La ruptura de Eugenia de York con su padre, el príncipe Andrés: «Está profundamente dolida»
Hasta hace unas semanas, la relación entre ambos era de cordialidad y union, algo que ha cambiado en las últimas horas

El príncipe Andrés, junto a su hija, Eugenia de York. | Gtres
La relación entre la princesa Eugenia de York y su padre, el que fuera príncipe Andrés, está más tensa que nunca. Y es que, aunque las últimas informaciones sobre el hermano de Carlos III, parecía que no había afectado a la relación entre padre e hija, lo cierto es que los conflictos y, sobre todo, las noticias que se han compartido sobre Andrés, han hecho que todo saltara por los aires. Lo que le ha pasado a Eugenia de York con su padre, el Príncipe Andrés, es un distanciamiento mucho más profundo y complejo que el de su hermana Beatriz. Mientras que Beatriz ha intentado ejercer de mediadora, Eugenia ha tomado decisiones que la han alejado tanto física como estratégicamente de la «toxicidad» que rodea a su padre.
No hay que olvidar que el camino del príncipe Andrés ha estado lleno de escándalos; de la infidelidad a su mujer a su relación con Jeffrey Epstein, pasando por su residencia en un edificio propiedad de la Familia Real británica. En las últimas semanas, además, el rey Carlos se ha atrevido a hacer lo que la reina Isabel nunca quiso; quitarle todos los privilegios. Esto, en un primer momento, parecía que tampoco había afectado a la relación con sus hijas y mucho menos con su exmujer, Sarah Ferguson, quien siempre se ha posicionado a su lado. Aún así, parece ser que, ahora, la cordialidad ya es cosa del pasado.
Por qué se ha debilitado la relación entre Eugenia y su padre

Hace un tiempo, Eugenia tomó una decisión radical: mudarse a Portugal —concretamente a Comporta—. Aunque el motivo oficial es el trabajo de su marido, Jack Brooksbank, en el sector inmobiliario de lujo, en el entorno de la Casa Real se interpreta como una forma de poner kilómetros de distancia con el escándalo de su padre. Estar fuera del Reino Unido le permite evitar las preguntas constantes y las fotos incómodas que dañaban su imagen. Así, como apuntan los tabloides británicos, Eugenia está especialmente dolida por la gestión de la residencia familiar, Royal Lodge. Y es que, en todo momento, el príncipe se ha negado a abandonar la mansión, a pesar de la últimas órdenes del rey Carlos.
El problema para Eugenia es que el Rey le había sugerido que, si su padre se mudaba, ella y su familia podrían ser los siguientes ocupantes de esa casa o de una propiedad similar. La terquedad de su padre está bloqueando el futuro de su propia hija y de sus nietos (August y Ernest), lo que ha generado una tensión evidente entre ellos. Además, también hay otro punto de fricción por el príncipe Harry. Tanto Eugenia como su marido están muy unidos al hijo menor del rey Carlos y a Meghan Markle. Andrés siempre ha visto a Harry como un «traidor» a la institución, mientras que Eugenia ha mantenido su apoyo incondicional a los Sussex. Esta cercanía de Eugenia con el «enemigo» de la corona (Harry) molesta profundamente a Andrés, quien cree que su hija debería centrarse exclusivamente en defender el honor de los York frente a los ataques externos.
Los escándalos del príncipe Andrés
Andrés siempre luchó para que sus hijas fueran consideradas «princesas de sangre» con escolta pagada por el Estado y funciones oficiales. Tras el escándalo Epstein, Andrés perdió esa batalla. Eugenia siente que la conducta de su padre le ha robado la carrera pública para la que fue educada. Aunque tiene su propio trabajo en una galería de arte, el hecho de haber sido apartada de la «vida oficial» por los errores de su padre es una herida que ha enfriado su relación. Tampoco ha ayudado su actitud en público. En los últimos eventos —como el reciente funeral de la Princesa Irene en Atenas o servicios religiosos en Windsor—, el lenguaje corporal de Eugenia con su padre es frío y distante. A diferencia de años anteriores, donde siempre caminaba a su lado, ahora prefiere hacerlo con su marido o su hermana, evitando a toda costa la «foto del apoyo» que su padre tanto ansía.

Han sido los medios británicos los que han querido arrojar un poco de luz a qué es lo que está pasando realmente entre padre e hija. La prensa británica, experta en diseccionar cada gesto de la familia real, está siendo especialmente dura con la situación de los York. El consenso general en cabeceras como The Daily Mail, The Telegraph o The Sun es que Andrés se ha convertido en un «ancla» que está hundiendo el futuro de sus hijas. La prensa se refiere a la situación como una guerra de desgaste. El titular recurrente es que Andrés está siendo «egoísta». Los analistas reales subrayan que, al atrincherarse en su mansión, está perjudicando directamente a Eugenia y Beatriz. The Daily Mail ha publicado que el Rey Carlos III está usando a las hijas como «moneda de cambio», sugiriendo que solo si Andrés cede, ellas podrían recuperar algo de estatus.
Varios columnistas del Daily Express destacan que Beatriz y Eugenia están en «tierra de nadie». La prensa inglesa describe su situación como trágica. Por un lado, son leales a su padre en lo privado. Por otro, la prensa las presiona para que lo repudien públicamente si quieren ser «Working Royals» (miembros activos). Se dice que el público inglés no aceptará que las hermanas representen a la Corona si no hay un distanciamiento total y radical de los negocios y escándalos de su padre. Además, apuntan a que hay una distinción clara en el trato a las dos hijas del príncipe. Beatriz dicen que es la «favorita» del rey Carlos y que está haciendo un trabajo impecable de relaciones públicas para limpiar el apellido York. Con Eugenia, la prensa es más crítica con ella debido a su vínculo con el príncipe Harry. Se ha llegado a escribir que Eugenia está «jugando a dos bandas» y que su mudanza a Portugal es una forma de «lavarse las manos» ante el desastre que ha dejado su padre en Londres.

Uno de los temas más recurrentes en los tabloides es la queja de Andrés por la falta de seguridad oficial para sus hijas. La prensa inglesa ha sido tajante: «Si no hay funciones reales, no hay seguridad pagada por el contribuyente». Los medios critican que Andrés intente presionar al Rey usando a sus hijas como excusa, algo que, según fuentes cercanas citadas por The Mirror, ha causado fuertes discusiones familiares. l titular más demoledor que se ha leído recientemente en la prensa británica es que «Andrés ha destruido el legado de sus hijas». Los expertos reales coinciden en que, mientras Andrés siga intentando volver a la vida pública o se niegue a vivir con discreción, Beatriz y Eugenia nunca podrán brillar por sí mismas, quedando siempre bajo la sombra del escándalo Epstein.
