La herencia de Irene de Grecia: a quién ha beneficiado y a quién ha dejado fuera
El testamento de la hermana de la emérita revela una decisión que ha sorprendido por los destinatarios elegidos

Irene de Grecia junto a su hermana, la reina Sofía | Gtres
La despedida de Irene de Grecia fue tan discreta como gran parte de su vida. Su muerte, ocurrida el pasado 15 de enero, supuso un duro golpe, especialmente para su hermana, reina Sofía, con quien mantenía una relación profundamente estrecha.
En lo relativo a su legado económico, la princesa mantuvo siempre un perfil bajo. El montante total de su patrimonio sigue sin conocerse, pero sí ha salido a la luz que quiso beneficiar principalmente a personas muy cercanas a ella.
La herencia de Irene de Grecia
Según publica ESdiario, una de las grandes favorecidas ha sido Irene Urdangarin, de quien el medio asegura que «le ha legado una parte muy significativa de su patrimonio». En el testamento, señalan, no aparecen ni la princesa Leonor ni la infanta Sofía, aunque sí se menciona a varios de los hijos de infanta Cristina y Iñaki Urdangarin.
Es decir, que Irene de Grecia parece haber destinado gran parte de su herencia a sus sobrinos nietos, con quienes tenía muy buena relación. Esta unión era especialmente fuerte con Irene Urdangarin, quien no pudo contener la emoción al despedirse de ella.

El reparto de la herencia confirma que no solo Irene Urdangarin se ha visto beneficiada, sino también sus hermanos, lo que refuerza la idea de que los hijos de la Infanta Cristina fueron siempre sus grandes protegidos. Una decisión que muchos interpretan como una elección guiada por el afecto, dejando a un lado «lo que debía hacer» para priorizar lo que sentía.
Este legado se suma a otros bienes que ya forman parte del patrimonio de Irene Urdangarin y sus hermanos, como su participación en el palacete de Balada, en Menorca, recoge Semana. Una propiedad histórica que en su día también correspondía a las hijas del rey Felipe, quienes optaron por rechazarla de manera voluntaria. El inmueble perteneció originalmente al empresario Juan Ignacio Balada Llabrés, y sigue siendo uno de los activos más emblemáticos vinculados a la familia.
Muy solidaria

Además de su preferencia por sus sobrinos nietos, Irene de Grecia era muy solidaria. Durante años fue protagonista por su compromiso con causas humanitarias, llegando a donar cerca de 900.000 dólares a su fundación Mundo en Armonía, destinada a enviar ayuda y recursos a distintos países. Según el citado medio, esos fondos procedían de la compensación económica otorgada por el Gobierno griego tras la incautación de bienes familiares, una cantidad a la que decidió renunciar para ponerla al servicio de los más vulnerables, y que finalmente no ha formado parte de su herencia.
Además, en su funeral, celebrado en Madrid, ella misma pidió que no se enviaran coronas de flores y que, en su lugar, se realizaran donaciones a Los amigos de la música y otras organizaciones benéficas. Sin embargo, no todos siguieron esta indicación. Entre las coronas destacó la enviada por rey Juan Carlos, compuesta por flores blancas y colocada en un lugar visible del templo.
