Ana Boyer y Fernando Verdasco abandonan 'Villa meona' y vuelven a Doha para dar a luz a su cuarto bebé
La familia ha pasado varias semanas en Madrid tras el aumento de la tensión en Oriente Medio, pero ahora retoman su vida allí

Ana Boyer y Fernando Verdasco | Gtres
Tras varias semanas instalados en Madrid, Ana Boyer y Fernando Verdasco han regresado a Doha, la ciudad que llevan años considerando su hogar y donde están a punto de recibir a su cuarta hija, como confirman en ¡Hola!. La pareja tomó la decisión de viajar temporalmente a España ante el clima de inestabilidad generado por los conflictos en Oriente Medio, priorizando en todo momento la seguridad de su familia. Ahora, con la situación algo más calmada, han decidido retornar a Qatar para afrontar uno de los momentos más esperados e importantes de su vida.
A través de sus perfiles en redes sociales, la pareja ha compartido algunas imágenes que muestran su llegada al Hamad International Airport, el principal aeropuerto internacional de Doha y el que utilizan habitualmente para sus vuelos. Entre las fotografías publicadas, destaca una imagen en blanco y negro en la que el extenista camina junto a uno de sus hijos cargando varias maletas, y otra en la que aparece el inconfundible skyline de Doha con sus rascacielos frente al mar como telón de fondo. El mensaje que acompañaba a las fotos era tan sencillo como emotivo: «Back», una expresión de alivio y alegría por volver a lo que consideran su verdadero hogar.
La huida de Qatar: seguridad ante todo
La pareja abandonó Doha a causa de la creciente tensión en la región. Los recientes ataques y represalias entre distintas potencias en Oriente Medio, así como el cierre parcial del espacio aéreo en el Golfo, sembraron la incertidumbre entre los residentes extranjeros. La situación en los aeropuertos se volvió especialmente complicada: con una población en la que aproximadamente el 85% de los residentes son extranjeros, Qatar registró evacuaciones masivas que colapsaron sus terminales aéreas.
Ante este escenario, Ana Boyer y Fernando Verdasco no dudaron en tomar la decisión: hacer las maletas y partir hacia España en cuanto la oportunidad se presentó. El viaje fue posible gracias a una ventana en la apertura del espacio aéreo. La familia viajó junto a sus tres hijos: Miguel, de seis años; Mateo, de cinco; y Martín, que cumplirá dos años en abril. La prioridad absoluta era garantizar su bienestar y tranquilidad.
Uno de los principales frentes que había que atender durante el traslado era el educativo. Sin embargo, la familia encontró una solución: los pequeños pudieron continuar sus clases de manera online mientras estuvieron en Madrid, evitando así que se vieran perjudicados en sus estudios en el colegio británico donde están escolarizados en Doha.
Sus mensajes en redes sociales durante la crisis
Desde el primer momento en que estalló la crisis, Ana Boyer quiso calmar la preocupación de sus seguidores y seres queridos a través de un mensaje publicado en sus redes sociales. Con palabras de agradecimiento hacia todos los que se interesaron por su situación, quiso dejar claro que la familia se encontraba bien y que confiaban en una pronta resolución del conflicto.
Por su parte, Fernando Verdasco también se pronunció públicamente. El deportista publicó un vídeo en el que expresaba su agradecimiento al emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, en un gesto que llamó la atención de sus seguidores en plena situación de incertidumbre. Paralelamente, Ana Boyer seguía compartiendo retazos de su cotidianidad en Doha antes de la partida, incluyendo una fotografía en la que mostraba su avanzado estado de gestación con un look deportivo y el mensaje «Creciendo», dejando ver que intentaba mantener su rutina a pesar del contexto que la rodeaba.
Madrid como refugio temporal: descanso y cuidados
Durante las semanas que pasaron en la capital española, la familia aprovechó para disfrutar de tiempo juntos y llevar a cabo distintos planes. A pesar de encontrarse en la recta final de su embarazo, Ana Boyer no redujo su ritmo ni dejó de atender sus compromisos profesionales. Además de cumplir con su agenda, la hija de Isabel Preysler se concedió algunos momentos de cuidado personal en su centro estético favorito.
Entre los tratamientos elegidos destacó la maderoterapia y el masaje drenante en piernas, una opción muy recomendada para aliviar la pesadez y mejorar la circulación propia del tercer trimestre de embarazo. Una forma de recargar energías y afrontar los últimos días de gestación con mayor bienestar. Según trascendió, durante su estancia en España la familia se instaló en la vivienda de Isabel Preysler en la exclusiva zona de Puerta de Hierro, en Madrid, donde pudieron encontrar la calma y la privacidad necesarias en un momento tan delicado.
La vida en Doha: La Perla, su hogar junto al mar
Desde el año 2016, Ana Boyer y Fernando Verdasco han tenido Doha como base familiar. En esta ciudad, el matrimonio y sus hijos residían en un apartamento situado en La Perla, una de las zonas residenciales más exclusivas de la capital catarí. Se trata de un enclave privilegiado junto al mar, conocido por sus impresionantes vistas al océano, sus zonas verdes, sus amplias comodidades y la gran cantidad de actividades disponibles para los más pequeños, lo que lo convierte en un entorno especialmente idóneo para familias con niños.
En este hogar la familia ha construido una vida tranquila y estable durante casi una década, lejos del foco mediático español pero sin perder el vínculo con su país de origen. El regreso a Doha supone, en cierto modo, volver a la normalidad y prepararse para el gran momento que está por llegar.
La llegada de su primera niña
La cuarta hija de Ana Boyer y Fernando Verdasco es también su primera niña, después de haber tenido tres varones. El embarazo fue anunciado el pasado mes de diciembre y, tal y como explicaron en su momento, se trata de un bebé «totalmente buscado», lo que hace aún más especial esta nueva llegada.
La noticia fue recibida con enorme ilusión por parte de los hermanos mayores. Miguel, Mateo y Martín están especialmente emocionados ante la perspectiva de tener una hermana, aunque los propios padres reconocen que los más pequeños todavía no son del todo conscientes de lo que implica la incorporación de un nuevo miembro a la familia.
Ana Boyer y Fernando Verdasco llevan ocho años casados. Su boda se celebró en la idílica isla de Mustique, y desde entonces han construido juntos un proyecto de vida marcado por la discreción, los viajes y, sobre todo, el deseo compartido de formar una familia numerosa. Con la llegada de su cuarta hija, ese sueño se amplía una vez más.
