El restaurante que Ágatha Ruiz de la Prada recomienda para comer arroz: «Son los más espectaculares de Madrid»
La diseñadora es una apasionada de la capital y de su rutina y suele disfrutar de locales concretos llenos de vida

Ágatha Ruiz de la Prada, en una imagen de archivo. | Gtres
Ágatha Ruiz de la Prada tiene su taller en pleno centro de Madrid, en uno de los barrios más exclusivos de la capital como es Salamanca. Allí, cerca del Retiro, la diseñadora pasa la mayor parte del tiempo, pero, también, lo hace muy cerca de la Castellana, donde estableció su residencia hace mucho tiempo. Lo cierto es que Ágatha tiene una vida muy activa en la capital, donde queda con amigos, va a comer, a cenar y acude a eventos. Uno de sus sitios preferidos, sobre todo cuando tiene ganas de comer un buen arroz, es uno de los locales del centro de Madrid que tiene su origen en Zaragoza. Allí ofrece, además, un menú degustación diseñado por ella misma.
Fue hace unos meses cuando la diseñadora se dejó ver por Kentya, un restaurante ubicado en la calle Lagasca, que cuenta con una extensa carta. «En Kentya, nos apasiona ofrecer una experiencia culinaria única con lo mejor de la cocina tradicional, con un toque especial que solo nosotros sabemos dar», explican desde su página web. Además, afirman que el local se caracteriza «por un ambiente acogedor, donde cada plato está cuidadosamente elaborado con ingredientes frescos y de máxima calidad, seleccionados para brindar un sabor excepcional en cada bocado».
El restaurante que recomienda Ágatha Ruiz de la Prada
«Lo que nos distingue de la competencia es nuestra dedicación al detalle y el compromiso con la autenticidad de nuestros sabores. En Kentya, no solo servimos comida, sino que creamos una experiencia gastronómica completa. Nuestra carta está inspirada en recetas clásicas que respetan la tradición, pero con un enfoque creativo que sorprende a todos los paladares», explican. Además, afirman que no solamente son referencia por su comida deliciosa sino, también, por «una experiencia que te hará querer volver». «Ya sea para una comida en familia, una cita especial o una salida con amigos, cada visita es una celebración del buen comer. Ven a Kentya y descubre cómo una comida puede ser mucho más que solo un plato», escriben.
Si echamos un vistazo a su carta, entre sus entrantes, nos encontramos con flores de alcachofa, anchoa en salmuera, croquetas de jamón ibérico o ensaladilla rusa. Además, también tienen parrillada de verdura, huevos camperos con Portobello trigueros y foie y tabla de quesos. Ofrecen platos más light como ensaladas y, también, otros más contundentes como garbanzos con carabineros o alubias con perdiz. Los arroces son, como decíamos, uno de sus platos fuertes. El restaurante tiene paellas de verduras, del señorito —con rape, calamar y langostino— y, también, negro de chipirón en su tinta con langostino y mejillones.
Arroces como especialidad, pescado y entrantes variados
También, tienen pescados y productos del mar como carabineros, pulpo a la parrilla o rodaballo. Los postres van desde el sorbete de tomillo al pastel ruso. Los precios son variados. En el caso de los entrantes, estos alcanzan los 15 euros, mientras que los principales ya asciéndelas a más de 30 euros. Para degustar de un postre habrá que pagar más de ocho euros. Durante su visita, Ágatha reconoció el buen hacer de sus arroces. Como decíamos, Kentya se define por una cocina de producto con toques mediterráneos e internacionales. Si hay algo que los clientes repiten sin cesar son sus arroces, que se han convertido en la estrella de la carta.
El nombre del restaurante hace referencia a la Howea forsteriana —la palmera Kentia—, y eso se refleja en su interiorismo. El local está lleno de vegetación, techos altos y una iluminación cálida que crea una atmósfera exótica pero lujosa. Su terraza es uno de sus mayores activos; está en la calle Jorge Juan —una de las arterias más chic de Madrid— y es un refugio perfecto tanto en verano como en invierno —gracias a su acondicionamiento—. En algunas ocasiones cuentan con DJ privado y, además, como en la mayoría de locales hoy en día, es esencial reservar con cierta antelación. La carta media está entre los 50 y los 70 euros, dependiendo de lo que se pida.
La especial conexión de la diseñadora con Madrid
Ágatha está muy unida a Madrid. Vive en un ático espectacular que es, en sí mismo, una obra de arte. Su cuartel general está en la calle Castellón de la Plana, donde diseña todo, desde ropa hasta azulejos. Es habitual verla caminando por las calles de este barrio, siempre con sus estilismos vibrantes que contrastan con los tonos neutros de los chalets racionalistas. Es famosa por sus paredes de colores, sus muebles de diseño propio y una de las terrazas más envidiadas de la zona, donde organiza cenas que reúne a la jet-set de la ciudad. Además, en la ciudad ha diseñado murales y decoraciones para algunas estancias de metro. Ágatha ha confesado en múltiples ocasiones que le encanta el rojo carmesí de la bandera de Madrid, un color que utiliza constantemente en sus colecciones.
Es, también, la estrella indiscutible de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (pasarela Cibeles). Sin su desfile, la semana de la moda madrileña perdería gran parte de su componente mediático y festivo. Su relación con Madrid empezó en los años 80. Fue una de las figuras clave de La Movida Madrileña, codeándose con Almodóvar, McNamara y otros artistas en el Madrid más transgresor. Además de sus restaurantes favoritos —como Kentya o Cristina Oria—, Ágatha tiene rutas muy marcadas. Le gusta dejarse ver por El Rastro, el Museo Del Prado o el parque del Retiro. Ágatha promociona Madrid allá donde va. Para ella, la capital representa la libertad y el caos creativo. A diferencia de Barcelona —donde también tiene vínculos—, ella siente que Madrid es «más abierta y menos prejuiciosa» con su estilo extravagante.
