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La ciudad madrileña en la que vivieron Pablo Iglesias e Irene Montero antes de Galapagar: «Necesitábamos un lugar más protegido»

La pareja residió allí antes de 2018, el año en el que decidieron mudarse a la sierra para encontrar «más tranquilidad»

La ciudad madrileña en la que vivieron Pablo Iglesias e Irene Montero antes de Galapagar: «Necesitábamos un lugar más protegido»

Irene Montero y Pablo Iglesias. | Gtres

Irene Montero y Pablo Iglesias se deleitan, después de varios años, de una vida tranquila en la localidad madrileña de Galapagar. La pareja llegó a esta zona de la sierra tras una búsqueda intensa de un chalé con jardín y rodeado de naturaleza para poder disfrutar junto a sus tres hijos. Allí la pareja de políticos se compró una impresionante casa, de varios metros cuadrados, donde ha establecido su refugio. Antes de mudarse a Galapagar, Iglesias residió en el barrio de Vallecas, una zona obrera que él siempre llevó por bandera. Es por eso que su cambio de residencia —a un chalé de grandes dimensiones y en una de las zonas de las sierras más caras de Madrid— hizo que se convirtiera en el blanco de las críticas.

Lo que pocas personas conocen es que, antes de comprar su casa en Galapagar y después de mudarse desde Vallecas, Montero e Iglesias vivieron de alquiler, durante unos meses, en una vivienda adosada en la localidad de Rivas Vaciamadrid. Esta ciudad, a pocos kilómetros de Madrid, es el lugar elegido por otros rostros conocidos de la política como Sira Rego o Alberto Garzón y para nombres muy famosos como el de Pepa Bueno o, incluso, José Luis Ábalos para comprarse una vivienda. Lo cierto es que, con el paso de los años, Rivas se ha convertido en uno de los mejores bastiones de la izquierda, ya que lleva más de 30 años siendo gobernada por Izquierda Unida.

La localidad madrileña donde vivieron Pablo Iglesias e Irene Montero

Pablo Iglesias e Irene Montero besándose en el año 2022
Pablo Iglesias e Irene Montero besándose en el año 2022. | EP

A pesar de que, en un primer momento, su mudanza se tornaba como una decisión apacible —al final se estaban establecimiento en una localidad amiga—, con el paso del tiempo, como ellos mismos confesaron, la situación se volvió insostenible. «Muchos nos habéis preguntado por qué nos vamos a vivir a las afueras. […] En Rivas nos es difícil ya tener una vida normal. Llevamos mucho tiempo buscando una casa en el campo donde poder avanzar en nuestro proyecto familiar y donde nuestros hijos puedan crecer alejados de tanto ruido», confesaron en un comunicado conjunto, tanto Iglesias como Montero, a través de Facebook.

Confirmaron, así, que una de sus prioridades —en ese momento y ahora— era la de proteger la intimidad de «nuestros hijos». «Lo que hemos vivido en Rivas, con fotógrafos permanentemente en la puerta y gente intentando saltar la valla, nos hizo entender que necesitábamos un lugar con más espacio y más protegido», apostillaron. Al poco tiempo de mudarse, la pareja puso tierra de por medio y se mudaron a algo más de 30 kilómetros a la localidad de Galapagar, donde compraron una casa por algo más de medio millón de euros. Allí llegaron en 2018, solicitando un préstamos hipotecario de 540.000 euros a la Caja de Ingenieros. En su momento, ellos mismos explicaron que pagarían algo más de 1.600€ al mes —unos 800 € cada uno— a un plazo de 30 años.

Una vida cotidiana paseando a sus perros y haciendo la compra

El barrio de Covibar en Rivas Vaciamadrid. | Ayuntamiento de Rivas

La casa está ubicada en la zona de La Navata y cuenta con una parcela de más de 2.300 metros cuadrados. Además, la casa está construida en 250 metros y poseen piscina propia dentro de un jardín amplio. Este fue uno de los principales motivos por el que decidieron mudarse —buscando más espacio para sus hijos y sus perros—. Más allá del precio, el revuelo vino por la coherencia política. Se les recordó constantemente un tuit de Pablo Iglesias de 2012 donde criticaba a Luis de Guindos por comprarse un ático de 600.000 euros, diciendo: «¿Entregarías la política económica del país a quien se gasta 600.000 euros en un ático de lujo?».

Como decíamos, antes de residir en Galapagar, la pareja se mudó a Rivas Vaciamadrid, una localidad en pleno auge y a pocos kilómetros de la capital. Allí se establecieron en un chalé adosado por la zona de La Partija, muy cercana al metro de Rivas Urbanizaciones y que cuenta con un olivar muy próximo, donde los políticos aprovechaban para pasear a sus dos perros. En Rivas llevaron adelante una vida cotidiana; saliendo a comprar el pan o recorriendo sus calles. Aunque eso sí, siempre acompañados de un equipo de seguridad que seguían muy de cerca todos sus pasos. En su casa, ambos tenían un pequeño jardín delantero y un patio trasero, lo que les daba un poco de desahogo para huir del ajetreo de la ciudad.

«Queremos que nuestros hijos crezcan alejados de tanto ruido»

Al principio, su presencia no alteraba demasiado la paz de Rivas, un municipio acostumbrado a tener entre sus vecinos a dirigentes de Izquierda Unida y Podemos. Pero la situación se fue complicando con el paso del tiempo; los paparazzis empezaron a hacer guardias permanentes en la puerta del adosado. Al ser una calle abierta y un adosado a pie de acera, era muy fácil fotografiarlos desde el coche o la acera de enfrente. Pablo Iglesias denunció que hubo personas que intentaron saltar la valla del pequeño jardín de Rivas y que se sentían «observados» constantemente por extraños que grababan con el móvil.

Al estar la casa tan pegada a la vía pública, cualquier movimiento —como meter las maletas en el coche o sacar a los perros— era escrutado. Además, en ese momento, confesaron que en Rivas era «difícil» tener una vida normal. «Queremos que nuestros hijos crezcan alejados de tanto ruido», confesaron. Su paso por allí dejó una huella política curiosa. Rivas es un modelo de gestión de servicios públicos que ambos siempre han puesto como ejemplo de «buena política». De hecho, a pesar de mudarse a Galapagar, siguieron muy vinculados emocional y políticamente al municipio, que es donde Podemos e IU mantienen una de sus alianzas más estables.

Rivas, un bastión de la izquierda

Como decíamos, Rivas ha sido considerado como «el último bastión». Es el único gran municipio de la Comunidad de Madrid que nunca ha sido gobernado por la derecha. Desde las primeras elecciones democráticas en 1979 —salvo un breve periodo inicial—, el Ayuntamiento ha estado en manos de la izquierda, principalmente bajo el liderazgo de Izquierda Unida (IU) y, más recientemente, en coalición con Podemos y Más Madrid. Mientras el resto del cinturón rojo de Madrid —que se produce en ciudades como Móstoles, Leganés o Alcorcón— ha oscilado entre el PSOE y el PP, Rivas se ha mantenido fiel a un bloque de izquierdas más transformador.

A diferencia de otros municipios que crecieron de forma caótica durante el desarrollismo, Rivas fue diseñada con una filosofía muy concreta. El Ayuntamiento gestiona directamente algunos servicios como la limpieza o el mantenimiento. Además, se prioriza el urbanismo horizontal, es decir, los chalés adosados y los bloques de baja altura con zonas comunes, buscando un estilo de vida más comunitario que el de los grandes bloques de pisos. Rivas tiene una red de asociaciones vecinales y presupuestos participativos muy activos. La gente no solo vive allí; se organiza allí. Rivas atrajo durante los años 90 y 2000 a un perfil de habitante muy específico. Concretamente a personas de clase media-trabajadora cualificada como profesionales, maestros, artistas y empleados del sector servicios.

También, muchos jóvenes, de barrios como Vallecas o Vicálvaro, quienes buscaban una casa mejor sin renunciar a sus valores progresistas. Es, también, uno de los muncipios con mayor tasa de universitarios de la región, lo que suele correlacionar con un voto más ideologizado y estable. No solo Pablo Iglesias e Irene Montero eligieron Rivas. Por allí han pasado o viven figuras como José Luis Centella —quien fue secretario general del PCE— o Tania Sánchez —clave en los inicios de Podemos y quien fue concejala en Rivas—.

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