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El especial apoyo de Isabel Preysler a Íñigo Onieva en la inauguración de su exclusivo club Vega en Madrid (y los famosos que fueron)

El club privado abre sus puertas con la socialite y Tamara Falcó como principales apoyos del empresario

El especial apoyo de Isabel Preysler a Íñigo Onieva en la inauguración de su exclusivo club Vega en Madrid (y los famosos que fueron)

Isabel Preysler apoya a Íñigo Onieva | Gtres

Tras meses de preparativos y una creciente expectación entre la alta sociedad madrileña, el Vega Members Club ya ha abierto oficialmente sus puertas. El nuevo proyecto empresarial de Íñigo Onieva, marido de Tamara Falcó, se suma así al auge de los clubes privados que en los últimos años han proliferado en las grandes capitales internacionales y que ahora también están ganando terreno en Madrid.

Situado en el número 88 de la calle Lagasca, en pleno barrio de Salamanca y dentro de la llamada milla de oro de la capital, el club aspira a convertirse en uno de los nuevos epicentros del networking social y empresarial de alto nivel. El proyecto no llega solo. Onieva impulsa esta iniciativa junto al empresario Manuel Campos Guallar y el futbolista Cristiano Ronaldo, socios del grupo Mabel Hospitality —responsable también de conocidos restaurantes como Tatel o Totó— que ahora da un paso más con este exclusivo espacio de aproximadamente mil metros cuadrados diseñado por el interiorista Lázaro Rosa-Violán.

Una inauguración con la presencia de Isabel Preysler y Tamara Falcó

La inauguración del club, este pasado sábado, fue toda una declaración de intenciones. Con estricta etiqueta y una larga lista de invitados, la noche reunió a buena parte del círculo social madrileño. Como madrinas de honor ejercieron Isabel Preysler y Tamara Falcó, que acompañaron al empresario en uno de los momentos más importantes de su nueva etapa profesional. La socialite estuve especialmente atenta, orgullosa y cariñosa con su yerno.

Isabel Preysler y Tamara Falcó
Isabel Preysler y Tamara Falcó. Gtres

La velada también dejó claro el perfil del tipo de socio que aspira a atraer el club. Entre los primeros invitados se encontraban nombres habituales del papel couché y del mundo empresarial, como Alonso Aznar y Renata Collado, Carolina Adriana Herrera, Luis Medina con su pareja Clara Caruana o el matrimonio formado por Cristian de Hannover y Sassa de Osma, además de otros miembros del entorno de la familia Falcó y Preysler.

Luis de Medina Abascal
Luis de Medina Abascal. Gtres
Alonso Aznar Botella
Alonso Aznar Botella. Gtres
Nuria González Sánchez
Nuria González Sánchez. Gtres
Adriana Carolina Herrera
Adriana Carolina Herrera. Gtres
Alessandra de Osma y Christian de Hannover
Alessandra de Osma y Christian de Hannover. Gtres

Como suele ocurrir en los momentos clave, la familia no faltó a la cita. Íñigo Onieva estuvo arropado tanto por sus padres y su hermano Jaime como por gran parte del entorno de Tamara Falcó. Entre los asistentes destacaron Manolo y Xandra Falcó, Álvaro Preysler y Álvaro Falcó, que acudió acompañado por Isabelle Junot, a punto de dar a luz a su segundo hijo.

Álvaro Falcó e Isabelle Junot en Vega
Álvaro Falcó e Isabelle Junot en Vega. Gtres
Xandra Falcó
Xandra Falcó. Gtres

Empresarios, inversores y personas influyentes

Pero más allá de la fiesta inaugural, el interés por Vega se explica también por su propio concepto. El club se presenta como un espacio pensado para empresarios, inversores y personalidades influyentes que buscan un entorno de privacidad donde reunirse, trabajar o socializar lejos del foco mediático.

Entrar, eso sí, no está al alcance de cualquiera. La membresía estándar ronda los 2.400 euros anuales más una cuota de inscripción cercana a los 2.000 euros, mientras que la categoría de socios fundadores —de acceso limitado— puede alcanzar los 15.000 euros de pago único, además de requerir invitación.

Así captan los socios

La comunicación en torno a Vega ha sido deliberadamente discreta. Sin grandes campañas publicitarias ni promoción abierta, el club ha optado por una estrategia basada en la expectación y la exclusividad. La narrativa construida por sus promotores busca transmitir la idea de que formar parte del club no consiste únicamente en pagar una cuota, sino en integrarse en una red social selecta que funciona como un activo en sí mismo.

Ese enfoque se refuerza con normas estrictas de privacidad. Dentro del local el uso de teléfonos móviles está limitado y no se permiten fotografías, una política habitual en los clubes privados más exclusivos del mundo y que contribuye a preservar la confidencialidad de quienes lo frecuentan.

En el caso de Vega, el proceso de admisión ha sido diseñado para ser especialmente selectivo y funcionar como un filtro natural de prestigio y estilo de vida. Para configurar su comunidad inicial, los promotores han recurrido a consultoras especializadas, tal y como adelantó en exclusiva THE OBJECTIVE. Estas firmas se encargan de identificar perfiles que encajen con la filosofía del club y contactar directamente con ellos.

El primer acercamiento suele producirse a través de LinkedIn. En ese mensaje, los consultores presentan el proyecto y explican que están «ayudando a configurar el grupo inicial de socios fundadores» de Vega. También subrayan que trabajan con «un número muy limitado de perfiles en esta primera fase», lo que refuerza la idea de exclusividad. «Solo personas de alto nivel que encajen de forma natural en la comunidad que se quiere construir», señalan en el contacto inicial. Si el interesado muestra interés, recibe posteriormente un dossier cuidadosamente diseñado con toda la información del club, redactado íntegramente en inglés.

Invitaciones y procesos de selección

Además de consultoras, se puede acceder al club es mediante invitación directa de un socio fundador. La categoría Founder Member está reservada para quienes formen parte del núcleo inicial de Vega y ofrece acceso de por vida con condiciones preferentes. Este sistema reproduce el modelo tradicional de los clubes privados europeos y norteamericanos, donde el acceso suele producirse a través de redes de confianza más que mediante una simple compra de membresía.

Asimismo, para quienes no cuenten con una invitación directa, existe un segundo mecanismo: el proceso de recomendación. En este caso, los candidatos deben ser presentados por socios actuales para que su solicitud sea considerada. Una vez recibida la recomendación, un comité de admisión analiza cada candidatura. Más allá de la capacidad económica, el objetivo es seleccionar perfiles que aporten valor a la comunidad: empresarios, directivos, profesionales de distintos sectores o figuras del ámbito cultural y deportivo.

Todo ello para crear un grupo selecto de profesionales. Con la apertura de Vega, Madrid se suma al boom internacional de los clubes privados de networking y estilo de vida, espacios donde el lujo, los contactos y la exclusividad se mezclan en un formato que recuerda a los tradicionales clubs londinenses adaptados al siglo XXI. Veremos cómo les va y si han conseguido socios suficientes.

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