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Una experta en protocolo analiza el funeral de la princesa Irene: «Ha sido un acto de contención»

Esta misma mañana se ha celebrado el último ‘adiós’ a la princesa Irene de Grecia, quien murió hace unos días

Una experta en protocolo analiza el funeral de la princesa Irene: «Ha sido un acto de contención»

La reina Sofía junto a la princesa Leonor y la reina Letizia, en una imagen de archivo. | Gtres

La Familia Real y la Familia del Rey ha vivido, en el día de hoy, un momento especialmente triste. Todos ellos se han reunido en Atenas para darle el último ‘adiós’ a la princesa Irene de Grecia, quien murió hace unos días en Zarzuela. La mujer fue velada en el Palacio y, luego, se trasladó su cuerpo, el pasado sábado, hasta la Iglesia Ortodoxa de Madrid. Por último, la hermana menor de la reina ha sido despedida, junto a su familia, a la que estaba muy unida. Ha sido a primera hora de la mañana cuando los Reyes, como sus hijas, así como la reina Sofía, las infantas y sus hijos han llegado a la Catedral de Atenas, donde han querido rendirle homenaje.

«Aunque Grecia es desde hace décadas una república, el entierro de Irene de Grecia volvió a poner de relieve el peso cultural y relacional que aún conservan las antiguas casas reales europeas, especialmente cuando se trata de despedidas que combinan historia, familia y memoria», explica María José Gómez y Verdú, experta en protocolo. El evento no se trató de un funeral de Estado sino «un acto público de gran relevancia simbólica. El ceremonial evitó cualquier exceso y se centró en la liturgia, el respeto institucional y la dimensión familiar del acto, siguiendo una línea coherente con los funerales recientes de miembros de la antigua familia real griega».

Así ha sido el funeral de Irene de Grecia

La imagen icónica que deja el funeral de la princesa Irene. | RTVE

«Tras el oficio religioso, el féretro fue trasladado al cementerio de Tatoi, enclave históricamente vinculado a la monarquía griega. Allí fue enterrada Irene de Grecia junto a otros miembros de su familia, en un espacio que, más allá de su significado dinástico, se ha consolidado como lugar de memoria histórica. El enterramiento en Tatoi subraya la voluntad de mantener la continuidad familiar y simbólica, incluso en ausencia de una monarquía reinante», apostilla Gómez y Verdú. De esta manera, la presencia de diversas familias reales europeas ha reforzado el «carácter internacional de la despedida». «La Familia Real española ha tenido un papel destacado, encabezada por la reina Sofía, hermana de la princesa fallecida, acompañada por el rey Felipe VI, la reina Letizia y sus hijas. Junto a ellos acudieron miembros de la familia real griega y representantes de otras casas reales europeas, cuya asistencia responde tanto a vínculos familiares como a una tradición de solidaridad institucional entre monarquías», explica la experta.

Y es que, este tipo de ceremonias «pone de manifiesto una realidad a menudo ignorada en el debate político contemporáneo: las monarquías, incluso cuando han perdido su función constitucional, siguen operando como redes históricas, culturales y sociales. Los funerales reales actúan como espacios de diplomacia silenciosa, donde la forma, el protocolo y la presencia sustituyen a los discursos». De esta manera, la despedida de Irene ha sido «un acto de contención y coherencia». De esta manera, el protocolo ha cumplido «su función esencial: ordenar el duelo, respetar la tradición y transmitir un mensaje de continuidad histórica sin desafiar el marco institucional vigente».

La despedida de Irene ha sido «un acto de contención y coherencia»

«En una Europa donde la política se expresa cada vez más a través de la inmediatez, el funeral celebrado en Atenas ha recordado que el poder simbólico sigue residiendo, en muchas ocasiones, en el silencio, la forma y la memoria compartida. La figura de Irene de Grecia ha sido despedida no como un vestigio del pasado, sino como parte de una historia que, aunque ya no gobierna, sigue siendo observada y comprendida a través de sus rituales», apunta Gómez y Verdú. Como decíamos, el funeral de la princesa Irene de Grecia, celebrado este lunes 19 de enero de 2026, ha sido un acto de sobriedad absoluta, fe ortodoxa y, sobre todo, una exhibición de unidad familiar inquebrantable frente al dolor de la reina Sofía.

Los Reyes junto a sus hijas, Leonor y Sofía. | EFE

La ceremonia tuvo lugar a las 12:00 (hora local) en la Catedral de la Anunciación de Santa María. El templo estaba decorado con discreción, con coronas de flores blancas que simbolizaban la pureza y la sencillez que caracterizaron a la tía Pecu. El féretro, cubierto con la bandera griega, presidía el altar mientras el coro entonaba los solemnes cánticos bizantinos propios del rito ortodoxo. La imagen más potente del día ha sido el despliegue de la familia de España. Doña Sofía entró en el templo visiblemente emocionada, de riguroso luto. Las hijas de los Reyes han tenido un papel protagonista como «bastones» emocionales de su abuela. Se las ha visto caminando a su lado, sosteniéndola del brazo y manteniendo una actitud de madurez y respeto que ha sido muy alabada por la prensa griega.

Mientras tanto, Felipe VI y Letizia han mantenido un perfil institucional pero cercano, flanqueando a la Reina emérita en todo momento. Elena y Cristina, junto a sus hijos —se vio especialmente a Irene y Miguel Urdangarin—, completaron el banco de la familia, mostrando un bloque unido que no se veía desde hace tiempo. Tras la misa, el féretro fue trasladado al cementerio real del Palacio de Tatoi, en las afueras de Atenas. En este bosque sagrado para la familia, rodeado de pinos y silencio, Irene fue sepultada junto a sus padres (Pablo y Federica) y su hermano Constantino. Fue un entierro estrictamente privado, sin cámaras, donde la Reina Sofía pudo dar el último adiós a su hermana y confidente en la paz del entorno donde ambas crecieron.

El rostro desencajado de la reina Letizia, más seria que nunca, en Atenas. | EFE

Letizia, Leonor y Sofía han coincidido en un estilo de luto impecable: abrigos largos negros, calzado cómodo (mocasines y bailarinas para evitar problemas en el terreno irregular de Tatoi) y joyas mínimas. La sencillez en el vestir ha sido el mejor homenaje a una princesa que siempre huyó de los lujos innecesarios. Este funeral cierra un capítulo fundamental en la vida de la Reina Sofía, quien ahora deberá afrontar su día a día sin la presencia constante de su hermana en el Palacio de la Zarzuela.

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