La infancia de Carlos Alcaraz en El Palmar: «Era un crío con sueños, como todos, pero los perseguí»
Recién ganador en Australia, el tenista repasa sus orígenes familiares y su sencilla infancia en El Palmar

Carlos Alcaraz
Recién proclamado campeón en Australia y consolidado como una de las grandes figuras del tenis mundial, Carlos Alcaraz sigue mirando a sus orígenes para explicar su éxito. Antes de levantar grandes trofeos, fue un niño más que creció en El Palmar (Murcia), en un entorno familiar marcado por valores del esfuerzo, claves en la construcción del jugador y de la persona que es hoy.
El apoyo de sus padres
El vínculo de Alcaraz con el tenis nace en casa. Su padre, Carlos Alcaraz González, estuvo ligado profesionalmente a este deporte y fue quien le introdujo en las pistas desde muy pequeño en la Sociedad Club de Campo de El Palmar. Su madre, Virginia Garfia, ha sido siempre su apoyo, manteniendo la estabilidad familiar mientras Carlos Alcaraz comenzaba a destacar. Junto a ellos, sus tres hermanos han crecido como el tenista, lejos de lujos pero con mucho amor y disciplina.
El recuerdo de una infancia feliz en El Palmar
A pesar de su meteórico ascenso, Carlos Alcaraz repasó sus orígenes. Él mismo ha explicado en varias ocasiones que su infancia fue una etapa clave para entender quién es hoy. «Mi infancia la recuerdo como una etapa muy bonita. Sigo teniendo los amigos que hice y mi grupo era de la Sociedad Club de Campo de El Palmar. Vivía feliz y en un entorno cariñoso, sin grandes lujos, pero hoy sé que las pequeñas cosas marcan la diferencia. No necesitaba más para ser feliz», ha reconocido, recoge Semana, al hablar de aquellos años.
Ese entorno cercano, sin excesos y muy ligado a la familia y al deporte, le permitió crecer con naturalidad mientras empezaba a soñar con llegar lejos en el tenis. «Era un crío con sueños, como todos», ha recordado en más de una ocasión sobre aquellos primeros años en los que la élite parecía algo lejano.
Alcaraz siempre ha insistido en que el éxito no ha borrado la memoria de aquel niño que empezó a jugar por diversión: «Tenía sueños, los perseguí y hoy estoy rodeado de los ídolos que tenía. No me creería lo que ya he conseguido». Hoy, convertido en una referencia del tenis internacional, Carlos Alcaraz sigue reivindicando la importancia de su familia, su barrio y su infancia en El Palmar.
