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El Gran Wyoming, sobre su relación con Irene, 25 años más joven que él: «No sé vivir solo»

El presentador lleva con su pareja más de quince años en los que solo se les ha fotografiado en contadas ocasiones

El Gran Wyoming, sobre su relación con Irene, 25 años más joven que él: «No sé vivir solo»

El Gran Wyoming, en una imagen de archivo. | Gtres

El Gran Wyoming siempre ha sido especialmente discreto. El presentador de La Sexta ha hablado en contadísimas ocasiones sobre su lado más personal. Pero eso sí, cuando lo ha hecho, ha dado su visión sobre la vida, en la que ha afirmado que le cuesta mucho vivir solo. En una charla con James Rhodes, en En clave de Rhodes, en la Cadena Ser, confesó que lleva quince años con su mujer y que ha tenido «otras dos relaciones de pareja antes» pero que nunca se ha casado. Sobre la soledad, el cómico ha expresado que necesita siempre «un testigo» de su felicidad. «Si no, no me sabe igual. No puedo comerme un centollo solo», apostilló.

Además, afirmó que «para querer a alguien» hay que renunciar «al ‘yo’». «Si tú no renuncias a una parte de ti, no puedes aceptar al otro en toda su dimensión», contó. A parte de relatar su vida sentimental actual, el presentador también ha mencionado, en alguna que otra ocasión, cómo fue su divorcio. En una entrevista con Gonzo en Salvados, Wyoming se sinceró sobre el final de su relación con la madre de sus tres hijos (Marina), de quien se separó a finales de los 90, y cómo gestionó la convivencia posterior. «Cuando mis hijos se vinieron a vivir conmigo, yo no era una persona que tuviera mucha paciencia. No llevaba bien el papel de ‘policía’ de mis hijos», explicó.

El Gran Wyoming y su relación con Irene

El Gran Wyoming, en una imagen de archivo. | EP

Además, también admitió que, durante un tiempo, llegó a tener «mala conciencia» con sus hijas tras separarse. Admitió que sabía que no les había dedicado el tiempo que debería, aunque confesó que, ahora, tenían muy buena relación. «A la gente de mi generación nos cuesta mucho decir ‘te quiero’. Eso viene de cómo fuimos educados», contó. Ahora, Wyoming se define como un hombre especialmente feliz, que está involucrado tanto en su vida personal como en la profesional. Así, aunque sin mencionarla, Wyoming se ha referido en varias ocasiones a su novia, Irene, con quien lleva unos quince años y quien es 25 años menor que él.

Fueron unas imágenes, tomando algo por la ciudad de Sevilla, las que confirmaron el romance del presentador de televisión con esta joven que se sabe que estudió Derecho. No pertenece al mundo del espectáculo ni de la televisión, lo que ha facilitado que apenas existan fotos de ellos juntos, salvo algún robado puntual en revistas de corazón mientras paseaban por Madrid o durante sus vacaciones en Cádiz. Viven juntos en Madrid. Se sabe que comparten muchas aficiones, especialmente la música —ella suele acompañarle a sus conciertos con Los Insolventes cuando puede— y los viajes discretos.

«No sé vivir solo; necesito un testigo de mi felicidad»

Wyoming ha bromeado alguna vez sobre que ella es la verdadera jefa y que, aunque él proyecta una imagen de rebelde e independiente, en la intimidad es un hombre muy familiar y dependiente de esa estructura emocional que Sandra le proporciona. Antes de salir con Irene, Wyoming tuvo tres hijos con Marisa. Marisa fue la compañera de vida de José Miguel Monzón durante sus años de mayor transformación: desde finales de los 80 hasta mediados de los 2000. Se conocieron cuando él aún no era el fenómeno televisivo que es hoy. Estuvieron juntos unos 20 años. Tuvieron tres vástagos: Marina —que también es periodista y ha trabajado en La Sexta—, Miguel y Ángela.

A diferencia de otras parejas de famosos, Marisa nunca ha aparecido en programas de televisión ni ha concedido entrevistas. Su anonimato ha sido total. La separación se produjo cuando Wyoming ya rondaba los 50 años. Lo que él ha contado textualmente sobre ese proceso refleja una mezcla de honestidad y cierta autocrítica. Un detalle muy inusual es que, tras separarse, los tres hijos se quedaron a vivir con él. Wyoming admitió: «Cuando mis hijos se vienen a vivir conmigo, yo no soy una persona que tenga mucha paciencia». Confesó que le costó mucho asumir las tareas domésticas y de autoridad: «No llevaba bien el papel de policía de mis hijos. Yo montaba unos pifostios… mi casa era un caos».

Su divorcio

Ha reconocido sentir cierta culpa por no haber estado lo suficientemente presente durante los años de matrimonio debido a su carga de trabajo, lo que intentó compensar tras el divorcio viviendo con ellos. Aunque el amor de pareja se terminó, Wyoming siempre subraya que el respeto por Marisa se ha mantenido intacto por el bien de sus hijos. Él lo define como un proceso duro —como cualquier ruptura larga— pero que se gestionó de forma «madura». Hoy en día, su gran victoria es la relación con sus hijos —quienes ya tienen más de 30 años—. Dice que para él es «un planazo» irse de vacaciones con ellos, algo que atribuye en parte a la educación que ambos —él y Marisa— les dieron.

Antes de ser humorista, José Miguel Monzón estudió Medicina. Llegó a ejercer durante el servicio militar en un pueblo de Madrid, pero pronto se dio cuenta de que su verdadera vocación era el espectáculo. Según él mismo cuenta, lo dejó porque «no tenía la paciencia necesaria para el trato con el paciente» y prefería los escenarios. En los años 70 y 80, Wyoming era una figura clave de la noche madrileña y la Movida. Fue líder de su propia banda de rock y, también, dio un gran salto a la televisión. Empezó en programas como Silencio, se juega o junto a Miguel Ríos en ¡Qué noche la de aquel año!. El intermedio es su proyecto más estable. Lleva casi 20 años analizando la actualidad diaria en La Sexta, convirtiéndose en el azote de la derecha española y en un referente del humor político.

El Gran Wyoming no sabe estar «solo». | La Sexta

Ha participado en más de 40 películas, trabajando con directores como Álex de la Iglesia El día de la bestiaMuertos de risa— o Santiago Segura —en Torrente—. Ha publicado varios libros de éxito, destacando su faceta autobiográfica en ¡De rodillas, Monzón! y La furia y los colores, donde narra su infancia y juventud con una honestidad brutal. Su carrera ha sido reconocida con varios galardones como los premios Ondas, los Iris el premio Gat Perich.

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