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El salón 'pallés' de Patricia Montero es el claro ejemplo de minimalismo cálido y mucha luz

La presentadora de ‘DecoMasters’ reside en la isla de Mallorca junto a Álex Adrover y sus dos hijas, Layla y Lis

El salón ‘pallés’ de Patricia Montero es el claro ejemplo de minimalismo cálido y mucha luz

El salón de Patricia Montero. | Gtres

Patricia Montero estrena, este lunes, en TVE, DecoMasters, su nuevo programa de televisión en el que varios famosos tendrán que rendir cuentas sobre su capacidad para hacer reformas y decorar, como su propio nombre indica. Lo cierto es que esto supone la vuelta de Patricia a la televisión en activo y, sobre todo, su incursión como presentadora en un formato de primer nivel en la cadena pública. La actriz se hizo conocida gracias a Yo soy Bea, donde no solamente encontró la fama sino, también, el amor de su vida; su marido, Álex Adrover, con quien tiene dos hijas y reside en las islas pitiusas, en una bonita casa que desprende ese aura «slow love» que tanto ama el matrimonio.

Su casa es la representación física de la filosofía Yogui que Patricia predica, donde el diseño no solo busca la estética, sino el equilibrio emocional de quienes la habitan. Ubicada en un entorno que prioriza la privacidad, la propiedad se ha convertido en un referente del minimalismo cálido, huyendo de la frialdad de los espacios vacíos para abrazar la luz y los materiales orgánicos. El corazón de la vivienda es un espacio diáfano donde la cocina y el salón se funden sin barreras arquitectónicas. Para los Adróver-Montero, la cocina es un centro de operaciones familiar —potenciado por la pasión culinaria de Álex—, presidido por una imponente isla que invita a la convivencia. Todo en este hogar respira armonía: desde los suelos de madera clara que invitan a caminar descalzo, hasta los grandes ventanales de suelo a techo que integran el jardín como si fuera un cuadro vivo, eliminando las fronteras entre el refugio interior y la naturaleza exterior.

Una casa en el corazón de Mallorca

Patricia Montero, en una imagen junto a sus compañeros de ‘DecoMasters’. | Gtres

Pero si hay un rincón que define la esencia de este hogar es, sin duda, la zona de meditación y práctica de yoga. Diseñada bajo principios de luz cenital y ausencia de elementos distractores, este espacio es el «templo» personal de Patricia, donde la energía fluye sin obstáculos. La casa se completa con un jardín sostenible que incluye su propio huerto urbano, un proyecto familiar que cierra el círculo de una vida consciente. En definitiva, la casa de Patricia Montero es la prueba de que el lujo contemporáneo ya no es la ostentación, sino el silencio, la luz y el espacio para respirar.

El salón del matrimonio no es solo una estancia, es una declaración de intenciones. Está diseñado bajo el concepto de «Open Concept» —concepto abierto—, lo que significa que no hay tabiques que lo separen de la cocina o el comedor, creando una sensación de libertad de movimiento absoluta. El protagonista indiscutible es un sofá modular de grandes dimensiones en forma de “L” o “U”, dependiendo de la temporada y cómo decidan moverlo. Se trata de una pieza en blanco roto o arena, un tono arriesgado con niños pero que ellos mantienen impecable para potenciar la luz. Además, la estancia está repleta de cojines de lino y mantas de algodón orgánico en tonos tierra, aportando esa capa de cozy —es decir, calidez— que evita que el minimalismo se sienta frío.

Un salón lleno de vida, con mucho espacio y grandes ventanales

Lo más impresionante del salón es la desaparición de las paredes laterales. En su lugar, hay inmensos ventanales con perfiles mínimos que se deslizan completamente. Al estar el suelo del salón al mismo nivel que el porche exterior, cuando abren los cristales, el salón parece extenderse hasta la piscina. Además, el matrimonio usa cortinas caídas de lino muy ligeras y traslúcidas que no bloquean la luz, sino que la tamizan para que el ambiente sea siempre suave, sin sombras duras. En el salón de Patricia no encontrarás plásticos ni brillos sintéticos. Todo está pensado para ser tocado. El suelo es una tarima de madera clara —posiblemente roble natural o fresno— con un tratamiento mate. Es la superficie donde Patricia suele realizar estiramientos rápidos o jugar con sus hijas.

Además, para jugar y moverse con facilidad, han colocado una alfombra de gran formato, generalmente de yute o fibras naturales, que delimita la zona de descanso y aporta una textura rugosa que contrasta con la suavidad del sofá. Las mesas auxiliares o la mesa de centro suelen ser bloques de madera maciza con formas irregulares, respetando las vetas y las imperfecciones del árbol. También, cuentan con una chimenea integrada, en la pared principal, de iseño lineal y minimalista. No tiene repisa recargada de fotos; es un hueco limpio en el muro que aporta el elemento «fuego» necesario para el equilibrio del Feng Shui que tanto cuida la pareja. Sobre ella, o en el lateral, suele haber una televisión de gran formato que, cuando está apagada, simula ser una obra de arte para no romper la estética.

La carrera de Patricia Montero

El salón, también, sigue la regla de «menos es más». Hay presencia de verde, pero no en exceso. Alguna planta de hoja grande tipo Ficus Lyrata o Strelitzia en una maceta de barro artesanal. Solamente poseen algunos libros de arte o yoga cuidadosamente apilados y alguna pieza de cerámica hecha a mano. Además, todo el cableado está oculto tras los muros, lo que contribuye a la paz mental que Patricia siempre menciona como clave de su hogar. El salón respira porque tiene techos muy altos. Esto permite que el aire circule mejor y que la sensación de agobio sea inexistente, algo vital para alguien que practica técnicas de respiración (pranayama) a diario en ese mismo espacio.

Patricia Montero es una de las figuras más polifacéticas y queridas del panorama mediático español, habiendo logrado una transición impecable desde la interpretación hacia el mundo del bienestar y el emprendimiento. Aunque saltó a la fama gracias a su talento como actriz en series de éxito como Yo soy Bea o Los hombres de Paco, su formación previa como gimnasta de élite —llegando a ser campeona de España en danza acrobática— sentó las bases de la disciplina y el control físico que hoy definen su carrera. Esta faceta atlética le ha permitido destacar no solo en la ficción, sino también como una comunicadora capaz de abordar retos físicos exigentes con una naturalidad asombrosa.

Conoció a su marido en ‘Yo soy Bea’

En la última década, Patricia ha reorientado su vida profesional para convertirse en una de las referentes más influyentes del yoga y la vida consciente en España. A través de su plataforma y su libro Libre como el aire, ha democratizado la práctica del yoga, alejándola de misticismos complejos y acercándola a un estilo de vida saludable, práctico y estético. Su capacidad para conectar con la audiencia la ha llevado a colaborar con grandes marcas y a gestionar su propia comunidad digital, donde comparte rutinas de entrenamiento, consejos de meditación y su visión sobre la maternidad desde un enfoque honesto y equilibrado.

En el plano personal, forma junto al actor Álex Adróver una de las parejas más sólidas y mediáticas del país. Su relación, que comenzó hace más de quince años tras coincidir en un rodaje, se caracteriza por una complicidad que traspasa las pantallas, compartiendo proyectos profesionales como su blog de cocina y estilo de vida. Juntos han formado una familia junto a sus dos hijas, Lis y Layla, con quienes practican una crianza basada en el contacto con la naturaleza y la sostenibilidad, valores que reflejan diariamente en sus redes sociales y en el diseño de su propio hogar.

Actualmente, a principios de 2026, Patricia Montero se encuentra en un momento de plenitud, consolidada como una empresaria del sector del bienestar sin haber abandonado del todo su faceta artística. Su imagen es sinónimo de equilibrio, salud y autenticidad, lo que la convierte en una de las prescriptoras más valoradas del mercado. Ya sea a través de sus retiros de yoga, sus proyectos audiovisuales o sus consejos sobre diseño de interiores «slow», Patricia ha demostrado que es posible reinventarse con éxito manteniendo siempre la coherencia con sus valores personales.

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