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El pueblo que enamora a Mario Casas está en La Coruña: «Lo único que como allí es caldo, tortilla y raxo»

El actor gallego está nominado a un Goya como mejor actor protagonista gracias a la película ‘Muy lejos’

El pueblo que enamora a Mario Casas está en La Coruña: «Lo único que como allí es caldo, tortilla y raxo»

Mario Casas, en una imagen de archivo. | Gtres

Mario Casas es un apasionado de la tierra donde nació; Galicia. Es por eso que, siempre que puede, el actor se marcha hasta la zona norte de nuestro país, donde practica, además, uno de sus deportes favoritos; el surf. Y es que, aunque se crio en Barcelona y se marchó hasta Madrid para dar rienda suelta a su pasión por la interpretación, Casas no ha dejado de lado el disfrute de esta tierra mágica. Para esta nueva edición de los Goya, el actor ha vuelto a la ciudad condal y, además, lo ha hecho por un motivo muy especial; está nominado a un Goya como mejor actor protagonista por Muy lejos.

Mario creció en una familia muy unida de origen trabajador. Sus padres, Ramón y Heidi, lo tuvieron siendo muy jóvenes.Es el mayor de cinco hermanos —Sheila, Christian, Óscar y Daniel—, con quienes mantiene un vínculo tan estrecho que funcionan como una auténtica piña profesional: Sheila es su representante y con Óscar ha compartido pantalla y dirección. A los seis años se trasladó a Cataluña y a los 17 a Madrid para estudiar en la prestigiosa Escuela de Cristina Rota, financiando sus inicios con trabajos en publicidad.

El nexo de Mario Casas con Galicia

Mario Casas en el Festival de Cine de San Sebastián en 2024. | Gtres

Su carrera despegó en televisión con series como SMS y, sobre todo, Los hombres de Paco, donde su personaje (Aitor) lo convirtió en un fenómeno fan. Sin embargo, el estallido definitivo llegó con el cine gracias a convertirse en un icono intergeneracional, Hache, en Tres metros sobre el cielo. Protagonizó El Barco, serie que batió récords de audiencia y extendió su popularidad internacionalmente. Casas supo romper con la imagen de galán asumiendo retos físicos e interpretativos extremos como en El fotógrafo de Mauthausen y Bajo la piel del lobo.

Tras años de éxitos comerciales, la crítica se rindió ante él con No matarás (2020), papel por el que ganó el premio Goya al Mejor actor protagonista. En los últimos años, Mario ha expandido sus horizontes creativos. En 2023 debutó detrás de las cámaras con Mi soledad tiene alas, una película ambientada en barrios periféricos y protagonizada por su hermano Óscar. Estrenó Muy lejos, por la que ha recibido nominaciones a los premios Goya y Feroz en 2026. Tiene pendiente el estreno de Zeta (Prime Video), un thriller de espías donde interpreta a un agente del CNI, y ha regresado al género romántico con El secreto del orfebre junto a Michelle Jenner.

A pesar de su fama, mantiene una vida discreta centrada en su familia. Recientemente, se ha hecho pública su relación con la influencer Melyssa Pinto. En entrevistas recientes, ha expresado que, aunque es exigente con su trabajo, su mayor prioridad siguen siendo sus padres y sus hermanos, a quienes considera su brújula en la industria. Como decíamos, uno de sus lugares fetiche es Galicia y, concretamente, la playa de Razo, en la localidad coruñesa de Carballo. Se trata de una playa de arena salvaje con bandera azul, muy conocida por sus excelentes condiciones para el surf.

Carballo, el pueblo donde practica surf

Es habitual ver a Mario y a su hermano Óscar practicando este deporte allí durante sus vacaciones estivales. Como decíamos, Carballo cuenta con una de las joyas naturales de Galicia: la playa de Razo. Este arenal es el vínculo principal del actor con el municipio por varias razones. Tanto Mario como sus hermanos (Óscar, Christian y Sheila) son apasionados del surf. Razo es un enclave de referencia internacional para este deporte debido a su fuerte oleaje y extensión. Es muy común ver a los hermanos Casas alquilando tablas o entrenando en las escuelas de surf de la zona. A pesar de vivir en Madrid, la familia Casas mantiene el hábito de alquilar o alojarse en casas de la zona de Razo y Baldaio durante el mes de agosto. Es su punto de reunión anual donde pueden actuar de forma más natural, alejados del ruido de la capital.

La playa de Razo en Coruña. | Turismo de Galicia

Es más, en alguna que otra ocasión ha ejercido como «embajador» informal de Carballo. A través de sus redes sociales, comparte constantemente imágenes de los acantilados de la zona, las puestas de sol en el bar El Cordobés o sus paseos por la arena, lo que ha puesto a Carballo en el mapa de muchos turistas jóvenes. Carballo es la capital de la comarca de Bergantiños, y para alguien como Mario, que valora la autenticidad, este municipio ofrece el equilibrio perfecto entre naturaleza salvaje y servicios. Es la entrada a la Costa de la Muerte y un municipio que combina el alma industrial con una naturaleza salvaje y una apuesta modernista por el arte.

La puerta a la Costa de la Muerte y un lugar especial

Su nombre proviene de un imponente roble —en gallego, carballo— que estaba junto a la antigua iglesia de San Xoán de Cernide. Según la tradición, los caminantes se reunían bajo su sombra, y terminó dando nombre a toda la villa. Su desarrollo real comenzó gracias a sus aguas mineromedicinales. Los romanos ya las usaban, pero en el siglo XIX el Balneario de Carballo se convirtió en uno de los más importantes de Europa, atrayendo a la burguesía gallega. La comarca fue históricamente conocida como el granero de Galicia por la fertilidad de sus tierras, algo que marcó su carácter agrícola y comercial.

La playa de Razo tiene varios escenarios para practicar surf. | Red Bull

Es el tesoro más preciado de Carballo. Se trata de un espacio natural protegido de gran valor ecológico. Carballo ha transformado sus paredes grises en un museo al aire libre. A través de este proyecto y del festival Rexenera Fest, la ciudad está llena de murales gigantes de artistas internacionales como Bordalo II o Lula Goce. Pasear por sus calles es hoy una experiencia visual fascinante. A pocos kilómetros del centro se encuentra este paraje idílico a orillas del río Anllóns. Es un bosque de ribera con antiguos molinos de agua restaurados, ideal para hacer senderismo o disfrutar de una comida campestre a la sombra. Además, si visitas Carballo hay tres cosas que no puedes dejar de probar; pan de Carballo —uno de los más famosos de Galicia—, berberecho de Baldaio —considerados, por mucho, como el mejor de la costa gallega— o la patata de Bergantiños, que es la base de cualquier plato tradicional de la zona.

Han sido varias las ocasiones en las que Mario ha hablado lo que significa Galicia para él. «Me escapo a Coruña de vez en cuando, la mayoría de mi familia vive allí… Hay algo emocional en todo eso y hay algo de mí desde que era un niño», contó en una ocasión. Sobre la gastronomía, Mario ha dicho que en «Galicia comemos de verdad… de la tierra, como es Galicia». «Recuerdo más la materia prima. Como esos huevos fritos o esa tortilla con ese color amarillo, que poco a poco se ha ido perdiendo en Madrid», comentó. Además, también destacó que lo «único» que come cuando vuelve a La Coruña es «caldo, tortilla y raxo».

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