Chino Darín deja sola a Úrsula Corberó 48 horas después del parto: por qué no ha sorprendido
El regreso inmediato de él al trabajo tras el nacimiento de su hijo apenas genera debate, pero ¿y si lo hubiera hecho ella?

Úrsula Corberó y Chino Darín | Gtres
El nacimiento de Dante, hijo de Úrsula Corberó y Chino Darín, el 9 de febrero de 2026 en Barcelona, ha dado mucho que hablar. La pareja eligió Barcelona para dar a luz, en parte, por la red de apoyo familiar que tiene la actriz en su ciudad de origen. Fue un parto programado para que el padre del bebé pudiera estar presente.
Y así fue. El actor viajó a España para estar al lado de su novia y del hijo que iba a nacer. Sin embargo, apenas 48 horas después del parto, Chino Darín voló rumbo a Buenos Aires para retomar compromisos profesionales. Lo curioso no fue el hecho de viajar —una práctica habitual en el mundo del cine— sino el silencio absoluto que lo rodeó en los medios y redes, frente a la avalancha de juicios que siempre cae sobre las mujeres que no se quedan en casa con sus bebés recién nacidos.
Chino Darín vuelve al trabajo, en Buenos Aires, dos días después de ser padre
Mientras en muchos países —incluida Argentina— sigue abierto el debate sobre la ampliación de la baja por paternidad y sus efectos, el caso de Chino Darín expone algo más que una cuestión de días o franquicias laborales: destaca un doble estándar cultural.
En Argentina, la ley vigente mantiene la baja por paternidad en dos días, lo cual ha sido objeto de debate en sectores políticos y sociales. Pero más allá de la legislación, sorprende que nadie se echó las manos a la cabeza cuando el actor fue visto —solo y dispuesto a regresar a su trabajo en Buenos Aires— en el aeropuerto 48 horas después de que hubiera nacido su hijo en Barcelona. Un tema del que, no obstante, se ha hecho eco la periodista Laura Fa, quien ha reflexionado sobre la doble vara de medir que aún existe en la sociedad sobre el posparto:
Esta doble vara la vimos, por ejemplo, en junio de 2016, cuando Sara Carbonero regresó a televisión un mes después de dar a luz. Entonces, se desató debate sobre ‘dónde estaba su instinto’ o si su ambición profesional la colocaba por encima de su rol maternal.
En cambio, en el caso de Darín, su marcha no fue interpretada como falta de afecto, sino como sacrificio profesional o cumplimiento de compromisos laborales.
Permisos parentales y corresponsabilidad: lo que dice la ciencia
La diferencia de narrativa está respaldada por múltiples investigaciones:
- Permisos parentales efectivos promueven la igualdad de género: existen diversas políticas que fomentan bajas de paternidad amplias, las cuales contribuyen a una división más equitativa del trabajo doméstico y del cuidado en la pareja, aunque los efectos dependen de la duración y el diseño de las mismas.
- La participación de los padres mejora el desarrollo familiar: varios estudios muestran que cuando los hombres acceden a permisos pagados y más largos, tienden a desarrollar vínculos más estrechos con sus hijos e implicarse más en las tareas de crianza.
- Permisos parentales pueden reducir el conflicto de género en el hogar: hay evidencia científica de que los hombres que tienen permisos parentales más largos comparten más tareas de cuidado y reducen la tradicional polarización de roles.
- La igualdad legal no siempre se traduce en igualdad real: incluso en países donde los permisos son iguales en papel —como España desde 2021— la corresponsabilidad en el hogar sigue siendo desigual si la cultura no acompaña la normativa.
- Mayor uso de permisos por parte de hombres puede beneficiar la economía y la reducción de brechas salariales: numerosas investigaciones indican que países con permisos de paternidad más extensos tienden a tener una brecha salarial menor y mayor participación laboral femenina, aunque esto exige compromiso cultural además de legislación.
Barcelona, Buenos Aires y el privilegio de elegir
La elección de dar a luz en Barcelona no fue casual: tuvo que ver con una red de apoyo consolidada que tiene Úrsula Corberó en España. Pues si sabía que el padre de la criatura se iba a ir en dos días, suponemos que era consciente de que necesitaría ayuda de su familia o amigos.
Esto, no obstante, también evidencia algo estructural: incluso cuando existen permisos legales, la carga del posparto recae mayoritariamente en la madre, siendo ella quien organiza, gestiona y materializa ese cuidado inicialmente. Y no solo es una cuestión de días de baja, sino de cómo se entiende social y culturalmente el rol de cada progenitor, y cómo las normas tácitas sancionan o exculpan determinadas ausencias.
Los permisos parentales —como los de España, con 16 semanas equiparadas para madre y padre desde 2021— son un avance, pero no bastan por sí solos para barrer años de estereotipos culturales. El cambio real ocurre cuando las decisiones individuales, familiares y sociales dejan de leer la paternidad y la maternidad con varas diferentes. Porque la igualdad será real cuando la ausencia de un padre tras el nacimiento de su hijo nos provoque el mismo debate, la misma duda y el mismo cuestionamiento que la ausencia de una madre en ese mismo contexto.
