Letizia, ejemplo de luto y elegancia en Atenas: hace 'match' con sus hijas por su abrigo-lazada
La mujer de Felipe VI, más seria que nunca, ha querido pronunciarse sobre el accidente de tren en Córdoba

La reina Letizia, este mismo lunes en Atenas. | EFE
La Familia del Rey llegó, a primera hora de la tarde, a Atenas. Lo hicieron para estar presentes en el entierro de Irene de Grecia, quien murió la semana pasada en la tranquilidad de Zarzuela. La hermana de la reina Sofía ya recibió su último adiós en la capital, en una ceremonia en la iglesia ortodoxa de Madrid, donde estuvieron presentes todos los miembros de su familia. Y es que la tía Pecu siempre fue una figura muy querida dentro de los hijos y nietos de los Reyes. Así, el funeral ha tenido lugar en la Catedral Metropolitana a donde ha llegado la reina Letizia —con el rostro desencajado y más seria que nunca— vestida de impecable luto con su icónico abrigo negro con lazada —a conjunto con sus hijas—, que combinó con unos bonitos pendientes de perlas y diamantes —que los ha lucido en infinidad de ocasiones— y con vestido con medias negras.
Para el responso en memoria de Irene de Grecia, celebrado este pasado sábado 17 de enero de 2026 en la Catedral Ortodoxa de Madrid, la reina Letizia optó por un estilismo de riguroso luto marcado por la sobriedad, la funcionalidad y el respeto institucional. Lució un abrigo negro largo, de silueta estructurada, líneas limpias y corte masculino. Es una prenda que aporta la solemnidad necesaria para un duelo familiar de este calado. En lugar de vestido o falda, Letizia prefirió unos pantalones de vestir de pernera ancha —wide leg— que aportaban un aire más contemporáneo y cómodo. Lo combinó con unos mocasines clásicos de piel negra, siguiendo su tendencia reciente de priorizar el calzado plano o de tacón bajo por sus problemas en los pies —una metatarsalgia—.
El look de la reina Letizia en este sábado lluvioso en Madrid

Además, la reina se decantó por unos guantes de piel que le pusieron el toque elegante y práctico, sobre todo para hacer frente al frío y la lluvia. También, para la ocasión, la reina eligió una cartera de mano de Carolina Herrera en color negro, unos pendientes discretos y su inseparable anillo de Coreterno. Más allá de la moda, lo más destacado del sábado fue la imagen de unidad y complicidad con la reina Sofía. Letizia se mantuvo en un discreto segundo plano, cediendo el protagonismo a su suegra y a sus hijas, Leonor y Sofía, quienes arroparon físicamente a la reina emérita en todo momento tras la pérdida de su hermana.
La última vez que la reina Letizia estuvo en el cementerio de Tatoi (Grecia) fue en enero de 2023, con motivo del entierro de Constantino de Grecia, hermano de la reina Sofía. Para esa ocasión, marcada por el frío y el terreno irregular del cementerio —un bosque a las afueras de Atenas—, Letizia eligió un estilismo que combinaba la sobriedad extrema del luto con la funcionalidad. Lució un abrigo-vestido de color negro hecho a medida. Tenía un diseño muy estructurado, de largo midi, con solapas de muesca y una silueta entallada que le daba un aire muy solemne y regio. Lo más significativo del look fue que rescató la «Peregrina de las Joyas de Pasar». Es un broche con una gran perla en forma de pera, una de las piezas más importantes del joyero de la Familia Real española, que tradicionalmente se reserva para actos de máxima importancia institucional o funerales de Estado.
Qué se puso la última vez que estuvo en el cementerio de Tatoi

Sabiendo que en Tatoi el suelo es de tierra y piedras, optó por unos salones de Prada con un tacón de altura media (unos 7-8 cm) pero lo suficientemente estable para caminar por el monte. Debido a las bajas temperaturas de aquel día en el bosque de Tatoi se decantó por unas medias negras tupidas. Además, también eligió un bolso de mano de piel negra de Giorgio Armani. Se la vio también con un abrigo de lana negro —de Carolina Herrera— por encima del vestido para protegerse del frío intenso durante la ceremonia al aire libre en el cementerio, y un pañuelo negro al cuello que le aportaba un toque de sobriedad clásica.
