El día que Felipe González se convirtió en tutor de Gonzalo Miró tras la muerte de su madre: «Se portó como un señor»
El que fuera presidente del Gobierno mantiene una estupenda relación con el mediático presentador de ‘Directo al grano’

Felipe González y Gonzalo Miró, hace unos años. | Gtres
Corría el año 1997 cuando, de forma repentina, Pilar Miró —una reconocida directora de cine, teatro, televisión y la primera mujer en dirigir RTVE— murió tras varias operaciones a corazón abierto. Atrás dejó a un hijo, Gonzalo Miró, quien, por aquel entonces, tenía 16 años, y se encontraba en plena adolescencia. En ese momento, Pilar tenía puesta toda su confianza en Felipe González, quien fuera presidente de nuestro país, y en quien confió la responsabilidad de convertirse en el tutor legal de su único hijo. Lo cierto es que, en esos años en los que el carácter se va definiendo y tener una figura consejera al lado es algo vital, el exlíder del PSOE se convirtió en una persona esencial en la vida de Gonzalo Miró.
En estos últimos días, su relación ha vuelto a salir a la palestra después de que el propio Felipe González confesara que él mantiene una buena relación —concretamente de «amistad»— con Borja Cabezón, relacionado con Pepe Bono y Dominicana, y quien siempre ha formado del círculo más íntimo de Gonzalo. En estos más de treinta años, el presentador de Directo al grano siempre ha tenido palabras de halago para quien fuera uno de los mejores amigos de su madre y su tutor. A pesar de que, entre ambos, sobre todo por las consideraciones relacionadas con Pedro Sánchez, hay una cierta distancia política.
La buenísima conexión de Gonzalo Miró y Felipe González

Pero para entender la buena conexión entre Gonzalo Miró y Felipe González hay que echar la vista atrás. Pilar Miró fue una figura clave en la comunicación del PSOE y una amiga íntima de González. Ella fue la encargada de ir puliendo la imagen del político en televisión durante los años 80. Pilar era una mujer de carácter fuerte y muy independiente que crió a Gonzalo como madre soltera —un acto de gran valentía en la España de los 80—. Debido a su salud delicada —había pasado por dos operaciones de corazón—, siempre tuvo presente la necesidad de proteger el futuro de su hijo.
Pilar Miró falleció repentinamente en octubre de 1997, apenas unos días después de haber retransmitido la boda de la infanta Cristina en Barcelona. Por aquel entonces, como decíamos, Gonzalo tenía solo 16 años. Al ser menor de edad y no haber un padre legalmente reconocido en ese momento, se activaron las disposiciones testamentarias de Pilar. En su testamento, Pilar había designado a Felipe González como el tutor legal de su hijo en caso de que ella faltara. González asumió la responsabilidad legal y personal. No fue un tutor de papel; Gonzalo se integró de manera muy cercana en el entorno del expresidente, quien supervisó su educación y su bienestar durante los años restantes de su minoría de edad. Es por eso que era muy normal verle haciendo vida con las hijas de Felipe González, con quienes todavía guarda muy buena relación.
Pilar Miró lo dejó todo muy bien atado antes de morir

«Felipe cumplió con la palabra dada a mi madre. Se portó como un señor y siempre le estaré agradecido», ha contado, en alguna que otra ocasión, el colaborador de televisión. A pesar de que Gonzalo se convirtió en mayor de edad hace mucho tiempo, ese hilo y esa conexión no se ha debilitado. Gonzalo siempre se refiere a él con un respeto inmenso, considerándolo una de las personas más inteligentes y determinantes de su vida. A pesar de la fama de ambos, han mantenido su relación privada lejos de los focos, viéndose de manera regular para cenas y charlas personales. Y es que Felipe asumió «una responsabilidad que no tenía por qué haber asumido de esa manera tan personal. Se portó como un señor».
«Felipe es la persona más inteligente que conozco»
Gonzalo, además, ha destacado que Felipe es «la persona más inteligente» que conoce. Y explica que «escucharle» es un privilegio, independiente «de la política». Siempre ha dejado claro que él no es su padre —hay que tener en cuenta que Pilar Miró nunca confesó quién era el progenitor de su hijo, un dato que siempre ha interesado a la opinión pública—: «No es mi padre, pero es una de las figuras masculinas más importantes de mi vida. Tenemos una relación de muchísima confianza». Sí que es cierto que el expresidente del Gobierno, fiel a su estilo más discreto, siempre ha hablado menos sobre este lado más personal. «Pilar era una amiga entrañable. Cuidar de Gonzalo no fue una carga, fue un acto de afecto hacia ella y hacia el propio Gonzalo, que es un chico estupendo», contó en una ocasión sobre la relación con la que fuera presidenta de RTVE.

En alguna que otra ocasión, también, ha bromeado, afirmando que Gonzalo «vuela solo» desde «hace mucho tiempo», pero que siempre han mantenido el contacto. En el funeral de Pilar también tuvo unas palabras para el colaborador de televisión, afirmando que siempre estaría «a su lado» para todo lo que necesitara. Ambos han confirmado que se ven con frecuencia para cenar en la casa de González, encuentros que Gonzalo define como unas «clases magistrales de vida». Felipe González siempre ha respetado la carrera de Gonzalo en los medios, sin interferir, actuando más como un consejero en la sombra que como una figura de autoridad pública.
La adolescencia, sin duda alguna, de Gonzalo Miró estuvo marcada por la ausencia de su madre. Intentó encontrar su camino académico probando varias disciplinas. Comenzó la carrera de Humanidades, pero no llegó a terminarla. También sintió curiosidad por la Ciencia Política, quizás influenciado por las cenas y charlas en casa de su tutor. Buscando anonimato y formación, se mudó a Estados Unidos para estudiar Cine en una escuela de Nueva York. Fue un intento de conectar con el legado de su madre, pero desde su propia perspectiva. Su primera gran oportunidad fue en 2006 en el programa Las mañanas de Cuatro con Concha García Campoy. Allí demostró que tenía telegenia y un discurso fluido, alejándose del perfil de personaje de revista para ser un colaborador profesional.
Sus noviazgos con figuras como Natalia Verbeke, Eugenia Martínez de Irujo o la cantante Malú lo mantuvieron en las portadas. A pesar de la presión, siempre mantuvo una política de ni confirmo ni desmierto, manteniendo una elegancia que recordaba a la de su madre. En los últimos tiempos, se ha consolidado como un colaborador en distintas tertulias. Es un apasionado del Atlético de Madrid y colaborador fijo en programas deportivos —Radio Marca o Cope—. Ha participado en Espejo público o La Roca hasta convertirse en presentador de Directo al grano junto a Marta Flich. A sus 44 años, proyecta la imagen de un hombre que ha sabido digerir su pasado. Mantiene una relación estable desde hace años con la modelo Noelia Velasco y sigue siendo ese hijo adoptivo del círculo de Felipe González.
Ha gestionado el patrimonio y el recuerdo de su madre con sumo cuidado, asegurándose de que la figura de Pilar Miró sea recordada por su aportación al cine español y no por escándalos.
