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El padre ausente del hijo de Candela Peña: la historia que la actriz siempre elude

La actriz ha hablado sin rodeos de la crianza en solitario, pero es discreta en lo que se refiere al progenitor de su hijo

El padre ausente del hijo de Candela Peña: la historia que la actriz siempre elude

Candela Peña | Gtres

Candela Peña vuelve a estar en el foco por sus apariciones en La revuelta, donde habla con naturalidad de su vida cotidiana, sus citas sentimentales y del paso del tiempo, pero sobre todo de la maternidad y la menopausia. La gracia natural que tiene la actriz, nacida en Gavà (Barcelona) hace 52 años la ha convertido en una colaboradora habitual del programa que presenta David Broncano. Todo ello ha aumentado el interés por su vida personal al margen del espectáculo.

La faceta de Candela Peña como madre soltera: «Mi hijo tiene un padre biológico, pero no tiene un padre»

El nacimiento de su hijo Román, el 31 de octubre de 2011, marcó un antes y un después en la vida de Candela Peña, sobre todo porqye prácticamente al mismo tiempo falleció su padre y porque, al parecer, no contaba con una pareja que la apoyase en su maternidad.

La actriz ha explicado que cría sola a su hijo y que el padre no forma parte de su día a día. «Yo no soy una madre soltera de estas de ‘ay, voy a una clínica porque quiero ser madre’. A mí me ha pasado la vida. Mi hijo tiene un padre biológico, pero no tiene un padre», dijo.

Fue sola a parir y acude a terapia

La actriz recuerda incluso cómo vivió el parto: «Fui sola en el Smart a parir». Para ella, la maternidad en solitario implica asumir toda la responsabilidad: «Maternidad o paternidad en solitario… eres siempre una pared y te viene el balón por donde viene».

Y reconoce que piensa constantemente en el futuro de su hijo, que hoy tiene 14 años: «Soy madre soltera, y pienso qué tipo de hombre será mi hijo». Una preocupación que le sacude porque el chico no tiene ni ha tenido una figura paterna.

De hecho, Candela Peña asegura que acude a terapia porque no quiere «repetir esquemas» sobre cómo aprendió a amar y reflexiona sobre crecer sin «una figura masculina» en casa. También revisa su propia infancia y la relación con su padre, al que durante años creyó perfecto: «Mi padre era su mujer, él era el presidente del club de fans de mi madre. Un día, yo tenía 13 años o así y había discutido con mi madre, me sentó en la terraza y me dijo: ‘A esa ni tocarla, es sagrada para mí. La pandilla somo yo y ella, tú has venido después’».

Una maternidad sin idealizar

Su maternidad es directa, poco idealizada. Quiere que Román sepa que ella «le ama con locura» pero sin sobreprotegerle ni contarle «vainas». «No me gusta hacerle la merienda, que aprenda él. Soy artista, no quiero que me vea como una madre de esas de su colegio que son muy formalitas. Como soy madre soltera no me invitan, qué rancias son, es un colegio de dejarte ‘eureles’, un niño de cole bien. Yo en la puerta del colegio tampoco luzco».

Esa relación de cercanía la resume así: «Somos equipo». A veces comparte con él incluso preocupaciones: «No sé si debo, pero como estamos los dos solos, lo comparto con él». Y no idealiza el rol maternal: «Soy artista y ser madre a veces es un coñazo, y hoy no me apetece hacer la cena». También le divierte observar cómo crece y entender sus dudas sobre sexualidad y chicas.

Discreción total con la identidad del padre

Aunque siempre ha hablado con naturalidad de su maternidad en solitario y de su crianza, Candela Peña nunca ha sido explícita en lo que se refiere al padre de su hijo. No se sabe, por tanto, por qué no estuvo en el parto o por qué no está presente en la vida de su hijo. Unas cuestiones sobre las que la actriz siempre ha evitado pronunciarse claramente. No obstante, sí ha dado a entender, a lo largo de los últimos años, que la relación con el progenitor de Román es prácticamente inexistente. Sin embargo, siempre sobrevuela la duda sobre qué sucedió realmente entre ellos y, sobre todo, quién es el hombre que no está presente en la vida del hijo de la actriz.

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Candela Peña. Gtres

Su infancia en el bar-cine que regentaban sus padres como Pilar

Mucho antes de convertirse en actriz, María del Pilar Peña Sánchez, como realmente se llama, creció en el bar-cine que regentaban sus padres, Antonio y Pepa. Allí, sin televisión en casa, empezó a soñar mirando la pantalla grande. Primero quiso ser bailarina, pero a los 17 años decidió que sería actriz.

Estudió interpretación mientras terminaba COU, pasó por el Centro Andaluz de Teatro y regresó a Barcelona para formarse con Nancy Tuñón. Sus padres la apoyaron aunque sabían lo duro del oficio. «Yo te veo arte puro, pero hay que tener cojones para defenderlo afuera, ¿sabes? Yo aquí te aplaudo, pero en la calle no te van a faltar críticas», le advirtió su padre, recoge Vanity Fair.

Ya en Madrid, estudiando con Juan Carlos Corazza, rodó Días contados en 1994. Poco antes había adoptado su nombre artístico: «En mi pueblo se cachondeaban de que estudiara teatro en Barcelona y decían que Pilar Peña no funcionaba nada. Un día estábamos leyendo La casa de Bernarda Alba y surgió la frase ‘encendieron la candela’. Pensé: ‘¡Anda, pues Candela Peña sí suena bien!’. Y empezaron a llamarme Candela».

Y el resto es historia. Cadela Peña acumula tres premios Goya —además de otras cinco nominaciones—, dos Gaudí y cuatro Ondas. Una carrera larga y reconocida en cine y televisión. Su reconocimiento llegó con Todo sobre mi madre y después con los Goya por Te doy mis ojos, Princesas y Una pistola en cada mano. Asimismo, ha sido protagonista de películas como La boda de Rosa y de series como Hierro, El caso Asunta o Furia.

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