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La aldea que vio crecer a Rosa ('Pasapalabra'): hecha en granito y con el mejor pan de Pontevedra

Aunque nació en Argentina, Rosa se crio en Galicia, una tierra que ha sido fundamental en su vida y que siempre recuerda

La aldea que vio crecer a Rosa (‘Pasapalabra’): hecha en granito y con el mejor pan de Pontevedra

Rosa, en una imagen de 'Pasapalabra'. | Antena 3

Rosa o Manu se juegan, esta noche, su triunfo en Pasapalabra. La gallega o el madrileño se hará con un bote que asciende a más de dos millones de euros que se ha convertido en uno de los más altos de la historia del programa de Antena 3. No será hasta esta noche, a partir de las once, cuando podremos saber el gran misterio que lleva cebando la cadena algo más de una semana. Lo cierto es que tanto Rosa como Manu se han convertido en dos concursantes de lo más queridos para los espectadores, quienes no pueden esperar a este desenlace que, sin duda, marcará un antes y un después dentro del formato. Pero ¿qué sabemos de los comienzos de ambos?

Rosa Rodríguez es la gran protagonista de Pasapalabra, ya que esta misma noche se enfrenta al programa decisivo para ganar el mayor bote de la historia del concurso2.716.000 euros. Es la primera mujer en la historia del formato que alcanza los 307 programas de forma ininterrumpida. Superó la barrera de los 300 el pasado 27 de enero, convirtiéndose en la mujer más longeva del concurso. Nació en Quilmes (Argentina) en 1993, pero reside en La Coruña desde los 7 años, por lo que se define como gallega de adopción.

Rosa, la concursante que puede llevarse el bote de ‘Pasapalabra’

Es profesora de español para extranjeros en la universidad. Posee una formación académica brillante: licenciada en Filología Inglesa y con tres másteres —Lingüística, Educación y Neurociencia aplicada a la educación—. Se incorporó al concurso el 19 de noviembre de 2024, tras superar la silla azul. Mantiene con Manu Pascual uno de los duelos más largos y seguidos de la televisión, sumando ya más de 300 enfrentamientos directos. Se caracteriza por ser una concursante pausada, calculadora y muy segura, contrastando con el estilo más impulsivo de Manu. Ya ha acumulado por mérito propio unos 165.000 euros durante su permanencia.

Estudia unas 5 horas diarias y ha revelado que utiliza una aplicación de tarjetas de memoria (Anki) para repasar definiciones mientras da largas caminatas de 15 km por la montaña. Le encanta la gastronomía, especialmente la repostería —su plato estrella es el bizcocho de limón—. En su infancia destacó como jugadora de fútbol. Se define como una «introvertida sociable», admitiendo ser algo tímida pero muy curiosa y apasionada por aprender. A pesar de haber nacido en Argentina, lo cierto es que la aldea gallega de O Porriño forma parte de su recuerdo más especial. Aunque ella vive en La Coruña, sus raíces están profundamente ligadas a este municipio pontevedrés.

Su vinculación con O Porriño

Es allí donde creció, fue al colegio y pasó toda su adolescencia antes de mudarse a la ciudad para estudiar sus carreras y másteres. Rosa ha mencionado a O Porriño en numerosas ocasiones durante sus más de 300 programas. Ha enviado saludos constantes a sus vecinos, amigos de la infancia y a su familia que sigue residiendo allí. Presume de la gastronomía local, haciendo mención especial al famoso pan de O Porriño, que suele recomendar a los invitados que pasan por el programa. A medida que Rosa ha ido batiendo récords en el concurso —superando los 300 programas en enero de 2026—, el pueblo se ha volcado con ella. El Ayuntamiento de O Porriño ha llegado a organizar eventos para seguir los programas más tensos en plazas públicas.

O Porriño es mucho más que el pueblo de Rosa de Pasapalabra; es un punto neurálgico de Galicia, conocido como la «encrucijada del sur» de la provincia de Pontevedra. Situado en el Valle de la Louriña, es un lugar donde la industria, el arte y la naturaleza conviven de una forma muy particular. O Porriño ha sido históricamente un lugar de paso. Su nombre deriva de «pueblo de paso» hacia Portugal y el interior de Galicia. En el siglo XIX y principios del XX, el descubrimiento de las canteras de granito rosa transformó el pueblo. Este material es único en el mundo y se ha exportado para construir edificios emblemáticos en Nueva York o Japón.

Una aldea en Pontevedra con un famoso arquitecto y una fiesta en honor al pan

O Porriño es una de las aldeas más bonitas de Pontevedra. | Páxinas Amarillas

Gracias a su ubicación estratégica, se convirtió en uno de los motores económicos de Galicia, acogiendo grandes polígonos industriales y empresas del sector automotriz y logístico. Es imposible hablar de O Porriño sin mencionar a su hijo más ilustre: Antonio Palacios, el arquitecto que diseñó el Palacio de Comunicaciones (Cibeles) y el Metro de Madrid. La Casa del Ayuntamiento es una de sus obras más espectaculares. Un edificio de piedra que parece sacado de un cuento gótico, con torreones y detalles minuciosos. El Templete de San Luis, curiosamente, es la entrada original de la estación de metro de Gran Vía en Madrid, que Palacios trajo a su pueblo natal como regalo.

O Porriño tiene una doble personalidad que lo hace muy interesante. Por aquí pasa el Camino de Santiago Portugués. Todos los días verás a cientos de caminantes cruzando sus calles, lo que le da un aire cosmopolita y acogedor. Es famoso por el Pan de O Porriño, un pan artesano de corteza crujiente y miga esponjosa que tiene su propia fiesta oficial. También destaca la Festa dos Callos, que atrae a miles de personas cada año. Aunque es industrial, está rodeado de naturaleza. Las Gándaras de Budiño son un espacio natural protegido, un humedal ideal para observar aves y caminar —precisamente donde Rosa suele pasear para estudiar—.

Los porriñeses son conocidos por su carácter trabajador y festivo. Es un pueblo con mucha vida asociativa, bandas de música y una gran afición al deporte —especialmente al balonmano y al ciclismo—. Si paseas por el centro, verás que casi todo está construido con el famoso granito rosa. Dependiendo de la luz del sol —sobre todo, al atardecer—, el pueblo adquiere un tono rosado muy especial que justifica el orgullo de sus habitantes.

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