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La bella ciudad alemana donde nació Einstein en 1879: «La recuerdo con gratitud por su tradición artística»

El matemático y filósofo nació en una tierra alemana marcada por los conflictos bélicos y la extrema pobreza

La bella ciudad alemana donde nació Einstein en 1879: «La recuerdo con gratitud por su tradición artística»

Einstein. | EP

Albert Einstein es uno de los referentes, un hombre que cambió las leyes de la Física pero, también, se convirtió en el primer científico estrella del mundo. Su vida estuvo muy marcada por sus orígenes, en una pequeña y bella ciudad alemana, y, también, por los momentos de hambre y bélicos que tuvo que enfrentar. Einstein nació en 1879 en la ciudad de Ulm y no fue un niño prodigio al uso. Tardó en hablar y sus profesores no tenían grandes esperanzas en él.

A los cinco años, su padre le regaló una brújula. Ver que la aguja se movía por una fuerza invisible despertó en él una curiosidad por las leyes de la naturaleza que nunca le abandonó. Es más, odiaba el sistema educativo prusiano basado en la memorización y la disciplina militar. A los 17 años renunció a su ciudadanía alemana para evitar el servicio militar y se mudó a Suiza para estudiar. Allí se estableció en Berna, trabajando como un modesto empleado en la oficina de patentes.

La ciudad donde nació Albert Einstein en 1879

Retrato de Albert Einstein
Retrato de Albert Einstein | Gemini

Aunque eso sí, su tiempo libre lo dedicaba a la Ciencia y, más concretamente, a escribir libros que, más tarde, revolucionaron la vida de muchas personas. Demostró que la luz se comporta como partículas (fotones). Por esto ganaría el premio Nobel. También, aportó la prueba definitiva de que los átomos existen. De la misma forma, postuló que el tiempo y el espacio no son absolutos, sino que dependen del observador y creó la ecuación más famosa de todos los tiempos. En 1915 presentó la Teoría de la Relatividad General, donde propuso que la gravedad no es una fuerza de atracción —como decía Newton—, sino una curvatura del espacio-tiempo provocada por la masa de los objetos —como una bola de bolera sobre una sábana—.

Cuando un eclipse en 1919 confirmó sus predicciones, Einstein pasó de ser un físico desconocido a una celebridad mundial. Con el ascenso del nazismo en los años 30, Einstein —que era judío— fue perseguido y sus libros quemados. Se exilió en Estados Unidos, instalándose en Princeton. Aunque era pacifista convencido, en 1939 firmó una carta al presidente Roosevelt advirtiendo que Alemania podría desarrollar una bomba atómica. Esto impulsó el Proyecto Manhattan. Tras la guerra, dedicó el resto de su vida a luchar por el desarme nuclear y el gobierno mundial.

Ulm, una bella localidad con mucha historia

La ciudad de Ulm, en Alemania.

A pesar de todo, y detrás del conflicto, había un hombre complejo y que solía contradecirse con frecuencia. Nunca viajaba sin su violín, al que llamaba Lina. Decía que si no fuera físico, sería músico. En sus últimos años cultivó su imagen icónica —con un pelo alborotado—, erigiéndose como una mezcla de despiste real y un rechazo consciente a las convenciones sociales. Se casó dos veces —con Mileva Marić y luego con su prima Elsa— y tuvo una relación difícil con sus hijos, priorizando casi siempre su trabajo intelectual sobre su vida familiar. Murió en 1955 debido a un aneurisma. En su mesa de noche dejó las notas de su gran obsesión inacabada: la Teoría del Campo Unificado, un intento de unir todas las leyes del universo en una sola ecuación.

Como decíamos, Einstein nació en la localidad de Ulm, que marcaría su vida. Es una ciudad alemana que parece sacada de un cuento, situada a orillas del Danubio, justo en la frontera entre los estados de Baden-Wurtemberg y Baviera. Aunque mundialmente es famosa por ser la cuna de Albert Einstein, la ciudad tiene una identidad propia muy potente que mezcla lo medieval con la ingeniería más puntera. Lo primero que ves al acercarte a la ciudad es la silueta de su catedral gótica (Ulmer Münster). Su aguja mide 161,53 metros. Es el edificio religioso más alto del planeta —superando incluso a la Catedral de Colonia—, aunque pronto será superado por la Sagrada Familia de Barcelona cuando se termine la Torre de Jesucristo.

El barrio de pescadores es la zona más pintoresca y antigua de la ciudad, donde el río Blau desemboca en el Danubio. Las casas de entramado de madera parecen flotar sobre los canales. Además, la Casa Torcida es un hotel que figura en el Libro Guinness de los Récords como el hotel más inclinado del mundo. Es tan curioso verlo por fuera como dormir dentro —donde las camas tienen que estar niveladas para que no ruedes—. Los gorriones son el símbolo oficial de Ulm debido a una leyenda; se dice que, durante la construcción de la catedral, los constructores no sabían cómo meter vigas largas por las puertas estrechas, hasta que vieron a un gorrión meter una ramita en su nido de forma longitudinal. Gracias al pájaro, aprendieron la técnica.

Ulm no vive solo del pasado. Es un centro tecnológico de primer nivel en Alemania. Tiene una universidad muy prestigiosa enfocada en ciencias naturales y medicina. Frente a la catedral gótica se encuentra la Stadthaus, un edificio de un blanco inmaculado diseñado por Richard Meier que genera un contraste visual fascinante entre lo antiguo y lo ultra-moderno. Aunque Einstein se mudó siendo un bebé, la ciudad lo celebra con orgullo. Existe una fuente dedicada a él con su famosa cara sacando la lengua. Hay un monumento de 12 columnas que marca el lugar donde estaba su casa natal —destruida en la guerra—. En todo momento, Einstein recordó su tierra con cariño. Es más, confirmó que le producía cierta «gratitud» por su «tradición artística».

Einstein, en una imagen de principios de 1900.

Hoy en día, Ulm es una de las ciudades pioneras en Alemania en movilidad sostenible. Es muy fácil recorrerla entera en bicicleta por las orillas del Danubio, conectando directamente con rutas ciclistas que atraviesan media Europa.

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