El Gobierno griego promete alojamiento para los refugiados de Moria, arrasado por el fuego

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El Gobierno griego promete alojamiento para los refugiados de Moria, arrasado por el fuego
Foto: Alkis Konstantinidis| Reuters

El ministro de Migración griego, Notis Mitarakis, ha prometido que hoy mismo se harán «las acciones necesarias» para que los grupos vulnerables que se han quedado sin techo tras el incendio del campo de Moria en Lesbos tengan un espacio para dormir.

Por qué es importante: miles de personas han pasado la noche a la intemperie y hasta el momento ni siquiera han recibido alimentos, según los medios locales presentes en lo que queda del campo de Moria, que hasta ayer albergaba a cerca de 13.000 personas.

«Durante la jornada, se realizarán todas las acciones necesarias para la vivienda inmediata de los vulnerables y las familias, en espacios especialmente diseñados», ha señalado escuetamente el ministerio en un comunicado.

En declaraciones a la emisora de radio privada Skai, Mitarakis ha precisado que estas personas dormirán o bien en alguno de los tres barcos que se están preparando para acogerlos o en carpas traídas desde otras islas.

Un portavoz de la Marina, sin embargo, ha señalado a Efe que por el momento los barcos militares -dos son de la Marina y uno es un ferri comercial- todavía se encuentran en el puerto de Rafina, en la parte continental, en espera de recibir la orden de zarpar hacia Lesbos. El tercero, en cambio, se encuentra ya anclado en Sigrí, en el noroeste de Lesbos, a la espera de que los refugiados sean trasladados allí desde Moria, situada a unos 90 kilómetros de ese puerto.

La experiencia muestra que una vez que llegan los barcos el proceso de embarque es largo. En marzo pasado, el Gobierno griego, en un amago de descongestionar el saturado campo que por entonces contaba con cerca de 20.000 habitantes, embarcó a 400 personas en un barco de la Armada que luego las transportó a otros campos del norte del país. La operación duró días.

Tras el incendio del martes por la noche, se desataron ayer por la tarde nuevos frentes que han arrasado casi todo lo que quedaba en pie. Los bomberos continúan esta mañana luchando contra pequeños focos que se reactivan en los contenedores que conformaban la parte estructurada del campo.

Mitarakis ha dicho que el Gobierno tiene que enfrentarse a dos frentes, el de los inmigrantes que «chantajean» al Gobierno con incendios provocados para forzar su marchar del campo y el del gobierno local, que no quiere un campo en la isla.

El ministro ha insistido en que es necesario «tener una estructura cerrada y segura con reglas» en Lesbos, algo que el Gobierno planea desde hace un año, pero que se topa con una fuerte resistencia de las autoridades locales.

El gobernador de la región del Egeo Septentrional, Konstantinos Mutzuris, ha afirmado que la población local estaría dispuesta a aceptar un centro de registro en el que los refugiados que lleguen a Lesbos pasen una noche o dos, pero no una estructura cerrada con miles de personas.

«La única solución factible y realista es trasladar a estas personas a Europa», ha recalcado y en ese contexto ha añadido que las declaraciones de varios líderes europeos sobre su disposición a acoger a refugiados ha creado un «clima favorable».

Mientras tanto, ha concluido el traslado de los 400 menores no acompañados -del total de 4.000 que hay en Lesbos- a Salónica, en el norte del país. El último avión con 75 niños y adolescentes llegó esta mañana al aeropuerto Makedonia de la ciudad, donde fueron recibidos por miembros del Organismo Nacional de Salud Pública (EODY), así como de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) para coordinar el traslado a los hoteles.

Los menores se han sometido antes de salir a pruebas de COVID-19, pero ahora deberán permanecer diez días en cuarentena por razones de seguridad.