The Objective
Gente

La infancia de Álvaro y Ángela Cervantes, los hermanos nominados a los Goya: «Venimos de un barrio de toda la vida»

Ambos podrían llevarse el galardón, este sábado, a casa por su participación en las películas ‘Sorda’ y ‘La furia’

La infancia de Álvaro y Ángela Cervantes, los hermanos nominados a los Goya: «Venimos de un barrio de toda la vida»

Álvaro y Ángela, en una imagen de archivo. | Gtres

La familia Cervantes está de enhorabuena. Los actores Álvaro y Ángela están nominados a los Goya que se celebran este mismo sábado en Barcelona. El actor está nominado en la categoría de Mejor actor de reparto por su interpretación en Sorda, mientras que Ángela se debate por ganar el cabezón como Mejor actriz protagonista gracias a La furia. Lo cierto es que ambos poseen una gran trayectoria dentro de la interpretación y, para ellos, no es una novedad esta nominación que, sin duda alguna, acogen con muchas ganas y emoción.

Los hermanos Álvaro (1989) y Ángela Cervantes (1993) forman una de las parejas de hermanos más talentosas y respetadas del panorama audiovisual español actual. Lejos de polémicas o de buscar el foco mediático por su vida privada, ambos han construido carreras sólidas basadas en la formación, la versatilidad y una complicidad que traspasa la pantalla. Álvaro fue el primero en abrir el camino. Con un físico que le permitió interpretar a galanes clásicos, pronto demostró que su registro era mucho más profundo. En el año 2009 recibió la nominación al Goya como Mejor actor revelación gracias a El juego del ahorcado.

Las carreras de Álvaro y Ángela Cervantes

Se convirtió en el rey de la televisión con su interpretación de Carlos V en la serie histórica Carlos, Rey Emperador. Ha trabajado con directores de la talla de Julio Medem en El árbol de la sangre. En 2026, Álvaro es un actor que alterna con maestría el cine de autor, las grandes producciones de plataformas —como Loco por ella en Netflix— y el teatro. Es conocido por su extrema disciplina y por ser un actor de método muy sutil. Por su parte, Ángela llegó un poco más tarde al gran público, pero lo hizo con una fuerza arrolladora, demostrando que el talento en la familia Cervantes no era cuestión de suerte. Su papel en Chavalas le valió su primer premio Gaudí y una nominación al Goya. Su interpretación, llena de frescura y verdad, la convirtió en la actriz favorita de los directores que buscan realismo.

Consiguió su segundo Gaudí consecutivo por La maternal (2022), consolidándose como una de las actrices más potentes de su generación. En todo este tiempo, además, se ha especializado en personajes complejos, mujeres trabajadoras y papeles con una fuerte carga emocional y social. Ambos crecieron en el barrio de Poble Sec (Barcelona) y mantienen un vínculo extremadamente estrecho. Siempre han declarado que son los mayores fans el uno del otro. Álvaro fue el gran apoyo de Ángela cuando ella decidió dejar su trabajo en el mundo de la hostelería para apostar definitivamente por la interpretación.

Su infancia en el Poble-sec de Barcelona

Aunque cada uno tiene su carrera, han compartido momentos profesionales y siempre se les ve apoyándose en las alfombras rojas de los premios Goya o los Gaudí. Comparten un estilo de vida muy alejado del ruido de los influencers. Les gusta el cine, la lectura y mantener sus raíces en Barcelona, a pesar de que pasan mucho tiempo en Madrid por trabajo. Ambos han pasado por las mejores escuelas de interpretación de Barcelona, pero Ángela suele decir que su mejor escuela fue observar a su hermano mayor preparar los guiones en casa. Álvaro tiene un estilo más clásico y pausado, mientras que Ángela aporta una energía más volcánica y espontánea. Juntos representan las dos caras de la mejor actuación contemporánea en España.

En este año, ambos se encuentran en un momento de madurez creativa. Álvaro ha empezado a explorar la dirección de cortometrajes y Ángela es una de las actrices más solicitadas para el nuevo cine independiente español que tanto éxito está teniendo internacionalmente. Sin duda alguna, algo que siempre les ha marcado en el presente ha sido su infancia en Barcelona, lo que hace que podamos entender la naturalidad y los pies en el suelo que ambos mantienen hoy. No crecieron en una burbuja de élite, sino en un barrio de esencia obrera, multicultural y con una vibrante tradición teatral que les empapó desde niños. El Poble-sec ha sido históricamente el Broadway barcelonés —por la avenida del Paral·lel—. Crecer allí significaba vivir rodeado de carteles de teatro, salas de ensayo y un ambiente bohemio.

Tanto Álvaro como Ángela recuerdan una infancia de barrio tradicional, jugando en las plazas y conociendo a todos los comerciantes. Esa vida de calle es la que Ángela siempre cita como su mayor escuela para aprender a observar a la gente real, algo que luego aplica a sus personajes. Por un lado, tenían la dureza del barrio industrial y, por otro, el pulmón verde de Montjuïc, donde pasaban las tardes de juego entre museos y jardines. Sus padres no pertenecían al mundo del espectáculo (su padre comercial, su madre administrativa), pero siempre hubo un respeto profundo por la cultura.

«Mantener los pies en el suelo es fácil cuando recuerdas de dónde vienes»

Desde muy pequeño, Álvaro mostró una inclinación clara por la ficción. En lugar de jugar a cosas típicas, prefería recrear escenas de películas. Sus padres, lejos de verlo como un capricho, lo apoyaron para que se apuntara a grupos de teatro locales. Ella es cuatro años menor. Su infancia fue la de la hermana pequeña que veía con admiración cómo Álvaro empezaba a grabar sus primeros cortos y a ir a castings. Mientras Álvaro era el que hacía, Ángela era la que empapaba toda esa creatividad. Fue en los grupos de teatro del Poble-sec donde Álvaro empezó a destacar. De hecho, fue un profesor quien detectó su talento y le animó a tomarlo en serio. Curiosamente, Ángela era una niña más tímida y reservada. Mientras Álvaro ya trabajaba profesionalmente siendo adolescente —en series como Abuela de verano—, ella vivía su infancia de forma más anónima, sin saber aún que terminaría siguiendo sus pasos.

Han sido varias las ocasiones en las que Ángela ha querido recordar su infancia. «Mi hermano empezó a trabajar muy joven. Yo tenía 10 años y ya le veía dedicarse a la interpretación. El verlo en casa y tener un referente tan cerca me ayudó muchísimo. Vi que se podía», contó. Es más, en ese momento, no se imaginaban que iban a acabar dedicándose a la interpretación. «Es un orgullo enorme. Ni en nuestros mejores sueños imaginábamos compartir esto. Compartir premios con mi hermana es algo que te pasa una vez en la vida», explicó Álvaro. Además, definió a Álvaro como «un corazón con patas».

Sobre su barrio de Barcelona, Ángela ha contado que viene de «un barrio de toda la vida», algo que te da «una verdad que luego intentas llevar a los personajes. En Chavalas sentí que estaba contando un poco de donde yo vengo». Además, Álvaro ha contado que «el Poble-sec es mi casa. Mantener los pies en el suelo es fácil cuando recuerdas de dónde vienes y a la gente que te ha visto crecer».

Publicidad