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Manolo Bakes, la empresa de cruasanes que puede ser clave en el divorcio de Morata y Alice

El matrimonio habría decidido tomar caminos por separado y han comenzado los papeles para formalizar su divorcio

Manolo Bakes, la empresa de cruasanes que puede ser clave en el divorcio de Morata y Alice

Alice y Morata, en una imagen de archivo. | Gtres

Después de darse una segunda oportunidad parece ser que Álvaro Morata y Alice Campello han decidido separarse. Hace unas semanas comenzaron a aparecer los primeros rumores después de que el jugador de fútbol decidiera abandonar el domicilio familiar en Milán. Además, unos días antes, ambos habían cambiado sus respectivas biografías de Instagram, al igual que hicieron en su primera crisis. Por el momento, no ha habido confirmación oficial, pero ha sido el periodista Pedro Jota Fernández quien, en En todas las salsas, ha confirmado que ambos ya han comenzado con los trámites de divorcio. Pero ¿qué pasará con sus respectivos negocios y su patrimonio?

Hay que tener en cuenta que además de deportista y de creadora de contenido, Morata y Alice han emprendido sendos caminos como empresarios. En el caso del madrileño, el jugador de fútbol ha dedicado su dinero a distintos sectores, pero, sin duda alguna, uno de los más fructíferos es la hostelería. Concretamente, la empresa Manolo Bakes, que es conocida por sus famosos Manolitos —unos pequeños cruasanes bañados en almíbar y con topping diversos— que le ha dado infinidad de alegrías. Por su parte, Alice decidió crear, hace tiempo, su propia marca de cosméticos que vende de forma internacional y podemos encontrar en grandes superficies y en tiendas especializadas.

Qué pasará en el divorcio entre Morata y Alice Campello

Alice y Morata, en una imagen de sus redes sociales.

Además, justamente antes de vivir su primera crisis, la pareja estrenó una bonita casa que se habían construido en una de las zonas más caras de todo Madrid. Por el momento parece ser que ni Alice ni Morata quieren pronunciarse sobre lo que está sucediendo en su vida personal. Es más, el periodista que ha confirmado la noticia ha afirmado que es Alice quien más está «sufriendo» y que ambos «están esperando para decirlo en un momento en el que ambos lo tenga claro y este todo demasiado atado. Ahora quieren hacerlo bien».

A diferencia de otros futbolistas, Morata y Campello siempre se mostraron como un equipo de gestión conjunta. Sin embargo, fuentes cercanas al proceso indican que el matrimonio se rigió por el régimen de separación de bienes, lo que, sin duda alguna, facilitará la parte técnica, aunque la interconexión de sus inversiones ha obligado a realizar valoraciones de activos muy precisas. Sin duda alguna, una de las partes fundamentales del divorcio será la custodia de sus cuatro hijos —Aless, Leo, Eda y Bella—. Lo más probable es que se establezca un régimen de custodia compartida ya que, además, en la ciudad italiana, los dos viven a pocos metros. Además, los dos asegurarán una estabilidad económica para el estilo de vida de los menores que no ha generado conflicto legal, dado el alto nivel adquisitivo de ambos.

Hay que tener en cuenta que Morata no es solo un futbolista de élite; ha sido un inversor inteligente que ha diversificado sus ganancias en el sector inmobiliario y en negocios de alimentación. Tamora 2011 SL es su principal vehículo inversor. A través de esta sociedad, el jugador gestiona una cartera de inmuebles que incluye locales comerciales en zonas prime de Madrid y varias viviendas de lujo. Se estima que el patrimonio de esta sociedad supera los 30 millones de euros. Sin duda alguna, Manolo Bakes es su nversión más mediática y exitosa. Morata es uno de los principales socios de la cadena de los famosos Manolitos. La empresa ha vivido una expansión internacional masiva, llegando a Oriente Medio y EEUU. En el divorcio, esta participación permanece como bien privativo de Álvaro, aunque Alice tuvo un rol importante en la imagen de marca inicial.

Las empresas y los ‘pelotazos’ financieros

Fue en el verano de 2024 cuando el deportista vivió uno de sus grandes ‘pelotazos’ relacionados con esta franquicia de cruasanes. Tanto él como su socio, Pablo Nuño Utande, son responsables de la sociedad Arte y Sano Millenium, que se embolsó unos 5,5 millones de euros tras vender un paquete de 5.838 acciones de esta empresa al fondo VGO Capital, que se ha convertido en el principal accionista tras hacerse con el 49,9% del capital social de esta firma, como confirman desde el diario AS. Además, afirman que la firma británica ha entrado en esta empresa con el objetivo de abordar su expansión internacional con apertura de locales en distintos puntos de globo. Esta, además, llegó a un acuerdo con la familia Manzano, los fundadores de la receta original, con el objetivo de adquirir algo más del 28% del capital social por un valor de 14,2 millones de euros.

Además de Manolo Bakes, Morata mantiene participaciones en diversas startups tecnológicas y proyectos de sostenibilidad, gestionados por fondos de inversión de capital riesgo. Por su parte, Alice ya provenía de una familia adinerada en Italia (su padre es Andrea Campello, dueño de un gigante automovilístico), pero ella ha construido su propia fortuna independiente del nombre familiar y de su marido. Sin duda alguna, Masqmai es la joya de la corona. Su marca de cosmética natural y productos de belleza es un éxito rotundo en toda Europa. La empresa factura millones de euros anualmente y es propiedad íntegra de Alice. Durante el divorcio, esta empresa no ha entrado en el reparto, ya que se fundó y creció bajo su gestión directa y capital propio.

¿Separación de bienes?

También es dueña de Akala Studio, lo que define su incursión en el mundo de la moda con ropa cómoda y de diseño minimalista. Aunque es una empresa más pequeña que Masqmai, tiene un posicionamiento de lujo que Alice gestiona personalmente. Como influencer de alto nivel (con millones de seguidores), su imagen personal es una empresa en sí misma. Sus contratos con marcas de lujo como Chanel o Dior son gestionados por su propia agencia de representación. Sin duda alguna, el verdadero conflicto en su divorcio estará en el patrimonio que adquirieron de forma conjunta o que compartían como núcleo familiar.

Entre ellas, su casa de La Finca, en Madrid, uno de los chalés más espectaculares de la urbanización de lujo en Pozuelo de Alarcón. Tras la ruptura, se acordó que la casa permaneciera como residencia de Alice y los niños para mantener la estabilidad de los menores, aunque la titularidad sigue siendo un tema de gestión patrimonial compleja entre ambos. Además, ambos poseen propiedades en Venecia y Milán. Se ha negociado que Álvaro mantenga la gestión de la vivienda en Milán para su uso durante su etapa en la Serie A, mientras que las propiedades en la zona de Venecia quedan vinculadas al entorno de Alice. También tienen una colección de coches de alta gama y obras de arte moderno. Estos activos se han repartido mediante una adjudicación de lotes de valor equivalente para evitar la venta en subasta.

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