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Pino Montesdeoca, la modelo canaria que no quiere «borrar» sus arrugas: su edad, su trabajo antes de ser famosa y su familia

La maniquí se sienta, esta noche, en La 2 para hablar de su trayectoria profesional y su lado más personal

Pino Montesdeoca, la modelo canaria que no quiere «borrar» sus arrugas: su edad, su trabajo antes de ser famosa y su familia

Pino Montesdeoca, en una imagen de archivo. | Gtres

Pino Montesdeoca se sienta, esta noche, en Plano general, el programa de La 2. La modelo aprovechará para repasar su carrera como modelo y, sobre todo, del momento en el que se hizo famosa cuando ya sobrepasaba los 50. Con el tiempo, Pino, que nació en Canarias, se ha convertido en una de las figuras más fascinantes y refrescantes del panorama de la moda actual. Lo más curioso de Pino es que empezó su carrera a los 53 años. Antes de eso, su vida no tenía nada que ver con los focos. Antes de eso, trabajaba como profesora y vivió muchos años en las Islas Bahamas.

Fue el fotógrafo de moda Pascual Tévar —la pareja de su hija— quien insistió en hacerle unas fotos. Al principio ella se negaba, pero cuando las fotos vieron la luz, el impacto fue inmediato. Su mirada y su pelo canoso natural cautivaron a la industria. Pino se ha convertido en un icono por su autenticidad. Es una firme defensora de envejecer con dignidad. No oculta sus signos de la edad, sino que los convierte en su sello de identidad. Tiene una elegancia innata, casi arquitectónica. Es capaz de desfilar con la misma fuerza para firmas de vanguardia que para marcas de lujo clásico.

Quién es Pino Montesdeoca, la modelo de 63 años

Su melena corta y plateada es una de las más envidiadas y copiadas del sector. Desde que comenzó con su carrera, no ha parado. Es una fija en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Ha desfilado para diseñadores como Ángel Schlesser, Juan Vidal o Teresa Helbig. Además, ha sido imagen de distintas marcas como Multiópticas, Rochas o L’Oréal. Su magnetismo la ha llevado también a la interpretación. La hemos visto en series como Arde Madrid —un largometraje de Paco León— o en películas como Sky Rojo. Pino suele dejar frases muy potentes en sus entrevistas que explican por qué conecta tanto con la gente. En más de una ocasión ha confesado que la belleza «no tiene fecha de caducidad».

Es más, alegó que a los 50 «no te vuelves invisible», te vuelves «invencible». Ella defiende que las mujeres de su generación siguen teniendo deseos, proyectos y, sobre todo, mucho que decir en el mundo del consumo y la estética. Es canaria —de ahí su nombre, Pino, muy común en las islas por la Virgen del Pino—. Ese espíritu isleño se nota en su forma de hablar pausada y en la energía vital que transmite en cada entrevista. Antes de hacerse conocida en todo el mundo, Pino confesó que, al principio, le daba «vergüenza» que sus amigos la vieran en carteles gigantes, pero ahora disfruta de la moda como un juego y una plataforma para empoderar a otras mujeres.

Fue descubierta por su yerno a los 53 años

«Yo no quería ser modelo, me parecía una ridiculez a mi edad. Fue mi yerno [el fotógrafo Pascual Tévar] quien me insistió hasta que me puse delante de la cámara para que me dejara en paz», contó. Su éxito y su fama tardía lo vive con una distancia muy sana, sin que se le suba a la cabeza. «A mi edad, el éxito se vive de otra manera. No tengo que demostrarle nada a nadie, solo disfruto del juego. Para mí, la moda es un regalo inesperado, no una meta que perseguí», aclaró en una entrevista. Además, siempre ha querido reivindicar la visibilidad de las mujeres mayores. «Parece que a partir de los 50 nos volvemos invisibles para la sociedad, pero yo me siento más fuerte y más presente que nunca. Mi carrera es una prueba de que no caducamos», explicó.

Es más, sobre sus arrugas, de las que se siente muy orgullosa, reconoce que son «el mapa» de su vida. «No quiero borrarlas. Si me quitas las canas y las arrugas, me quitas a Pino», cuenta. Es más, incide que le «encanta» que le llamen para desfilar tal cual es, «sin trampa ni cartón». Además, sabe perfectamente que ser modelo «no es solo ponerse ropa bonita. Son muchas horas de pie, mucho frío, mucho calor y mucha disciplina. Pero me divierte tanto que el cansancio se me olvida». Pino nació en Las Palmas de Gran Canaria. Su nombre es profundamente identitario. Ella misma define su personalidad como muy canaria: pausada, pero con una resiliencia de roca volcánica. Dice que el haber crecido frente al Atlántico le dio una perspectiva de horizonte abierto que le permitió atreverse con el modelaje a los 53 años.

«Si me quitas las canas y las arrugas, me quitas a Pino»

La familia de Pino es moderna, internacional y está muy unida a las artes y la creatividad. Antes de ser modelo, Pino vivió una gran aventura vital. Se mudó a las Islas Bahamas por amor y allí formó su familia. Trabajó durante años como profesora de español y vivió una vida alejada del ruido mediático, criando a sus hijas en un entorno natural y multicultural. Pino tiene dos hijas que son su gran orgullo y quienes, indirectamente, lanzaron su carrera. Tras enviudar de su primer marido —el padre de sus hijas—, Pino rehizo su vida. Siempre habla de su actual pareja con una naturalidad pasmosa, destacando que el amor y la complicidad no tienen edad. En su casa, el modelaje se vive como una anécdota divertida y un trabajo más, no como un cambio de estatus.

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