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El pequeño pueblo de Jaén que marcó la vida de Vicente Vallés: «Mi madre vino de allí en los 50 junto a sus hermanos»

El presentador es uno de los rostros más conocidos de nuestra televisión, pero siempre estará unido a Andalucía

El pequeño pueblo de Jaén que marcó la vida de Vicente Vallés: «Mi madre vino de allí en los 50 junto a sus hermanos»

Vicente Vallés junto a Ángeles Blanco. | Gtres

Vicente Vallés, como él mismo dice, es «un madrileño típico» porque ninguno de sus cuatro abuelos «eran madrileños». Es más, por parte materna, sus antecesores proceden de un pequeño pueblo de Jaén, del que todavía se acuerda y que siempre ha estado en su pensamiento. Y es que Vicente pasó los primeros años de su vida en el barrio de Vallecas, en una chabola, y, luego, se mudó a un piso de protección oficial. Un cambio que, sin duda, para él, lo concibió como «un palacio». En todo este tiempo, en el que ya ha dejado atrás esa vida más humilde, Vicente reparte su tiempo libre entre Canarias —donde se compró una casa hace un tiempo— y donde están sus raíces.

Vicente siempre ha dejado claro que sus padres vienen «de familias muy humildes». «En el caso de mi madre, emigrante de Andalucía, eran seis hermanos que se vinieron en los primeros cincuenta a Madrid, desde un pueblecito de Jaén», contó en una entrevista con Zenda Libros. Concretamente, crecieron en Arjona. «Pues de ese pueblecito llegaron a Madrid en los primeros cincuenta. Se instalaron en la calle que estaba al lado de la que vivía mi padre, en una calle paralela, y allí se conocieron. Y mi padre era hijo de un conquense y de una murciana. Digamos que yo soy un madrileño típico, porque ninguno de mis cuatro abuelos es madrileño (risas). Se conocieron y allí nací y me crié, en Vallecas», apostilló a la mencionada revista.

La infancia de Vicente Vallés con una especial conexión con Jaén

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La conciliación de Vicente Vallés. | Foto: Víctor Ubiña

Su infancia, sin duda alguna, está marcada por sus vivencias en Vallecas, un barrio que le ha marcado siempre personal y profesionalmente. Como decíamos, sus primeros pasos transcurrieron en una chabola, construida por su propio abuelo paterno con sus manos sobre los escombros de la posguerra. Vallés recuerda con nitidez jugar en calles sin asfaltar que, en cuanto caían cuatro gotas, se convertían en auténticos barrizales, una imagen que ha quedado grabada como el símbolo de sus orígenes modestos detrás del estadio del Rayo Vallecano.

Su hogar era un espacio mínimo, de apenas 15 o 20 metros cuadrados, donde la escasez de recursos era la norma. Su padre, pluriempleado para sacar adelante a la familia, trabajaba como tornero y hasta como cantante de orquesta, mientras que su madre también trabajaba de sol a sol. A pesar de las dificultades económicas y de carecer de antecedentes intelectuales en su entorno, sus padres le inculcaron una idea inamovible: el estudio y el esfuerzo personal eran la única vía de escape hacia un futuro mejor.

Fue precisamente en ese ambiente de privaciones donde nació su vocación. Vicente pasaba las tardes sentado junto a su padre «pasando las hojas del periódico» y observando con fascinación los telediarios, algo que sus padres veían con extrañeza pero con un apoyo incondicional. Aquel niño que se crió entre techos de uralita y sin servicios básicos terminó convirtiéndose, gracias a esa disciplina de barrio, en uno de los comunicadores más influyentes de la España del siglo XXI. En esos primeros años, además, cada vez que podía se escapaba a Jaén, concretamente a Arjona.

Arjona, un pequeño pueblo con mucha historia

Arjona es, sin duda, una de las joyas más desconocidas y fascinantes de la provincia de Jaén. Situada en la comarca de la Campiña, es una ciudad milenaria que respira historia en cada esquina, habiendo sido hogar de príncipes íberos, mártires romanos y reyes musulmanes. Lo más destacado de su historia es que Arjona es el lugar de nacimiento de Muhammad ibn Nasr, conocido como Alhamar —el Rojo—, quien fue el fundador de la dinastía Nazarí y el primer rey de Granada. Fue él quien inició la construcción de la Alhambra. En el pueblo puedes ver un monumento en su honor y recorrer las calles que formaban parte del alcázar donde nació.

Arjona, una pequeña localidad de Jaén. | Turismo de Andalucía

Arjona tiene monumentos que no esperarías encontrar en un pueblo de su tamaño. La cripta neobizantina del Barón de Velasco es una auténtica joya oculta bajo la iglesia de San Juan. Está decorada con deslumbrantes mosaicos dorados y mármoles de Carrara, un lujo inusual en Jaén que parece transportarte a Rávena o Estambul. Por su parte, el Santuario de las Sagradas Reliquias se ha erigido como un lugar de peregrinación donde se custodian los restos de los patronos, San Bonoso y San Maximiano. Destaca su retablo barroco hispanoamericano. El aljibe almohade está perfectamente conservado, muestra la avanzada ingeniería hidráulica de la época islámica.

La piedra de los deseos es uno de los emblemas, también, de la localidad. Se trata de un betilo (piedra sagrada) de origen prehistórico. La leyenda dice que si introduces los dedos en sus orificios y pides un deseo, este se cumple. El famoso escritor y ganador del Premio Planeta, Juan Eslava Galán, es natural de Arjona. El pueblo está muy orgulloso de él y existe una Ruta Literaria que recorre los escenarios de sus novelas —como En busca del unicornio—. Además, el Museo de Artes y Costumbres de la localidad lleva su nombre y alberga una curiosa colección de objetos, incluyendo el trono utilizado en la película Lawrence de Arabia.

Bodega preferida de Vicente Vallés
Vicente Vallés y Ángeles Blanco se conocieron en Informativos Telecinco. | Gtres

Como buena localidad de la Campiña de Jaén, Arjona está rodeada de un mar de olivos. Su aceite de oliva virgen extra es de una calidad excepcional. Al estar situada sobre un cerro —el «alcor»—, ofrece unas vistas espectaculares de toda la provincia. El Mirador de la Menorá —en el barrio de la Judería— es un lugar ideal para ver el atardecer. No puedes irte sin probar sus dulces típicos o visitar alguna de sus almazaras para conocer el proceso del «oro líquido». Arjona se asienta sobre la antigua ciudad íbero-romana de Urgavo. En excavaciones recientes se han encontrado necrópolis íberas de gran importancia (como la de Piquía), lo que confirma que fue un centro de poder estratégico desde hace más de 2.500 años.

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