a su hermano cerró un círculo de tragedia y nostalgia.
Irene nació en Ciudad del Cabo en 1942. Desde joven destacó por su talento para la música, llegando a ser una pianista profesional de gran nivel tras formarse con la legendaria Gina Bachauer. Sin embargo, su destino cambió tras el golpe de los Coroneles en 1967, que la obligó a abandonar Grecia junto a su familia, iniciando una vida de exilio que la llevó primero a Roma y luego a la India.
Su etapa en la India, donde vivió varios años junto a su madre, marcó profundamente su carácter y espiritualidad. Allí se sumergió en el estudio de las religiones orientales y la filosofía vedanta, adoptando un estilo de vida austero y profundamente humanista que ha mantenido hasta hoy. Tras la muerte de la reina Federica en 1981, se trasladó a vivir al Palacio de la Zarzuela en Madrid, convirtiéndose en el apoyo más sólido y discreto de su hermana, la Reina Sofía. En España es conocida cariñosamente como la tía Pecu —por su personalidad peculiar y auténtica—, manteniéndose siempre al margen de los focos y las intrigas palaciegas.
A lo largo de su vida, Irene ha destacado por su incesante labor filantrópica a través de la fundación Mundo en Armonía, que ella misma creó en 1986 para ayudar a personas desfavorecidas y fomentar la paz internacional. A pesar de haber renunciado a su nacionalidad danesa y a sus derechos sucesorios al obtener la nacionalidad española, ha seguido siendo un nexo de unión vital para la familia real griega. En los últimos años, su salud ha sido motivo de atención, pero sigue siendo una figura de gran dignidad y sabiduría dentro del entorno de la Familia Real española, donde es respetada por su lealtad y su visión desapegada de la riqueza y el poder.
