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El problema de salud por el que Leiva lleva ya cuatro operaciones: «El postoperatorio es un infierno»

Con una lesión crónica en una cuerda vocal, el cantante ve obligado a pasar por quirófano antes de cada gira

El problema de salud por el que Leiva lleva ya cuatro operaciones: «El postoperatorio es un infierno»

Leiva | Gtres

El cantante Leiva convive desde hace años con un problema de salud que afecta directamente a su herramienta de trabajo más esencial: la voz. La dolencia que afecta al artista, de 45 años, está localizado en una de sus cuerdas vocales, donde sufre una lesión de carácter crónico e irreversible.

Este tipo de afecciones suelen estar relacionadas con un deterioro del tejido vocal —como atrofia, cicatrices o dificultades en el cierre correcto de la cuerda—, lo que impide que la vibración se produzca con normalidad. El resultado es una voz más frágil, con menor resistencia y una tendencia mayor a la fatiga, la afonía y la pérdida de control en matices finos como la precisión o el rango. De todo ello ha hablado el cantante en La revuelta (La 1) este martes.

El problema de salud de Leiva por el que ya lleva cuatro operaciones

«Antes de cada gira me opero. (…) Lo que me inyectan en mis cuerdas vocales me da un poco de fuerza para hacer la gira. Y con el tiempo, eso se va reabsorbiendo hasta que me encuentre de nuevo en la casilla de salida», ha confesado Leiva, refiriéndose a que, en su caso, la afección no tiene cura definitiva, por lo que debe manejarse a lo largo del tiempo.

Las intervenciones quirúrgicas a las que Leiva se somete —ya lleva cuatro— no curan la lesión, sino que buscan mejorar temporalmente la funcionalidad de la cuerda vocal dañada para que pueda afrontar giras y grabaciones. Sin estas operaciones, el esfuerzo continuado de los conciertos podría agravar el problema hasta el punto de impedirle cantar. Después de cada paso por quirófano necesita largos periodos de reposo vocal, durante los cuales incluso hablar puede resultar complicado.

«El postoperatorio es un infierno»

«Mi doctora, a la que creo a pies juntillas, me ha asegurado que las operaciones no tienen un efecto dañino, al contrario. Lo que pasa es que el postoperatorio es un infierno. (…) No tienes voz, no puedes hablar y te quedas totalmente afónico», ha comentado, asegurando que le hacen falta 4 meses tras la operación para poder volver a decir una palabra con normalidad y, más aún, para volver a cantar.

Esta dolencia, como vemos, también impacta en su vida diaria y en su planificación profesional. Cada gira implica meses de preparación médica y recuperación posterior, convirtiendo algo habitual en su carrera en un proceso físico exigente. El propio artista ha explicado que con los años ha notado pérdida de aguante y capacidad vocal, lo que le ha obligado a adaptar su forma de trabajar y a ser más consciente de sus límites, integrando esta realidad como parte de su trayectoria artística. Una carrera de la que sus seguidores pueden saber más en Hasta que me quede sin voz, el nuevo documental de Leiva que ha rodado durante más de dos años.

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