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La vida de Nuria González, viuda de Fernández-Tapias, desde su casa de Puerta de Hierro: «Mis amigas son mi salvación»

La que fuera pareja del empresario se ha puesto al frente de dos de las empresas que le dejó su marido como albacea

La vida de Nuria González, viuda de Fernández-Tapias, desde su casa de Puerta de Hierro: «Mis amigas son mi salvación»

Nuria González, en una imagen de archivo. | Gtres

Nuria González sigue teniendo a Fernando Fernández-Tapias muy presente en su día a día. La empresaria, en estos últimos meses, ha consolidado su presencia dentro del entramado empresarial que le dejó su marido. Y es que, como confirman desde Vanitatis, es, ahora, la administradora única de F Tapias Grupo de Sociedades e Inversiones SL, el segundo gran holding de la herencia familiar. Este paso supone, además, una reorganización no solamente de su faceta empresarial sino, también, incide, de forma directa, en su buenísimo momento económico.

Pero su involucración va mucho más allá. Hace unas semanas, como informaron desde le mencionado medio, González se puso al frente de F Tapias Desarrollos Empresariales SL, en el que sustituyó al hijo de su pareja, Juan Carlos, y se hizo con una empresa que cuenta con unos activos que ascienden hasta los 50 millones de euros. Ahora, con estas dos iniciativas, la viuda de Fernández Tapias es la persona que controla las dos estructuras clave que, antes, gestionaba su marido.

La vida de Nuria González tras la muerte de Fernández-Tapias

Fernando Fernández Tapias
Fernando Fernández Tapias y su mujer, Nuria González.

Nuria González estuvo casada con Fernández Tapias durante más de 20 años. Su vida actual está dedicada a honrar su memoria y a gestionar el vacío dejado por el empresario. Se la ha visto asistir a misas y homenajes en su honor, siempre vestida de riguroso luto y manteniendo una actitud de mucha sobriedad ante la prensa. Sus dos hijos, Iván (20 años) y Alma (18 años), son su prioridad absoluta. Iván ya es mayor de edad y Alma está terminando sus estudios. Nuria se ha volcado en protegerlos del foco mediático, especialmente tras las tensiones familiares surgidas por la herencia y los conflictos con los hijos mayores del anterior matrimonio de su marido.

Nuria sigue residiendo en la espectacular mansión familiar de la urbanización Puerta de Hierro, en Madrid. Esta casa ha sido su búnker durante los últimos meses, donde se siente protegida y rodeada de los recuerdos de su vida en común con Fernando. A pesar de su retiro mediático, Nuria mantiene el apoyo incondicional de su famosísimo grupo de amigas, que no la han soltado en ningún momento. Entre sus amistades más cercanas, nos encontramos con Isabel Preysler o Cari Lapique. Además, también mantiene una buenísima relación con Terelu Campos y Carmen Borrego. Nuria siempre ha estado muy vinculada a la familia Campos —su hermana, Yolanda González, fue representante de María Teresa Campos—.

Su poder empresarial se hace más fuerte

Su vida actual también tiene una faceta menos amable: la batalla legal por la herencia de Fernández Tapias. Nuria, como viuda y albacea, defiende los intereses de sus hijos frente a los hijos mayores del empresario, con quienes la relación es nula desde que estos intentaron incapacitar a su padre años antes de morir. Su hermana Yolanda González es su sombra y su gran confidente. Es habitual verlas juntas realizando gestiones o simplemente dándose apoyo mutuo. Yolanda ha sido fundamental para que Nuria no se hunda en la tristeza tras la viudez.

Tras la muerte de su marido, Nuria se convirtió en una de las principales beneficiarias de un imperio que se fraguó en el sector naval (Naviera F. Tapias), pero que se diversificó en inversiones inmobiliarias y de servicios. Nuria fue nombrada por su marido como albacea y contadora-partidora en su testamento. Esto le otorga un poder inmenso sobre cómo se reparte la herencia y cómo se gestionan los bienes, lo que ha sido el origen del conflicto con los hijos mayores de Fernando. Su activo más visible es su mansión en Puerta de Hierro, una espectacular propiedad situada en una de las urbanizaciones más exclusivas de Madrid. Es una parcela de miles de metros cuadrados con una construcción de altísimo lujo, valorada en varios millones de euros.

Nuria González y Fernando Fernández-Tapias se casaron en 2002. | Gtres

El matrimonio, además, era conocido por ser unos grandes coleccionistas. En las paredes de su casa cuelgan obras de pintores de renombre. Fernández Tapias era un apasionado del arte español y contemporáneo. Nuria posee una colección de alta joyería impresionante, muchas veces vista en eventos de gala y bodas de la alta sociedad. Su riqueza también se mide en su estilo de vida de vieja escuela. En la temporada estival suele dejarse ver a bordo de un yate de lujo y, también, tiene acceso a los círculos más exclusivos de Madrid, donde la riqueza no solo es dinero, sino influencias y estatus.

Una etapa marcada por la muerte de su marido y enfocada en sus hijos

Su relación comenzó a finales de los años 90. En aquella época, Nuria González era una joven modelo y actriz —famosa por su participación en programas como Vip noche— que frecuentaba los círculos más exclusivos de Madrid. Fernando, por su parte, ya era uno de los empresarios y navieros más poderosos de España, además de presidente de la Cámara de Comercio. Aunque se movían en los mismos ambientes, el flechazo definitivo surgió en una de las muchas cenas y eventos sociales que compartían. Quienes los conocieron en ese momento aseguran que lo que más atrajo a Fernando de Nuria no fue solo su belleza, sino su discreción y su carácter sereno, algo que él necesitaba en un momento de gran intensidad profesional y personal.

Nuria González, en el funeral de Fernando Fernández Tapias
Nuria González, en el funeral de Fernando Fernández Tapias. | Gtres

Cuando se casaron él tenía 63 años y ella, 31. Los hijos mayores del empresario no vieron con buenos ojos la relación, lo que marcó el inicio de unas tensiones familiares que durarían décadas. Se celebró en la finca La Peñuela (Jerez de la Frontera), propiedad de Fermín Bohórquez. Fue una cumbre de la jet set: asistieron desde Isabel Preysler y Cari Lapique hasta figuras del mundo de la empresa y la política. Nuria lució un diseño de su gran amigo Valentino, consolidando su imagen de elegancia clásica.

En todo este tiempo, y después de la muerte de su marido, sus amigas se han convertido en su salvavidas. «Sin el cariño de la gente que me quiere de verdad, estos meses habrían sido mucho más difíciles. Son mi refugio», contó en una ocasión. Admitió que había pasado 21 años al lado del «hombre de su vida». «Mi lugar ahora está en mi casa, con mis hijos, y honrando la memoria de su padre», comentó.

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