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La infancia de Pep Guardiola en un pequeño pueblo catalán y medieval donde todos se conocen

Antes de convertirse en uno de los entrenadores más influyentes, fue un niño de pueblo con un balón bajo el brazo

La infancia de Pep Guardiola en un pequeño pueblo catalán y medieval donde todos se conocen

Pep Guardiola

Pep Guardiola es uno de los entrenadores de fútbol más conocidos, y apreciados, del mundo. A sus 55 años, el técnico catalán se ha convertido en un referente mundial, primero por su brillante etapa como jugador y después por su éxito en los banquillos, donde ha liderado a algunos de los clubes más potentes de Europa, entre ellos el Manchester City, al que dirige en la actualidad.

Lejos queda ya el pueblo en el que creció, aunque no así los vínculos emocionales que mantiene con el lugar y con algunas de las personas más importantes de su vida, especialmente su padre, a quien siempre tiene muy presente.

La infancia de Pep Guardiola en Santpedor

Sus padres, Valentí Guardiola y Dolors Sala Carrió, fallecida en 2020, criaron al técnico en Santpedor, en la comarca del Bages (Barcelona), un pueblo de unos 7.000 habitantes donde la familia Guardiola está documentada desde el año 1500, según recoge El Mundo, medio al que su padre concedió una entrevista. Allí explicó una curiosidad muy personal: «Aquí en casa siempre le llamamos José. Nada de Pep. Él le dijo un día a su madre: ‘Aquí en casa soy José’».

Pep Guardiola pasó toda su infancia en este pueblo, de unos 16 km² y con un marcado carácter medieval. El propio Guardiola recordaba así su infancia en el libro Otra manera de ganar: «Santpedor es uno de esos pueblos donde todos se saludan, todos se conocen. Todos los días bajaba por la tarde al campo con balón en mano y me quedaba esperando a que llegara toda la pandilla. Jugábamos hasta tarde, podíamos durar horas, hasta que mi madre me llamaba a comer».

Durante su infancia, Pep Guardriola fue, ante todo, un chico pegado a una pelota. Hijo de un albañil y de un ama de casa, el entrenador siempre mostró su pasión por el fútbol desde muy pequeño. Su padre también contaba con orgullo: «Estoy muy orgulloso de mis hijos porque tienen buen corazón. Les hemos dado una buena educación y enseñado que en la vida se sale adelante con ahorro y trabajo. También le introdujimos en la religión».

Era muy travieso

Quienes le conocieron de niño recuerdan su carácter travieso. Su propio padre confirmó algunas anécdotas: «Con cinco años pintó con rotuladores las paredes de la plaza del Ayuntamiento. Le di un cubo y un cepillo y le dije que lo limpiase».

También relató cómo el inicio de su carrera futbolística tuvo mucho de casualidad: «Yo jugaba al ajedrez con un amigo y una vez me llevé a mi hijo. Mi amigo, cuando vio jugar a José, me dijo: ‘Le tienes que apuntar al Barça porque están poniendo anuncios en el periódico’, y le llevé a las pruebas en mi Renault 5. El primer día no tocó balón. Estaba muy enfadado, pero a pesar de que no tocó bola nos dieron el papelito para volver a la siguiente y ahí ya destacó».

Aun así, su padre se lamentaba de no poder verlo tanto como quisiera: «Por aquí viene poco. Y los nietos vendrán unos días, pero no mucho. He ido a Manchester, pero a mí me gusta Sampedor. Ayer José vino a Barcelona y le vi en la televisión».

Así es el pueblo donde creció Pep Guardiola

Santpedor es una localidad con un encanto que combina historia, tradición y naturaleza en el corazón de la comarca del Bages, al norte de Manresa. Destaca su casco antiguo, que conserva la huella de la villa amurallada del siglo XIV, y sus calles estrechas y de trazado irregular, donde se alternan portales antiguos y fachadas con elementos arquitectónicos de distintas épocas.

El barrio histórico, declarado Bien Cultural de Interés Nacional, refleja su pasado medieval en cada rincón. Allí se puede ver cómo las piedras y los portales dovelados, las ventanas románicas y góticas o las arcadas renacentistas y balcones barrocos se combinan para narrar siglos de historia. La restauración de espacios tan emblemáticos como la Plaza Grande y la Plaza de la Iglesia a finales del siglo XX devolvió el brillo a plazas que décadas antes fueron el corazón de la vida social y del mercado local.

En Santpedor destaca la iglesia parroquial de Sant Pere, de origen románico con ampliaciones góticas, es uno de los edificios religiosos más significativos del municipio, y la capilla de Sant Andreu añade un punto de recogimiento espiritual en el entorno urbano. Más allá del centro, se encuentra también la ermita de Sant Francesc.

El entorno natural de Santpedor es otra de sus grandes bazas. Hacia el sur de la villa, los humedales del Aiguamoll de la Bòbila destacan por sus aguas subterráneas y superficiales, que alimentan un ecosistema rico en aves y vegetación. En definitiva, un entorno tranquilo, con historia y naturaleza, que marcó los primeros años de vida de Pep Guardiola, uno de los entrenadores más influyentes del fútbol mundial.

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