Alfonso, el alcalde de Ginebra que nació en un pueblo de La Coruña y lleva 50 años en Suiza
El político, perteneciente a Los Verdes, se mudó al país europeo durante su adolescencia y no ha perdido su acento

Alfonso, junto a Nadia Calviño, en una imagen de las redes sociales.
Ginebra es una de las grandes potencias de Suiza. No es solamente la capital de uno de los países de Europa que se ha convertido en un gran motor económico mundial sino que, también, alberga a infinidad de personas provenientes de distintas partes del globo y, por ende, culturas diversas. La persona que tiene las llaves de la ciudad, su alcalde, es Alfonso Gómez Cruz, que, por el nombre, podemos intuir que tiene poco de suizo. Y es que Alfonso nació un pequeño municipio coruñés pesquero y, hoy en día, es alcalde de una de las ciudades más importantes del mundo.
Nacido en 1960 en la localidad marinera de Corme, en plena Costa da Morte, su vida dio un giro radical cuando a los 14 años puso rumbo a Suiza para reunirse con sus padres, quienes ya trabajaban allí como emigrantes. Lo que comenzó como la búsqueda de un futuro mejor para una familia coruñesa ha culminado décadas después con Alfonso ostentando el bastón de mando de Ginebra, una de las ciudades más internacionales e influyentes del mundo.
Alfonso, el alcalde de Ginebra que nació en un pueblo pesquero de La Coruña
Su trayectoria académica y profesional en el país helvético fue sólida y ascendente. Se licenció en Ciencias Económicas y Sociales por la Universidad de Ginebra, especializándose posteriormente en gestión pública. Antes de dedicarse plenamente a la política, trabajó durante años para el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y en la administración cantonal, lo que le permitió conocer a fondo el funcionamiento institucional de Suiza desde una perspectiva técnica y humanitaria.
En el ámbito político, Alfonso Gómez encontró su lugar en el partido de Los Verdes (Les Verts), tras una etapa inicial vinculada al socialismo. Su ascenso dentro de la formación fue constante, destacando por su capacidad de gestión y su discurso centrado en la sostenibilidad. Tras años como concejal, fue elegido para formar parte del Consejo Administrativo de Ginebra, el órgano de gobierno de cinco miembros que dirige la ciudad, donde actualmente lidera el Departamento de Finanzas, Medio Ambiente y Vivienda.
El sistema político ginebrino establece que el cargo de alcalde sea rotativo y anual, lo que ha llevado a Alfonso a ocupar la máxima distinción de la ciudad en dos ocasiones. Su mandato actual comenzó el 5 de junio de 2025 y se extenderá hasta mayo de 2026. Esta segunda investidura ha sido recibida como un reconocimiento a su gestión anterior y a su éxito electoral, consolidando su figura como un político cercano capaz de conectar con la diversa población de Ginebra, donde casi la mitad de los residentes son extranjeros.
No ha olvidado sus raíces y no ha perdido su acento
Uno de los momentos más simbólicos de su alcaldía han sido las tomas de posesión, donde Alfonso nunca ha ocultado su orgullo por sus raíces. Es habitual que en estos actos oficiales resuenen las gaitas de la Irmandade Galega na Suiza, un gesto que emociona tanto a la comunidad de emigrantes como a sus vecinos en Corme. Alfonso suele dedicar estos momentos a la memoria de sus padres y a la generación de gallegos que llegaron a Suiza con «una maleta de cartón» y hoy ven a uno de los suyos dirigiendo la ciudad. En su gestión diaria, el alcalde de Corme ha puesto el foco en la emergencia climática y la transformación urbana. Curiosamente, ha mirado hacia su tierra natal en busca de inspiración, citando frecuentemente el modelo de peatonalización de Pontevedra como un referente de lo que quiere lograr en las calles de Ginebra. Su objetivo es reducir el tráfico rodado y recuperar el espacio público para los ciudadanos, aplicando políticas de movilidad que prioricen al peatón y al ciclista por encima del automóvil.
A nivel personal, Alfonso Gómez mantiene una conexión inquebrantable con Galicia. Regresa a Corme siempre que su agenda se lo permite para disfrutar del mar y de su familia, y se declara un fiel seguidor del Deportivo de La Coruña. Esta dualidad identitaria es su mayor bandera; se define como un hombre con «el corazón en el Atlántico y la cabeza en los Alpes», demostrando que la integración en una sociedad de acogida no implica renunciar a la cultura de origen, sino enriquecer ambas.
Como decíamos, el mandato de Alfonso Gómez Cruz como alcalde de Ginebra se desarrolla bajo el sistema de colegialidad suizo, donde la alcaldía es una función rotativa de un año entre los cinco miembros del Consejo Administrativo. Gómez Cruz asumió el cargo en junio de 2025 tras haberlo ocupado previamente en el periodo 2023-2024. Su gestión se divide entre la representación institucional de la ciudad y la dirección del Departamento de Finanzas, Medio Ambiente y Vivienda. En el área fiscal, la administración de Gómez Cruz ha gestionado presupuestos marcados por la estabilidad de las cuentas públicas de Ginebra. Como responsable de finanzas, su labor consiste en equilibrar la inversión en servicios municipales con la presión fiscal de un cantón con alta concentración de sedes multinacionales. No se han producido cambios drásticos en la política impositiva, manteniendo la línea de la administración anterior.
Sus políticas como alcalde de Ginebra
En política medioambiental, su mandato se centra en la aplicación del Plan Climático Municipal. Las acciones ejecutadas incluyen el aumento de la masa arbórea en zonas urbanas y la ampliación de la red de carriles para bicicletas. Estas medidas forman parte de una estrategia para reducir la temperatura en los núcleos asfaltados y fomentar el uso del transporte no motorizado en el centro de la ciudad. En cuanto a la vivienda, el mandato ha priorizado el incremento de la oferta de inmuebles con alquileres regulados. La ciudad de Ginebra afronta una escasez de espacio constructible, por lo que la gestión se ha orientado a la renovación de edificios existentes y a la mediación entre promotoras y cooperativas de vivienda para facilitar el acceso a la residencia a la población local.
En el plano institucional, Gómez Cruz mantiene la relación de la ciudad con las organizaciones internacionales radicadas en el territorio, como la ONU o la Cruz Roja. Su función como alcalde implica la recepción de delegaciones extranjeras y la representación de Ginebra en foros de diplomacia local. La agenda oficial se desarrolla siguiendo los protocolos del sistema federal suizo de neutralidad y colaboración interpartidista. A nivel de seguridad y orden público, la gestión ha mantenido los niveles de presencia policial en los barrios periféricos y zonas de ocio. Las directrices municipales se han centrado en la prevención de conflictos en el espacio público mediante la colaboración entre la policía municipal y los servicios sociales. Los índices de criminalidad en la ciudad se mantienen estables dentro de las medias históricas registradas en los últimos ejercicios.
El alcalde compagina estas tareas con la gestión de la administración interna del ayuntamiento, que cuenta con una plantilla de trabajadores públicos orientada a los servicios de proximidad. El funcionamiento administrativo sigue los cauces previstos en la normativa cantonal, sin que se hayan registrado huelgas generales o bloqueos presupuestarios durante el presente ejercicio de 2025. Si hablamos de su lado más personal, Alfonso está casado y tiene dos hijos. Vive con su familia en la ciudad de Ginebra desde que se trasladó definitivamente a Suiza en su adolescencia.
Posee la doble nacionalidad española y suiza. Esto le permite participar activamente en la vida política helvética manteniendo sus derechos civiles en España. Mantiene una casa en su localidad natal, Corme, a la que acude regularmente durante las vacaciones de verano. Es allí donde conserva su círculo de amistades de la infancia y donde practica actividades vinculadas al mar. Es políglota. Habla fluidamente gallego, castellano, francés (el idioma oficial de Ginebra), alemán e inglés. El uso del gallego lo reserva principalmente para su ámbito familiar y sus visitas a Galicia.
Habla cinco idiomas, le gusta el Depor y las gaitas
Como decíamos, Ginebra es uno de los grandes pulmones del país. Se trata de una ciudad de contrastes económicos. Aunque los salarios son de los más altos de Europa —el salario mínimo interprofesional en el cantón de Ginebra es de unos 4.400 francos suizos, aproximadamente 4.700 euros—, los gastos fijos son proporcionalmente elevados. Ginebra es conocida como la «Capital de la Paz», al albergar la sede europea de la ONU, la Cruz Roja o la OMS, casi el 40% de su población es extranjera. Esto genera un ambiente donde el francés (idioma oficial) convive constantemente con el inglés, el español y el portugués. Es una ciudad donde es fácil integrarse como extranjero profesional, pero donde las relaciones sociales a veces pueden ser transitorias debido a la movilidad de los diplomáticos.
La vida social y el ocio giran en torno al lago. En verano, las zonas de Bains des Pâquis o la playa de Eaux-Vives se llenan de gente nadando y haciendo picnics. En invierno, la cercanía a los Alpes —a menos de una hora en coche— convierte el esquí en la actividad de fin de semana por excelencia para la mayoría de las familias. Un fenómeno único de Ginebra es el de los trabajadores fronterizos. Miles de personas trabajan en Ginebra para disfrutar de los altos salarios suizos, pero viven en localidades francesas limítrofes —como Annemasse o Ferney-Voltaire— donde el alquiler y el coste de la vida son significativamente más bajos, cruzando la frontera cada día.
