Los confidentes de Sofía tras la muerte de su hermana: de su cuñada a Arturo, su secretario
La reina emérita ha perdido, en apenas un mes, a la princesa Irene de Grecia y a su mejor amiga, Tatiana

La reina Sofía, en una imagen de archivo. | Gtres
La reina Sofía está pasando unos momentos especialmente delicados. Y es que el mes de enero comenzó con la muerte de Tatiana, una de sus mejores amigas, y, luego, ha seguido con el fallecimiento de su hermana, la princesa Irene de Grecia. En los últimos días, la reina no se ha separado de su eterna compañera y ha querido estar junto a ella hasta su último suspiro. Aunque sí que es cierto que llevaba ya unos meses con un estado de salud especialmente delicado, lo cierto es que la reina Sofía nunca se ha imaginado un mundo sin la compañía de su hermana, su mejor confidente. A esto, se le suma la falta de su mejor amiga, lo que hace que Sofía se haya quedado sin sus principales apoyos. Pero ¿quiénes están ahora a su lado?
La mujer del rey Juan Carlos lleva mucho tiempo viviendo en Zarzuela. Es más, antes de que falleciera su hermano mediano, el rey Constantino de Grecia, la reina hacía viajes muy frecuentes, junto a Irene, hasta Londres. Luego, a su regreso a Madrid le esperaban sus hijos, especialmente la infanta Elena y el rey Felipe, quienes han residido siempre en la capital. Su otra hija Cristina ha dividido su vida entre Barcelona y Ginebra, lo que ha hecho que no esté tan presente como querría en su vida. Aún así, en los últimos meses, la reina ha compartido muchos momentos junto a sus hijas, con quienes ha salido a comer y cenar en varias ocasiones.
La reina Sofía se rodea de sus confidentes en su momento más duro

Mientras tanto, su hermana Irene le hacía mucha compañía en su día a día. Al fin y al cabo, era ella quien estaba a su lado siempre. Así, la situación personal de la reina Sofía ha dado un giro drástico y doloroso en esta primera quincena de enero de 2026. Su círculo más íntimo, que ya era muy reducido, se ha visto golpeado por pérdidas fundamentales en apenas unos días. Así, son varias, ahora, las personas de su entorno más íntimo. Esta es la pérdida más devastadora para doña Sofía. Su hermana Irene, que vivió con ella en el Palacio de la Zarzuela durante más de 50 años, falleció ayer, 15 de enero de 2026, a los 83 años. Irene no solo era su hermana, sino su confidente absoluta, su compañera de viajes y su mayor apoyo moral frente a las crisis familiares y los escándalos del Rey Juan Carlos. Con su muerte, la Reina emérita pierde a su «otra mitad».
Ante la soledad que deja la partida de Irene, sus hijas se han convertido en su principal soporte emocional. La infanta Elena es quien más tiempo pasa con ella en Madrid. Comparten aficiones y una visión muy similar del deber institucional. Mientras tanto, la infanta Cristina, a pesar de vivir fuera, viaja con muchísima frecuencia a España para estar con su madre. Cristina ha sido un gran apoyo, especialmente desde que la salud de Irene empezó a deteriorarse por su enfermedad neurodegenerativa. En el ámbito de la confianza profesional y diaria, Arturo Coello es su mano derecha. Coronel del Ejército de Tierra, lleva trabajando para ella más de 20 años —ascendió a secretario en 2013—. Es la persona que está a su lado en cada acto, quien gestiona su agenda y quien la ha acompañado incluso en sus momentos de hospitalización. Su relación va más allá de lo laboral; es un hombre de una lealtad probada y de absoluta discreción.
De sus hijas al rey Felipe, su secretario y su cuñada, Ana María
Tras la muerte de su hermano, el rey Constantino, y ahora de su hermana Irene, doña Sofía se apoya mucho en su familia de origen. Entre ellos esta Ana María de Grecia, su cuñada y viuda de Constantino, con quien mantiene una relación de hermandad. También estaba Tatiana Radziwill, su otra confidente y quien murió a inicios de 2026. La reina asistió a su funeral en París hace apenas unos días, justo antes de que la salud de su hermana Irene empeorara fatalmente. Aunque el protocolo y las agendas los separan más de lo que a ella le gustaría, Felipe VI sigue siendo su gran orgullo. El Rey está muy pendiente de su madre, especialmente en estos momentos de luto, y se asegura de que mantenga su papel institucional, que es lo que a ella le da sentido en el día a día.

Sin duda alguna, a nivel personal, este 2026 será de lo más retador para la reina quien tendrá como objetivo recomponerse. El fallecimiento de su hermana, la princesa Irene, ayer 15 de enero de 2026, cambia por completo su día a día. Irene no solo era su familia, sino la persona con la que compartía residencia en el Palacio de la Zarzuela desde 1981. Este año, la Reina tendrá que adaptarse a un palacio mucho más silencioso. Los primeros meses estarán centrados en las ceremonias de despedida, que incluyen un traslado de los restos a Tatoi (Grecia) para que descanse junto a sus padres y su hermano Constantino.
Ante la pérdida de sus pilares personales —su hermana Irene y su íntima amiga Tatiana Radziwill, fallecida también hace apenas unos días—, la reina se volcará más que nunca en su trabajo. Para 2026, la Fundación Reina Sofía ya tiene aprobado un presupuesto de más de 3,2 millones de euros destinados a la investigación del Alzheimer, el medio ambiente o al Banco de Alimentos. Este 2026 es el 50º aniversario del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. Se espera que la Reina emérita sea la gran protagonista de los actos conmemorativos previstos para este año, lo que le permitirá recibir el cariño directo de la gente, algo que siempre ha sido su mejor «medicina» en momentos de tristeza.

Lo más probable es que, ahora, ya que no tendrá que cuidar de su hermana, la reina aproveche para hacer más viajes a Grecia y, también para pasar su verano en Marivent, una práctica que abandonó el pasado verano porque la salud de su hermana ya estaba especialmente delicada.
