La impactante revelación de Miguel Ángel Silvestre: «Me hicieron 'bullying' en el colegio»
El actor, junto a Miguel Bernardeau y Carlos Cuevas, estuvo en ‘El hormiguero’ donde habló del sentido de la vida

Miguel Ángel Silvestre | Gtres
Miguel Ángel Silvestre, actor español, estuvo anoche en El hormiguero junto a Carlos Cuevas y Miguel Bernardeau, también actores, presentando su nueva película: La Fiera. Esta película, basada en hecho reales, cuenta la historia sobre la amistad y la pasión compartida de los pioneros del salto B.A.S.E.
Este deporte, practicado por muchos, pero a la vez tan peligroso, fue usado durante el programa para hablar de la percepción de la vida: «Yo creo que la gente que hace cosas de mucho riesgo, tiene un concepto infinitamente más feliz que los que no» apuntan los invitados al programa, a lo que Pablo Motos, el presentador del programa añadió: «Igual hay mucha gente que no nos está entendiendo nada y dirá: pero si estoy mucho mejor leyendo una novela» y Carlos Cuevas le contestó firmemente: «A mí me vas a encontrar leyendo una novela».
Tras ello, Miguel Ángel quiso añadir que cada uno tiene su viaje y que no se trata por el peligro solo, también es el viaje con compartir una pasión con amigos. Además, aseguró que para él, el pádel, que es una diversión con amigos, es lo que siente que le da significado a la existencia.

El bullying que Miguel Ángel sufrió de pequeño
En otro programa anterior del El hormiguero al que fue Miguel Ángel Silvestre, reveló que cuando era pequeño, le hicieron bullying en el colegio. Reconoce que le dejó marcado de por vida y que durante su crecimiento ha sufrido pesadillas donde le pegan y no es capaz de ver la cara de sus atacadores: «De pequeño me pegaron un grupo de niños y me generaron un bloqueo ante la violencia. Desarrollé un miedo profundo» confesó sin rodeos.
Todas las personas que sufren bullying en su infancia se les queda marcado para toda su vida, nunca lo van a olvidar. Solo con terapia psicológica pueden curar esa herida que se mantiene abierta durante tantos años. Miguel Ángel asegura que es un miedo difuso y difícil de explicar que, incluso a medida que se hacía mayor, seguía sintiendo, hasta con una estabilidad y éxito del que presumir.
El bloqueo a la violencia que le causó esa agresión que sufrió le generó secuelas psicológicas, entre las que estaban la de huir del peligro cuando lo sentía cerca. Sin embargo, cuando la violencia era ejercida hacia otras personas, él era el primero en reaccionar y ayudar al agredido: «Si veía la violencia desde fuera, con alguien vulnerable, explotaba de forma innata. Me veía ahí». Silvestre no entendía el origen de esa reacción.
La escena que le sacudió de inmediato
Miguel Ángel se sentía identificado con las personas agredidas como si él fuese esa víctima a la que estaban maltratando. Decía sentir que ese niño que había sido seguía reaccionando desde dentro, pidiendo justicia o protección allí donde él no la tuvo. Pero el momento en el que tomó conciencia de ese trauma llegó cuando ya era adulto, en una escena que le sacudió por completo: «Un día salía del cine y vi a un hombre pegando una patada a un perro. Le empujé inmediatamente», recordó. La reacción fue tan agresiva que sus amigos tuvieron que apartarlo. Al preguntarle qué le había pasado, la respuesta fue totalmente sincera: «Les respondí que yo era ese perro. Me di cuenta ahí». En ese instante, comprendió que su reacción no tenía que ver solo con el animal, sino con una herida infantil que seguía abierta.
Gracias a este descubrimiento, pudo empezar a sanar, ya que identificar el origen del miedo le permitió entender muchas de sus emociones y reacciones. Reconoce que su hipersensibilidad ante la injusticia y la intensidad con la que interpreta determinados personajes de su carrera interpretativa se originan en ese bullying que sufrió de pequeño.
La importancia que él siente de contarlo
Miguel Ángel ha querido hacer pública esta etapa porque sabe el valor que tiene su vivencia para otras personas que también lo sufren, pero que todavía no saben por qué tienen esas emociones, incluso siendo ya adultos. Nunca es tarde para abrirse y relatar al mundo el bullying que sufren miles de personas en los colegios. Por eso el relato de Miguel Ángel ha sido tan importante.
