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Iñaki Urdangarin desvela que todavía tiene un chat con la infanta Cristina: «Lo hablamos todo»

El exduque de Palma ha concedido una entrevista de lo más sincera a la revista ¡Hola! donde ha hablado de su matrimonio

Iñaki Urdangarin desvela que todavía tiene un chat con la infanta Cristina: «Lo hablamos todo»

Urdangarin, en una imagen de archivo. | Gtres

Iñaki Urdangarin ha concedido su entrevista más sincera a la revista ¡Hola!. El que fuera marido de la infanta Cristina ha hablado no solamente del libro que verá la luz el próximo mes de febrero sino, también, de su vida familiar y de cómo es su relación actual con la hija del rey Juan Carlos. Además, Urdangarin ha dado algunos datos claves y, hasta ahora, desconocidos, que son claves para ir haciéndonos una idea de cómo es la relación actual con la infanta Cristina. De esta manera, hemos podido ser que el que fuera duque de Palma sigue manteniendo una relación estable con Cristina, con quien todavía mantiene un chat familiar de WhatsApp, por el que se comunican.

Lo cierto es que, desde que decidieran tomar caminos por separado, han sido muchas las noticias que han aparecido sobre una posible tensión entre ambos. Posiblemente motivadas por la tardía firma de su divorcio, que se extendió durante varios años. También, por el hecho de que ambos han intentado evitar coincidir en público, sobre todo en los partidos de su hijo, Pablo Urdangarin. Aún así, Iñaki le ha dado total normalidad al tema, apuntando que la conexión entre ambos es cordial y que no hay ningún problema.

Qué relación mantiene Iñaki Urdangarin con la infanta Cristina

La infanta Cristina, en una imagen de archivo. | Gtres

En la mencionada entrevista, Iñaki menciona que su relación con la infanta se dinamitó tras su paso por la cárcel. «Fueron años muy duros y la llama se fue apagando. Nos habíamos convertido en dos buenos amigos unidos por nuestros cuatro maravillosos hijos. Siempre estaré agradecido a Cristina por todo, por cómo sostuvo a nuestra familia y por cómo estuvo a mi lado, pero el infierno que vivimos, lo que sufrimos, acabó con nuestra vida de pareja», ha explicado Urdangarin. Lo cierto es que, al poco tiempo de salir de prisión, y, sobre todo, cuando se mudó a Vitoria, Urdangarin comenzó una nueva etapa, tanto personal como profesional.

Allí, trabajando en un bufete de abogados, conoció a la que ahora es su pareja, Ainhoa Armentia. Al poco tiempo, unas imágenes —de ellos dos paseando por el País Vasco francés— lo dinamitaron todo. Sobre eso, le ha preguntado, también, la mencionada revista. «Habíamos hablado de nuestra situación, pero faltaban conversaciones para saber cómo nos sentíamos cada uno y tomar las mejores decisiones. No hubo tiempo. Las fotos que se publicaron —destapando su nueva relación— hicieron que todo saltara por los aires. Podríamos haberlo solucionado de otra forma, pero tuvo que ser bajo el foco mediático. No estoy orgulloso de ese episodio. Fue demasiado doloroso para todos. Por mucho que yo tuviera razones para emprender una nueva vida, no era la manera. Pedí perdón y hubo un perdón, como digo en el libro. Luego continuamos hablando y vimos que el divorcio era la mejor opción», ha contado Urdangarin sobre cómo se enteró la infanta de su nueva relación.

Un chat familiar de WhatsApp donde hablan «de todo»

Hoy en día, Iñaki afirma que se tienen «un gran afecto». «Nos preocupamos el uno por el otro e intentamos apoyarnos no solo como padres, sino como amigos. Es una persona a quien quiero y respeto y una parte importantísima de mi vida», ha contado. Además, ha confirmado que ambos siguen manteniendo un chat familiar, donde hablan y «lo comentan todo». También menciona que sigue manteniendo una buenísima relación con la Familia Real y la Familia del Rey. «Es lo mismo que le pasa a Cristina con mi familia. La siguen queriendo muchísimo. Cambia la energía de la relación, pero el afecto, lo vivido, no tiene por qué ser un borrón y cuenta nueva. Es así. Son personas a las que quiero y que estarán ahí siempre. Les deseo lo mejor. Nos felicitamos los cumpleaños, las fiestas y habla­mos de vez en cuando para contarnos cómo estamos. Hay una historia que no se puede olvidar, pero la vida sigue», apunta.

La relación entre la infanta y el deportista comenzó en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96. Cristina, que siempre fue la más independiente de los Borbones, se quedó prendada de aquel jugador de balonmano y que parecía el yerno ideal: deportista, guapo y de buena familia. Tras un noviazgo rápido y discreto, en el que incluso Iñaki tuvo que romper con una novia anterior, se casaron en Barcelona en octubre de 1997. Aquella boda fue un despliegue de alegría, ya que parecía que el amor iba a ser para siempre en el palacete de Pedralbes.

Ainhoa Armentia junto a Iñaki Urdangarin. | EP

Durante años, fueron la imagen de la perfección. Tuvieron cuatro hijos (Juan, Pablo, Miguel e Irene) y vivían una vida de lujo y deporte en Barcelona que despertaba admiración. Sin embargo, en 2011, esa burbuja estalló con el estallido del caso Nóos. Lo que parecía un éxito empresarial de Iñaki resultó ser una trama de corrupción que puso en jaque a la Corona. A partir de ahí, su vida se convirtió en un calvario de juicios, mudanzas a Washington y Ginebra para huir de la presión, y una condena que acabó con Urdangarin en la cárcel de Brieva en 2018.

Un divorcio que lo dinamitó todo

Sin embargo, el final llegó de la forma más amarga y pública posible. En enero de 2022, mientras Iñaki ya disfrutaba de un régimen de semilibertad en Vitoria, unas fotos suyas paseando de la mano por la playa con una compañera de trabajo, Ainhoa Armentia, dieron la vuelta al mundo. Fue el golpe de gracia para un matrimonio que había sobrevivido a la cárcel pero no a la rutina de la distancia. Pocos días después, emitieron aquel frío comunicado en el que anunciaban la «interrupción» de su relación matrimonial.

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La infanta Cristina y su exmarido, Iñaki Urdangarin, en una imagen de 2020. | Europa Press

A partir de ahí, se abrió un proceso de divorcio largo y espinoso que ha durado casi dos años. Lo que parecía un trámite sencillo se complicó por las negociaciones económicas y el deseo de Cristina de que sus hijos sufrieran lo menos posible. Hubo momentos de tensión máxima, viajes de Iñaki a Ginebra y encuentros familiares donde el ambiente se podía cortar con un cuchillo. Finalmente, entre finales de 2023 y principios de 2024, firmaron los papeles definitivos en una notaría de Barcelona, de forma casi clandestina para evitar el circo mediático.

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