La blindada vida personal de Pedro Marco de la Peña, el presidente de ADIF
Tras el choque de trenes,Marco de la Peña queda en primer plano mientras su vida personal sigue siendo desconocida

El presidente de ADIF, Luis Pedro Marco de la Peña
Luis Pedro Marco de la Peña, presidente de ADIF y de ADIF Alta Velocidad, ha vuelto a primera línea tras el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) del 18 de enero, en el que dos trenes de alta velocidad colisionaron y causaron un grave balance de víctimas y heridos. En concreto, a esta hora ya se contabilizan 41 fallecidos. El siniestro, que las autoridades y expertos califican como uno de los más graves de la historia reciente del transporte ferroviario en España, ha puesto a la gestión de la infraestructura ferroviaria —y por tanto a su presidente— en el centro del debate.
Sin embargo, a diferencia de muchos otros responsables públicos expuestos mediáticamente, la vida privada de Marco de la Pena es totalmente desconocida.
Marco de la Peña, origen conocido y primeros años ‘invisibles’
Luis Pedro Marco de la Peña nació en Santander en 1969, pero más allá de ese dato básico, no existen referencias sobre su infancia o familia. Así, no se sabe quiénes son sus padres, su entorno familiar o su trayectoria personal en los primeros años de vida.
La biografía pública de Marco de la Peña comienza con su formación académica: es Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad de Cantabria, titulado en 1993. Tras finalizar sus estudios, desarrolló su carrera en el sector de la ingeniería civil y la construcción, con etapas en empresas como Ferrovial y Construcciones Amenábar, donde ejerció responsabilidades técnicas y de gestión en obras de infraestructura.

Su entrada en la gestión pública se produjo en 2009, cuando fue nombrado director general de Euskal Trenbide Sarea / Red Ferroviaria Vasca, una entidad pública del Gobierno Vasco. Posteriormente, ocupó el cargo de viceconsejero de Infraestructuras y Transportes de la misma comunidad autónoma desde 2020 hasta su nombramiento en ADIF en septiembre de 2024.
Una vida privada absolutamente blindada
En contraste con la precisión con que se registra su trayectoria profesional, la vida personal de Marco de la Peña es prácticamente desconocida. Así, se desconoce su estado civil, si tiene pareja o hijos, o dónde reside. En biografías oficiales y comunicaciones institucionales no se menciona a familiares ni a aspectos personales fuera de su carrera. Y el propio presidente de ADIF no ha concedido entrevistas en este sentido. Tampoco hay datos sobre su sueldo, propiedades o fortuna.
En algunos medios, no obstante, se ha publicado que podría haber un posible vínculo familiar con un pequeño negocio en Cantabria, como una ferretería en Reinosa asociada a un apellido similar. Sin embargo, no hay confirmación por parte de Marco de la Peña.
Esa ausencia de información no parece accidental, ya que el santanderino ha mantenido desde siempre un perfil bajo y reservado respecto a su esfera personal, incluso después de asumir uno de los cargos más visibles del sistema de infraestructuras públicas.
Un perfil técnico en un cargo estratégico
La vida pública de Marco de la Peña se ha dedicado casi por completo a la ingeniería y a la gestión de infraestructuras. Su nombramiento en septiembre de 2024 como presidente de ADIF y Adif Alta Velocidad fue formalizado mediante Real Decreto, y desde entonces ha ocupado un puesto clave en la supervisión de la red ferroviaria española, tanto en tiempos de inversión como de crisis técnica y operativa.
El accidente de Adamuz y sus consecuencias han situado a la entidad que preside —y, por extensión, a su figura— en el centro del escrutinio institucional, sin que ello haya alterado, al menos hasta ahora, la naturaleza reservada de su perfil personal.
