Mucho más que Julio Iglesias: el entramado que convierte a Miranda en una de las mujeres más ricas
La mujer del cantante es una de las más poderosas y gestiona todo el patrimonio que comparten en su matrimonio

Miranda, junto a Julio Iglesias, en una imagen de archivo. | Gtres
Estos últimos días han sido especialmente convulsos para Julio Iglesias. El cantante ha sido acusado, por varias de sus empleadas, de acoso sexual, en un testimonio que, sin lugar a dudas, ha sido de lo más desgarrador. Ha sido la Audiencia Nacional quien ha decidido archivar la causa por «falta de competencias», pero, aún así, la carrera del cantante ya ha quedado totalmente tocada. Y no solamente los ojos están puestos en él, quien reside en Dominicana desde hace tiempo, sino, también, en su mujer, Miranda Rijnsburger, quien siempre se ha mantenido en un segundo plano. Es más, a pesar de llevar más de tres décadas juntos, son contadas las ocasiones en las que hemos podido ver a ambos juntos. Pero detrás de esa apariencia discreta, lo cierto es que Miranda guarda una importante fortuna.
Miranda Johanna Maria Rijnsburger nació hace 60 años en los Países Bajos. Lo hizo, además, como ya contamos en THE OBJECTIVE, en una familia especialmente humilde. Es por eso que, en los primeros años de su vida, vivió en un barco. A Julio le conoció en un aeropuerto y lo suyo fue un auténtico flechazo. Juntos no se casaron hasta hace quince años, pero, en todo este tiempo, siempre se ha hablado que cada uno ha mantenido su vida sentimental con una gran distancia geográfica.
De dónde viene la fortuna de Miranda, mujer de Julio Iglesias

Sin duda alguna, si tenemos que hablar del patrimonio de Julio Iglesias, este es incalculable. El cantante lleva más de cinco décadas en la música, convirtiéndose en todo un referente, no solamente en nuestro país sino, también, en todas las partes del mundo. Es por eso que siempre ha sido muy querido en América Latina. Según la lista Forbes de 2025, Iglesias posee un patrimonio valorado en más de 630 millones de euros. Una fortuna que, como explican desde la mencionada revista, comparte con su mujer, ya que sus inversiones en España están a nombre de ella. Y no solamente tiene inversiones; su bien más preciado en el país en el que nació, la finca Cuatro Lunas de Marbella, también tienen nombre propio; Miranda Rijnsburger.
La finca se ha convertido en su refugio cada vez que pone un pie en España y, sobre todo, en el lugar donde más disfrutan sus hijas. Esto se debe, fundamentalmente, a que posee una zona de hípica, donde tanto Victoria como Cristina pueden pasear con sus caballos. La finca cuenta con más de 450 hectáreas y, además, tiene dos helipuertos y siete habitaciones. La casa se compró por unos 12 millones de euros en el año 2000. Antes de que se produjera la pandemia, además, el deseo del matrimonio era venderla y lo intentaron por unos 145 millones, una cifra demasiado elevada que luego se vino abajo por las circunstancias.
En las pocas ocasiones que hemos podido ver a Miranda públicamente ha sido en compañía de sus hijos; Michael vino al mundo en 1997, mientras que Rodrigo y las gemelas Victoria y Cristina así como Guillermo nacieron en 1999, 2001 y 2007. Todos estos momentos se convirtieron en uno de los más importantes de su vida y en ellos se ha centrado en todos estos años, mientras que su marido emprendía giras alrededor del mundo. A pesar de la distancia, eso sí, Miranda siempre se ha mantenido a su lado. Tanto es así que, en su defensa, Julio compartió una imagen en la que confirmaba que todo de lo que se acusaba era falso, y su mujer reaccionó con un escueto mensaje. «A tu lado, siempre», escribió en su perfil de Instagram.
Dos empresas y una finca en Marbella
Como explican en Jaleos, además, Julio y Miranda también se han hecho fuertes con su respectivas empresas. Así, Androsemo S.L. y Belleveu Costa del Sol S.A. forman parte de su patrimonio. Es más, Miranda es socia única de la primera y administradora única de la segunda y ambas siguen en activa. El objeto social de Androsemo es el de «constitución, adquisición, enajenación, explotación, administración y disposición de toda clase de fincas urbanas, rústicas o industriales». Por su parte, Belleveu se encarga del «negocio inmobiliario de urbanización y construcción de toda especie y su venta, la adquisición y enajenación de fincas rústicas y urbanas, y otros». Ambas tienen en su haber la finca de la Cuatro Lunas que, como decíamos, es uno de sus bienes más preciados, y parece ser que les va muy bien.

Las empresas han declarado entre cuatro y ocho millones de euros cada una y poseen varios empleados. Además, es ella quien se encarga de estas compañías, ya que Iglesias reside a muchos kilómetros de Marbella. Sobre su carrera profesional, lo cierto es que Miranda lleva años alejada de las pasarelas. También, Miranda viaja mucho y no tiene establecida su residencia en un sitio concreto. Y es que, por ejemplo, sus hijos residen entre España y Estados Unidos, concretamente entre Marbella y Miami, donde llevan una rutina mucho más discreta. En este inicio de 2026, la figura de Julio Iglesias ha vuelto a la primera línea mediática por una mezcla de nostalgia, proyectos biográficos y su blindada vida privada en Bahamas —más allá de la comentada polémica—. El cantante, que cumplió 82 años el pasado septiembre, se encuentra centrado en la supervisión de la serie oficial sobre su vida que prepara Netflix. En sus escasas apariciones o mensajes en redes sociales, ha mostrado un tono muy reflexivo y lúcido, desmintiendo de forma tajante —y a veces con su característico sentido del humor— los recurrentes rumores sobre un deterioro cognitivo o problemas graves de movilidad que la prensa sensacionalista airea periódicamente.
A nivel de salud, aunque el artista reconoce las lógicas limitaciones de su edad y las secuelas del accidente que sufrió en su juventud, se mantiene activo en el estudio de grabación de su casa de Indian Creek. Recientemente, se ha confirmado que está trabajando en nuevas grabaciones de sus grandes éxitos para darles un sonido más contemporáneo, lo que ha disparado las expectativas sobre un posible lanzamiento discográfico este año. Aunque sus fans sueñan con una última gira de despedida, su entorno más cercano insiste en que Julio solo regresará a un escenario si se siente al cien por cien, priorizando ahora su tranquilidad y su legado documental.

En el ámbito familiar, la situación sigue marcada por la discreción absoluta, aunque con frentes abiertos que nunca terminan de cerrarse. Mientras su relación con Miranda Rijnsburger y sus hijos menores sigue siendo su refugio principal, la sombra de la demanda de paternidad de Javier Santos continúa apareciendo en los titulares legales, a pesar de que los tribunales españoles cerraron el caso hace tiempo. Julio ha optado por un «silencio elegante», dedicando su tiempo a escribir sus memorias personales, que prometen ser el relato definitivo de un hombre que, más allá de la música, se ha convertido en el mayor mito viviente de la cultura popular hispana.
