La infancia y juventud de Marc Giró, el niño al que llamaban «Mari Carmen» y que hoy triunfa
El salto del presentador a Atresmedia ha reavivado el interés por su familia, su infancia y por el entorno donde creció

Marc Giró
Marc Giró es uno de los presentadores de moda. Hace unas semanas se confirmó que el catalán, de 51 años, abandonaba RTVE para fichar por Atresmedia, donde presentará un nuevo programa en La Sexta.
Esta noticia fue del todo sorpresiva, ya que el presentador hacía muy buenos datos de audiencia en La 1. Desde 2023, Marc Giró ha estado al frente en la televisión pública con Late Xou, un programa de entrevistas y humor. El formato nació como un espacio nocturno en catalán, pero posteriormente dio el salto a La 2 y, a comienzos de 2025, llegó al prime time de La 1. En esta nueva etapa, como decíamos, el espacio destacó en audiencias, con emisiones que rondaron el 11-13% de cuota de pantalla y en torno al millón de espectadores, llegando incluso a liderar su franja en algunas noches, unos datos especialmente competitivos para la cadena pública en ese horario.
Sin embargo, esto no ha bastado para que comunicador vuelva a Atresmedia, donde ya había colaborado anteriormente en espacios como Zapeando. Esta nueva aventura profesional de Marc Giró ha despertado el interés por su figura, y especialmente por su pasado.
Los padres de Marc Giró, un arquitecto y una profesora de dibujo
Antes de convertirse en uno de los rostros más reconocibles de la televisión, Marc Giró creció en un entorno familiar que marcó profundamente su carácter. Nacido en el seno de una familia acomodada barcelonesa, su infancia estuvo ligada tanto al mundo artístico como al ambiente social de la ciudad.
Su padre es arquitecto y su madre fue profesora de dibujo en el colegio concertado Garbí Pare Vergés, una combinación que influyó en su sensibilidad artística y disciplina técnica. De hecho, Marc Giró es licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona, aunque su carrera se ha desarrollado en el ámbito de la comunicación, donde se ha forjado un nombre reconocido como periodista, presentador y escritor.
Tiene buena relación sus hermanas: «Me llaman Mari Carmen o Carmenchu»
Marc Giró ha recordado en varias ocasiones anécdotas de su infancia que reflejan el ambiente y la mentalidad de la época. En una entrevista en La Razón confesó cómo su aspecto físico llamaba la atención cuando era pequeño: «Como era rubito, le preguntaban a mi madre constantemente: ‘¿Cómo se llama esta niña tan guapa?’. (…) En este país, a principios de los setenta, no se podía ser macho y un bellezón. Mi madre, que siempre ha tenido muchísima guasa, contestaba que María del Carmen: ‘La niña se llama María del Carmen’. Mis hermanas todavía me llaman así, Mari Carmen o Carmenchu».
Una juventud marcada por la hípica
Uno de los grandes ejes de su infancia y juventud fue su relación con los caballos. Desde pequeño monta, una afición muy vinculada a su entorno familiar y social. De hecho, fue socio del Real Club de Polo de Barcelona, y la hípica ha sido una constante en su vida.
«Cuando tuve 35 años tuve como una aparición, el convencimiento de que tenía que comprarme un caballo», ha confesado. Y lo hizo. En aquel momento vivía en Madrid, lo que le obligó a reorganizar su vida cotidiana. Como explicó: «Yo no tenía carné de coche, tuve que sacármelo». Y así lo hizo, impulsado únicamente por su deseo de poder desplazarse hasta el establo, recoge Divinity.
Su vínculo con los animales no se limita a los caballos. Marc Giró también siente una gran afinidad por los perros desde siempre. En la actualidad, tiene dos, Leo y Terry, que llegaron a su vida de forma muy especial. Como explicó: «Los heredé de mi tía Mimí, que era muy mayor y se murió. Me los dejó en herencia de manera nominativa, a mí y solo a mí (…). Venían con un fideicomiso, con los gastos pagados de por vida».
De adolescente fue canguro
Mucho antes de su etapa en medios de comunicación, Marc Giró también tuvo trabajos propios de su adolescencia. Con 17 años trabajó como canguro, una oportunidad que surgió precisamente en el entorno del club de polo. Según ha contado, a los padres les sorprendió que fuera un chico, pero terminó resultando práctico. Él mismo lo definió como «una oportunidad de negocio», ya que, a diferencia de las chicas, no necesitaban acompañarlo de noche hasta su casa, dijo The New Barcelona Post.
Su vida actual con Santi Villas
Todo ello ha forjado la personalidad de Marc Giró, que comparte su vida con Santi Villas desde que se conocieron, en 1998, mientras trabajaban en el programa Les 1000 i una de TV3, un espacio nocturno presentado por Jordi González y considerado el primer late night de la televisión catalana.
Aunque llevan más de 25 años juntos, han optado por llevar su historia con gran discreción. Así, no se sabe ni siquiera si se han casado, aunque Marc Giró suele referirse a él como «mi marido».
Sus trayectorias han estado estrechamente ligadas, tanto en lo personal como en lo laboral. Barcelona es el centro de su vida y también el lugar donde se grababa Late Xou, producido por Minuto de Barras SL, la empresa que gestionan conjuntamente.
