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La vuelta a casa de la reina Sofía: el gran vacío que deja su hermana, tristeza y una agenda libre

La reina emérita siente profunda desolación tras la muerte de su hermana, la princesa Irene, con quien vivía en Zarzuela

La vuelta a casa de la reina Sofía: el gran vacío que deja su hermana, tristeza y una agenda libre

La reina Sofía, en el entierro de su hermana. | Gtres

La reina Sofía vivió, ayer, uno de los momentos más tristes de su vida; se tuvo que despedir de su querida hermana, la princesa Irene de Grecia, quien murió la semana pasada en Zarzuela. Así, este pasado lunes, la Familia del Rey viajó hasta Atenas para, primero, celebrar un funeral en la catedral de la ciudad helena y, luego, su entierro en el cementerio de Tatoi. Su vuelta a España, como no podía ser de otra manera, ha sido especialmente dura, sobre todo teniendo en cuenta que la reina llevaba más de cincuenta años residiendo con su hermana, quien siempre ha sido su gran pilar fundamental.

Tras el entierro de la infanta Irene en el cementerio de Tatoi el pasado lunes, la reina Sofía tenía previsto permanecer unos días más en Grecia para vivir el duelo en la intimidad familiar. Sin embargo, el accidente de tren en Adamuz (Córdoba) precipitó los planes de la familia real. La reina regresó a Madrid ayer mismo por la tarde en un vuelo privado coordinado con el regreso de los reyes Felipe y Letizia, tal y como han desvelado en Lecturas.

La vuelta de la reina Sofia a Zarzuela rodeada de tristeza

La emoción de la reina Sofía. | Gtres

Una vez en Madrid, la reina emérita se ha instalado en su residencia habitual del Palacio de la Zarzuela. Según fuentes cercanas a la casa real, la reina sofía se encuentra muy afectada y cansada, ya que la pérdida de su hermana Irene supone el adiós a su principal apoyo y confidente durante los últimos cincuenta años. Irene no solo era su hermana, sino su compañera constante en el palacio, donde vivían juntas. La vuelta a casa está siendo especialmente dura por el vacío que deja su hermana en las estancias que compartían. Se describe un ambiente de profundo silencio en el ala del palacio que ambas habitaban. Aunque cuenta con el apoyo de su hija, la infanta Elena, la reina Sofía ha pedido pasar estos primeros días de vuelta en una relativa soledad para asimilar la pérdida.

La Casa del Rey ha despejado la agenda oficial de la reina sofía para las próximas semanas. No se espera que aparezca en actos públicos hasta mediados de febrero, dándole el tiempo necesario para el luto. Su prioridad ahora es organizar las pertenencias de la infanta Irene y gestionar el legado de su hermana. A pesar de la tragedia nacional que ha obligado al rey Felipe VI a desplazarse hoy a Córdoba, el monarca ha estado en contacto permanente con su madre. La reina Letizia también ha estado muy pendiente de ella antes de partir hacia Adamuz, consciente de que la pérdida de Irene deja a la reina Sofía en una situación de soledad institucional y personal muy significativa.

La relación entre la reina Sofía e Irene de Grecia ha sido, durante décadas, el vínculo más sólido y constante dentro del Palacio de la Zarzuela. Más que hermanas, eran almas gemelas que compartían una visión del mundo, una espiritualidad profunda y una lealtad inquebrantable que resistió todas las crisis de la Familia Real. Desde que Irene se instaló en Madrid en la década de los 80, tras la muerte de su madre, la reina Federica, ambas se volvieron inseparables. En la Zarzuela, Irene no era una invitada, sino una residente permanente. Ocupaba una zona de habitaciones contigua a la de la reina sofía, lo que les permitía llevar una vida casi de “compañeras de piso” en el ala privada del palacio. Compartían desayunos, confidencias y largas caminatas por los jardines, siempre en su lengua materna, el griego.

La vida sencilla en Zarzuela con el apoyo de su familia

La imagen icónica que deja el funeral de la princesa Irene. | RTVE

Su día a día en palacio era de una sencillez que contrastaba con el protocolo oficial. Se las veía frecuentemente en la zona de estar común, rodeadas de libros de arqueología, música clásica y temas de espiritualidad oriental, pasiones que ambas compartían. Irene era la única persona ante la que la reina Sofía se permitía bajar la guardia; era su confidente ante los problemas matrimoniales con el reina Juan Carlos y su apoyo durante el exilio de este en Abu Dabi. Irene era conocida cariñosamente por los sobrinos como la tía Pecu (por peculiar). Su presencia en la Zarzuela aportaba una serenidad que la reina sofía valoraba por encima de todo. Vivían en una especie de burbuja de paz: ambas eran vegetarianas, compartían un gran interés por las terapias alternativas y la meditación, y evitaban el lujo ostentoso. Esta sintonía hacía que la convivencia fuera extremadamente fácil y natural, convirtiéndose en el verdadero hogar de la reinasofía.

La pérdida de Irene deja a la reina Sofía en una soledad sin precedentes. La reina siempre ha sido una figura solitaria en el ejercicio de su deber, pero en lo personal, Irene era su escudo contra la soledad. Ahora, al regresar a las estancias compartidas, la reina se enfrenta al silencio de quien era su memoria viva, la única persona que recordaba su infancia en el exilio y los secretos de la familia real griega. A partir de ahora, la reina Sofía tendrá que afrontar no solo los actos oficiales, sino también sus viajes a Mallorca o Londres sin su <sombra». La imagen de las dos hermanas caminando juntas, siempre un paso por detrás de los reyes actuales, era una constante de la iconografía de la corona. La falta de esa presencia discreta, que siempre sabía estar sin molestar, será el recordatorio constante de que la reina Sofía ha perdido su último gran anclaje emocional en la Zarzuela.

Así, a la reina Sofía no le queda otra que seguir adelante con su vida en Zarzuela, concretamente en un ala discreta y funcional. El complejo palaciego se divide en varias edificaciones, pero la reina emérita ocupa el edificio principal, el Palacio de la Zarzuela original, una construcción del siglo XVII que fue reformada en profundidad cuando los reyes Juan Carlos y Sofía se instalaron allí en 1962. La reina emérita reside en la planta superior del edificio. A diferencia de las zonas de recepción y despachos de la planta baja, su zona de residencia es de acceso restringido. Se trata de un conjunto de estancias que incluyen dormitorios, salones de estar privados y una pequeña zona de biblioteca. Irene de Grecia ocupaba una suite de habitaciones situada en este mismo pasillo, lo que facilitaba que ambas hermanas pudieran encontrarse sin necesidad de pasar por las zonas comunes del palacio.

La reina junto a su familia, el pasado sábado, en Madrid. | EFE

A pesar de ser un Palacio Real, el estilo de la zona donde vive la reina se aleja de la pomposidad. Se describe como una vivienda de «estilo tradicional y familiar», con mucha presencia de fotografías personales de sus hijos y nietos, recuerdos de sus viajes a Grecia y la India, y una gran cantidad de libros. Es un espacio con mucha luz natural, ya que la reina sofía siempre ha preferido los ambientes diáfanos que conecten visualmente con la naturaleza del exterior. El palacio está rodeado por miles de hectáreas de bosque protegido dentro del Monte de El Pardo. La zona de la reina tiene vistas directas a este entorno, donde es habitual ver gamos y ciervos desde las ventanas. Para ella y su hermana, este entorno era fundamental, ya que ambas disfrutaban de largas caminatas diarias por los senderos privados que rodean el edificio, una rutina que mantenían para mantenerse en forma y desconectar de las tensiones institucionales.

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