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Joaquín Torres, sobre sus inversiones: «No tengo nada, solo me queda una biblioteca»

El arquitecto vivió un momento especialmente complicado tras conocer el estado de las cuentas de sus padres

Joaquín Torres, sobre sus inversiones: «No tengo nada, solo me queda una biblioteca»

Joaquín Torres, en una imagen de archivo. | Gtres

Joaquín Torres es uno de los arquitectos más prolíficos de nuestro país. El experto en diseño fue el encargado de la creación de La Finca, la exclusiva urbanización situada en el norte de Madrid que sirve de refugio de infinidad de famosos. Allí Joaquín Torres no solamente lleva a cabo su vida sino que, también, desarrolla distintas actividades empresariales de las que siempre se ha mostrado de lo más orgulloso. La mayor parte de sus esfuerzos profesionales están puestos en sus proyectos relacionados con A-cero, su despacho de arquitectos que marca su día a día.

En todos estos años, sus inversiones han pasado por una montaña rusa, marcada por el éxito en la arquitectura del lujo, una crisis financiera profunda y una reivindicación hacia el sector turístico y digital. Su apuesta más reciente y personal es Casa da Auga, una antigua casa de campo en la Costa de la Muerte (Galicia) que ha transformado en un alojamiento exclusivo. El proyecto global en la zona se estima en unos 5 millones de euros. La villa se alquila por precios que oscilan entre los 750€ y los 1.300€ por noche —dependiendo de la temporada—. Tiene capacidad para 12 personas y cuenta con embarcadero propio y acceso directo al mar.

En qué invierte su dinero Joaquín Torres

Florentino Pérez, en el último ‘adiós’ al padre de Joaquín Torres. | Gtres

Una parte innovadora de sus inversiones actuales es que ha financiado proyectos mediante la tokenización de activos —es decir, criptoactivos vinculados a bienes raíces—, contando con más de 70 inversores externos. Tras años difíciles, su estudio A-cero —que fundó junto a Rafael Llamazares— ha logrado salir de los números rojos en 2025. La empresa ha pasado de una situación precaria a un patrimonio neto positivo de unos 115.000€, con activos totales cercanos a los 720.000€. Sigue siendo su principal fuente de ingresos activa, diseñando para grandes fortunas, aunque con un equipo más ajustado que en su época dorada.

Gran parte del capital que Joaquín gestiona ahora es, en realidad, un capital en litigio. Tras la muerte de sus padres, se encuentra en una guerra judicial con su hermano Julio por un patrimonio que llegó a valorarse en 400 millones de euros. El conglomerado familiar incluye participaciones en 36 empresas, oficinas en el barrio de Salamanca —tasadas en 13 millones—, plantas de biocombustible, huertos solares y una planta eólica en Cuenca valorada en 30 millones. Entre las inversiones familiares destaca un yate de 24 metros de eslora, que simboliza la opulencia de la que Joaquín ahora intenta distanciarse emocionalmente.

Sí que es cierto que sieMPRe ha sido muy trasparente sobre sus problemas financieros. Se ha reportado que mantiene préstamos bancarios vencidos por un valor de 2,84 millones de euros. Algunas de sus deudas con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social han llegado a fase ejecutiva, lo que limita su capacidad de reinversión libre. Así, ha pasado de invertir en megaproyectos propios a un modelo de explotación de activos existentes. Como decíamos, alquila sus propiedades privadas —como su casa de Galicia— y utiliza tokens para atraer inversiones y diversificar sus riesgos. También, sigue manteniendo A-cero como su marca personal.

«Si tienes un millón, quieres tener diez. Si tienes diez, quieres mil…»

Han sido varias las ocasiones en las que Joaquín ha dado detalles sobre sus aventuras empresariales. En entrevistas en La Vanguardia o en Espejo público se ha confesado sobre la mentalidad que profesa, en la que nunca «siempre es más». «Si tienes un millón, quieres tener diez. Si tienes diez, quieres mil… No conozco a ningún rico que no quiera tener más dinero. Más de 100 [millones] me parece obsceno. Más de mil, ¿para qué?», contó. Algo que declara como «obsceno». «Es obsceno porque el dinero… ¿qué es el dinero? Si no es la opción de vivir mejor y hacer vivir mejor al resto y dar felicidad, ¿para qué lo quieres?», apostilló.

Joaquín Torres
Joaquín Torres en Antena 3.

Uno de los temas principales, en estos últimos años, ha sido la muerte de su padre y, sobre todo, la actividad de su hermano Julio. «Mi padre tenía lo mismo que Florentino Pérez, es más, tenía más… Hoy, mira lo que tiene Florentino y mi padre no tiene nada», comentó. Además, confirmó que Julio «arrebató todo el dinero a mis padres, les dejó en la indigencia absoluta… Fui yo el que tuve que mantenerles, pagarles los seguros médicos… Todo el patrimonio embargado». Así, no ocultó que había pasado un momento de asfixia económica. «No tengo nada, solo me queda una biblioteca. Todo lo demás está vendido o desaparecido», apostilló. Admitiendo que había vivido años «en una absoluta mentira financiera» heredada de su hermano. «No nos dejan un papel, todo endeudado, embargado», añadió.

«Viví en una absoluta mentira financiera»

También, en varias ocasiones, ha defendido poner en alquiler su casa en Galicia. «He decidido que la gente pueda participar de mis proyectos a través de la tokenización. Es una forma de democratizar la inversión inmobiliaria de lujo y no depender solo de los bancos, que tanto daño nos han hecho», comentó. Lo cierto es que la actividad de su hermano Julio ha sido algo que ha afectado gravemente a su familia. Joaquín, junto a sus otros dos hermanos (Mayte y Andrés), acusa a Julio de haber vaciado las cuentas y el patrimonio de sus padres, Juan Torres Piñón —el cofundador de ACS junto a Florentino Pérez— y Manuela Piñón.

Joaquín Torres junto a Raúl Prieto. | Gtres

Se habla de una fortuna que en su día rondó los 400 millones de euros. Joaquín sostiene que Julio, aprovechando la confianza de su padre y un poder notarial, movió activos, solicitó préstamos a nombre de las sociedades familiares y dejó las empresas en una situación de quiebra técnica o con deudas millonarias. Además, ha contado que, debido a la gestión de Julio, sus padres terminaron sus días sin liquidez. «Mi hermano dejó a mis padres en la indigencia absoluta. Tuve que ser yo quien pagara sus seguros médicos y sus gastos diarios los últimos años», ha contado. Tras la muerte de su madre en marzo de 2024 y de su padre recientemente, la tensión ha estallado al abrirse el testamento y descubrir que gran parte de la herencia son, en realidad, deudas y embargos.

Esto ha hecho que emprenda acciones legales. Los tres hermanos se han unido legalmente contra Julio por presuntos delitos de administración desleal y apropiación indebida. Joaquín descubrió que propiedades familiares, como la casa de sus padres o cuadros de gran valor, estaban embargados o pignorados como garantía de préstamos que Julio habría solicitado para sus propios negocios. Este conflicto, sumado a un grave accidente de moto que sufrió Joaquín y su crisis matrimonial con Raúl Prieto, le llevó a un límite emocional.

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