The Objective
Gente

La policía británica deja en libertad al expríncipe Andrés tras 11 horas de detención

El hermano del rey fue arrestado esta mañana tras haber sido acusado de filtrar documentos financieros a Jeffrey Epstein

La policía británica deja en libertad al expríncipe Andrés tras 11 horas de detención

El expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor, a su salida de la comisaría. | Reuters

La Policía británica ha dejado en libertad al expríncipe Andrés este jueves a las 20.30 horas después de haber permanecido más de 11 horas arrestado en una comisaría. Los agentes sospechan que Andrés filtró documentos reservados al financiero y pederasta Jeffrey Epstein, cuando el entonces príncipe ostentaba el puesto de enviado especial en Comercio Internacional del Gobierno británico, entre 2001 y 2011, por lo que fue arrestado por un delito de «conducta inapropiada en un cargo público», que puede ser penado hasta con cadena perpetua.

A las ocho de la mañana —hora local—, las fuerzas de seguridad han acudido a Sandringham, la finca donde Andrés se mudó hace unas semanas después de que su hermano lo despojara de sus títulos y lo expulsara de la familia real. Los vínculos del expríncipe con Epstein y las acusaciones de abusos sexuales por parte de una menor fueron un duro golpe para la reputación de la Corona. Ahora el caso se complica ante los indicios de que el que fuera hijo favorito de la reina Isabel abusó de su posición para trasladar a Epstein información privilegiada. Además de en Sandringham, la policía está llevando a cabo registros en otras dos propiedades de Andrés en Berkshire y Norfolk.

El expríncipe Andrés, a su salida de comisaría. | Reuters

En paralelo a este cargo, la policía investiga también las acusaciones de una segunda mujer que supuestamente fue enviada por Epstein para un encuentro sexual con el expríncipe. «Los detectives aún no han hablado con Andrés, están evaluando una serie de acusaciones relacionadas con la trata sexual y la mala conducta en el cargo público y el tráfico sexual», aseguraba el diario Daily Mail.

Carlos III ha emitido un comunicado a media mañana en el que asegura haber recibido la noticia de la detención de su hermano «con profunda inquietud» y garantiza «el apoyo» de la Casa Real a la investigación y «la cooperación completa e incondicional». «Lo que ahora sigue es el proceso completo, justo y adecuado mediante el cual las autoridades competentes investigarán este asunto de forma apropiada», prosigue el monarca. «La ley debe seguir su curso».

La detención ha conmocionado a la opinión pública, que había vivido con estupor las noticias sobre la amistad de Andrés con Epstein, delincuente sexual condenado en 2008, y vuelto a detener en 2019 por tráfico sexual de menores. El financiero se ahorcó ese año en su celda. La sombra de Epstein ha perseguido a Andrés en los últimos años, sobre todo después de que aparecieran imágenes comprometedoras que confirmaban que el royal participó en fiestas organizadas por Epstein y Ghislaine Maxwell, en las que participaban menores de edad.

La Policía británica, con esta detención, ha querido dejar claro que «nadie está por encima de la ley» en Reino Unido y que llevan tiempo investigando a Andrés por «trata de personas y agresión sexual». «Los detectives aún no han hablado con Andrew, están evaluando una serie de acusaciones relacionadas con la trata sexual y la mala conducta en el cargo público y el tráfico sexual. Pero su hermano, el rey Carlos, dijo que está listo para ayudar a la policía con sus investigaciones», relatan desde el Daily Mail.

Los problemas del príncipe Andrés con la justicia

Sin duda este caso es uno de los mayores escándalos que ha enfrentado la monarquía británica en las últimas décadas. A pesar de que la primera condena, en 2008, Andrés mantuvo el contacto con Epstein. En 2010, fue fotografiado en Central Park con él, tras su salida de prisión.

Patrimonio Casa Real británica
Carlos de Inglaterra junto al príncipe Andrés.

Uno de los momentos decisivos llegó desde los tribunales de Estados Unidos. Virginia Giuffre presentó una demanda civil contra el príncipe alegando que fue víctima de trata por parte de Epstein para mantener relaciones sexuales con el duque de York en tres ocasiones (Londres, Nueva York y las Islas Vírgenes) cuando ella tenía 17 años. Andrés siempre negó categóricamente estas acusaciones, afirmando que «no recordaba» haber conocido a Giuffre, a pesar de existir una fotografía de ambos juntos. En un intento por limpiar su imagen, Andrés concedió en noviembre de 2019 una entrevista al programa Newsnight que se convirtió en un gran fracaso; no mostró empatía con las víctimas y, además, dio una retahíla de excusas que se volvieron virales. Tras la entrevista, empresas, universidades y organizaciones benéficas cortaron lazos con él de inmediato.

En febrero de 2022, antes de que el caso llegara a un juicio civil en Nueva York —donde tendría que haber declarado bajo juramento—, Andrés firmó un acuerdo millonario fuera de los tribunales con Virginia Giuffre. Aunque la cantidad exacta fue confidencial, se estimó en algo más de 12 millones de libras inglesas. Este acuerdo no fue una admisión de culpabilidad, pero legalmente cerró el caso para evitar un juicio que habría sido devastador para el Jubileo de Platino de la reina Isabel II.

El principio de su fin como «príncipe»

La reina de Inglaterra siempre protegió los intereses de su hijo, pero tras la desastrosa entrevista en la BBC, le ordenó retirarse de sus deberes públicos. Esto significó que dejó de recibir dinero público —Sovereign Grant— y dejó de representar a la Corona en eventos oficiales. En 2022, tras resurgir el caso, la reina le quitó sus 12 títulos militares honoríficos —incluyendo el de Coronel de la Guardia de Granaderos—. Esto fue especialmente doloroso para él, dado su pasado como veterano de la guerra de las Malvinas. Perdió el patronazgo de más de 100 organizaciones benéficas y deportivas. Además, se le anunció que ya no podría usar el título de Su Alteza Real. Es lo más cerca que se puede estar de «dejar de ser príncipe» sin cambiar la ley.

Sarah Ferguson y el príncipe Andrés en Windsor. | Gtres

Si con su madre el castigo fue institucional, con su hermano Carlos III el castigo está siendo económico y logístico. El rey le ha retirado todos los privilegios. Le cerró su oficina en el palacio de Windsor y le prohibió usar esa dirección para su correspondencia. El Rey dejó de pagar su seguridad privada —que costaba millones de libras al año—. Otro punto de inflexión fue su residencia, sobre todo después de que Carlos le instara a abandonar Royal Lodge —una mansión de 30 habitaciones— para mudarse a una casa más pequeña —Frogmore Cottage, donde vivían Harry y Meghan—, argumentando que ya no trabaja para la Casa Real y no puede mantener esa propiedad.

Publicidad