El acogedor salón-cocina de Revilla tiene las vistas al mar más envidiadas de todo Astillero
El que fuera presidente de Cantabria reside en una discreta vivienda que cuenta con una privilegiada ubicación

Revilla, junto a su mujer, en una imagen de sus redes sociales.
Miguel Ángel Revilla es uno de los políticos que, durante mucho tiempo, ha intentado acercar sus medidas y su forma de ver la vida a sus ciudadanos. El que fuera presidente de Cantabria tiene una dilatada experiencia, no solamente en el mundo de la política sino, también, en los medios de comunicación. Ha sido a través de sus intervenciones donde hemos podido conocer un poco más de él; del apoyo constante que ha supuesto para las enfermedades que ha tenido su mujer, de su amor por su tierra y, también, de uno de sus bienes más preciados; su casa. Su hogar se ha convertido en su refugio, sobre todo después de recibir la demanda del rey Juan Carlos, que ha marcado su estabilidad personal.
Durante la pandemia y sus múltiples intervenciones en programas como El hormiguero o laSexta noche, ese salón se convirtió en un personaje más de la televisión en España. A diferencia de otros políticos que hacían videollamadas frente a estanterías de libros perfectamente ordenadas o fondos neutros, Revilla aparecía en un salón que parecía el de cualquier abuelo español. La habitación cuenta con muebles de madera clásica, figuritas de porcelana, recuerdos de viajes y fotos familiares. Se veía el mando a distancia, el mantel o incluso a su mujer, Aurora Díaz, pasando por detrás o ayudándole con la tecnología.
El discreto y humilde salón-cocina de Revilla

Además, también pudimos detectar varios detalles que, sin duda, siguen alimentando ese toque más informal. A menudo se veía una televisión encendida detrás de él, lo que generaba un efecto de espejo extraño en la pantalla. El expresidente cuenta en su salón con retratos y paisajes de Cantabria que reforzaban su marca personal de «el embajador de la tierruca». Revilla no preparaba un set; él se sentaba en su silla de siempre, con sus papeles y su desorden natural, lo que le daba una pátina de autenticidad que conectaba con su audiencia. Como él mismo ha compartido en sus redes sociales, el salón, además, se conecta directamente con la cocina, lo que hace que se pueda estar disfrutando de la televisión o de la compañía de los invitados, sin aislarse.
El salón de Revilla proyectaba exactamente la imagen que él quería dar. Un piso normal en un bloque de viviendas normal. Nada de lujos ni grandes despachos. Al dejar entrar a las cámaras de toda España en su salón, eliminaba la barrera entre el político y el ciudadano. Era el salón de alguien que prefiere la comodidad y el recuerdo a la estética moderna. En el programa Mi casa es la tuya, el que fuera presidente de Cantabria mostró a Bertín Osborne su rincón privilegiado, aquel que cuenta con unas vistas espectaculares a Astillero. Esta zona, modesta, cuenta con una cocina, que discurre por un pasillo, y con una mesa y varias sillas de comedor. A la izquierda, además, cuenta con un sofá azul de dos plazas, una alfombra discreta y una mesa baja decorada con varias plantas y libros.
Cuadros de Cantabria, vistas al mar y plantas
Como decíamos, la joya de la corona son las vistas, en las que se puede ver un inmenso prado y el mar, al fondo. El piso se encuentra en un bloque de viviendas convencional, a unos 10 kilómetros de Santander. Es una zona urbana, rodeada de comercios y vecinos de toda la vida, lo que le permite bajar a comprar el pan o tomar un café en el bar de abajo como un ciudadano más. Aurora, que es la que realmente mantiene el orden en esa casa, ha bromeado a veces sobre lo difícil que es gestionar el espacio con tantas cosas que trae Miguel Ángel. Ella es el anclaje a la realidad en ese hogar, la que le ayuda con la tecnología y la que pone límites a las visitas de la prensa.
Astillero es mucho más que el lugar donde vive Miguel Ángel Revilla. Es un municipio de Cantabria con una de las identidades industriales y navales más potentes de España, situado estratégicamente en la unión de las rías de Solía, Carmen y Astillero, justo al fondo de la bahía de Santander. El nombre del pueblo no es casualidad. Su historia está ligada indisolublemente a la construcción de barcos. En el siglo XVIII, el Real Astillero de Guarnizo fue el principal proveedor de navíos de guerra para la Corona Española. De aquí salieron barcos legendarios como el San Juan Nepomuceno o el Real Felipe. Esa tradición naval evolucionó hacia una fuerte industria metalúrgica y minera (hierro) que transformó el paisaje y el carácter de su gente.
Astillero, la localidad que marca su vida
A pesar de su perfil industrial, el municipio ha recuperado espacios naturales y monumentos que cuentan su historia. El cargadero de Orconera es conocido como el «Puente de los Ingleses» y se trata de una estructura de hierro de finales del siglo XIX que servía para cargar mineral de hierro en los barcos. Es el gran símbolo del pasado minero. Las marismas blancas y negras son un tesoro ecológico. Son humedales recuperados donde se pueden observar aves migratorias en pleno entorno urbano. Un oasis verde que rompe con el asfalto. Por su parte, el Parque de la Cantábrica se trata de un enorme espacio verde con zonas deportivas y paseos, donde se encuentran las antiguas chimeneas de la refinería, testigos del auge petrolero francés en la zona en el siglo XIX.
La Iglesia de San José, de estilo neorrománico, es el centro espiritual del pueblo. Lamentablemente, ha sido noticia recientemente por problemas estructurales que obligaron a su cierre temporal. En Astillero, el remo no es un deporte, es una religión. Su trainera es una de las más laureadas de la historia del remo fijo. Ver una regata en la ría es una experiencia que define el espíritu de esfuerzo y comunidad de los astillerenses. Además, se divide, principalmente, en dos núcleos; Astillero y Guarnizo. Guarnizo conserva una esencia algo más tranquila y es donde se ubicaban originalmente las gradas de construcción naval. Allí se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de Muslera, patrona del municipio.
