Urdangarin revela cómo conoció a la Familia Real: «Cenamos con la reina Sofía en un chino»
El exmarido de la infanta Cristina ha desvelado, en su libro, cómo fue el encuentro con los Reyes; «querían saberlo todo»

Urdangarin junto a la reina Sofía. | Gtres
Iñaki Urdangarin vivió una historia de amor con la infanta Cristina marcada por la presión mediática. Ambos se vieron las caras, por primera vez, en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996. Pero no fue ahí donde se enamoraron; la chispa saltó en una cena en Barcelona con otros deportistas, donde comenzaron a conversar. A este le siguió una cita por las calles de la ciudad condal. Luego, una pedida de mano y, más tarde, antes de la boda, conocer a sus suegros. Tal y como cuenta el propio Urdangarin en sus memorias —que han visto la luz este mismo jueves—, fue un momento que le sucede a «cualquier historia de pareja». Y es que hay un momento que hay «que dar el paso».
«En mi caso tenía una pequeña dificultad añadida; no se trataba de una familia cualquiera, sino de la Familia Real española». El fin de semana que Urdangarin viajó desde Cataluña hasta Madrid, él lo recuerda a la perfección. El primer encuentro tuvo lugar en un restaurante chino, «un plan informal». En la velada estuvieron presentes Cristina, doña Sofía, Carlos García Revenga, su mujer e Iñaki. Fue «amable y cálida» la cena. Al día siguiente fue el momento de conocer al rey Juan Carlos, en un encuentro que se produjo en Zarzuela. «Todos fueron muy amables, aunque no podían ocultar el interés por saber quién era yo; de dónde venía, qué familia tenía, cuántos hermanos, qué cosas me gustaban, cómo era mi día a día».
El fin de semana en el que Urdangarin conoció a los Reyes

Urdangarin explica que «como es lógico» se sintió en «el punto de mira». «Creo que es algo que le pasa a cualquiera que va a conocer a su futura familia política, pero si esa familia es, ademas, una institución, la sensación se multiplica», cuenta Urdangarin en su libro. En ese momento, entendió que no se trataba solo «de conocerme como persona», sino de valorar «cómo encajaría yo en un entorno completamente distinto al mío». Algo que asumió con «naturalidad y de la mejor forma» que pudo. En abril, un tiempo más tarde, sus padres fueron invitados a La Zarzuela «con nosotros dos» para conocer a los reyes eméritos. Cristina ya había conocido a los padres de Urdangarin, Juan María y Claire, un tiempo antes, concretamente en una cena en casa de su hermana Ana, quien se había convertido en su gran confidente durante su relación.
«Mi familia tomó cariño a Cristina desde el primer momento y fue igualmente correspondido. Aunque, en algunas ocasiones, puede parecer de carácter reservado, en realidad es una de las personas más empáticas y leales que he conocido, y los míos enseguida supieron verlo. De hecho, a día de hoy, sigue tenido una relación excelente con todos los Urdangarin, especialmente con mis hermanas», apunta Iñaki en sus memorias. A partir de esa cita, la «maquinaria de la boda» se puso en funcionamiento. Cuando llegó el día, Urdangarin estaba muy preocupado por si su familia se sentía «abrumada» por el momento. Los festejos, relacionados con el enlace, duraron tres días.
«Tenían interés por conocer todo de mí»

«Tras el enlace recorrimos las calles de Barcelona en coche saludando a quienes se habían acercado a compartir el momento con nosotros. Luego, nos dirigimos al Palacio de Pedralbes para el banquete nupcial», apostilla. Uno de los momentos que recuerda «con más cariño» fue el plan que organizaron junto a sus amigos más cercanos, con quienes se reunieron en una pequeña carpa antes de que se celebrara el convite. A partir de ese momento, el matrimonio se estableció en la ciudad condal. Luego, pasaron por Washington y Ginebra, donde vivieron etapas más complicadas y otras más llevaderas.
Con el paso de los años, además, fueron formando una familia que hizo que Urdangarin dejara de lado su carrera dentro del mundo del deporte para dedicarse, al 100%, a su vida junto a la infanta Cristina. Una decisión que hizo, de forma pausada, pero muy comprometido con su carrera. Tras esto, comenzó con una etapa muy ligada al Instituto Nóos que, también, marcó su carrera y su vida personal.
