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De aquellos polvos, estos lodos transcaucásicos

De aquellos polvos, estos lodos transcaucásicos

El autor analiza las razones que han llevado a Armenia y Azerbaiyán a entrar en guerra

El refranero en la rica lengua española es una pequeña pieza de literatura y filosofía, una serie de aforismos que pueden explicar desde los aspectos más sencillos de la vida hasta los más complejos. En este caso, antes de entrar en materia y desgranar la actual guerra de Nagorno Karabaj entre armenios y azeríes, la mejor definición de causas y efectos que nos han llevado hasta aquí es “de aquellos polvos, estos lodos”.

Nagorno Karabaj es un conflicto que comienza a gestarse en los años veinte. El estatus de los armenios en el Imperio Otomano, desde mediados del siglo XIX, decae lentamente y comienza a gestarse la enemistad armeno-turca (no sólo hacia Turquía sino también hacia Azerbaiyán) en una zona que sería calificada de lo que Samuel Huntington llamaba “una línea de fractura”.

Esta línea de fractura, no resuelta, enfrenta a dos pueblos diametralmente opuestos: armenios cristianos caucásicos y azeríes musulmanes túrquicos. Nagorno Karabaj era el punto intermedio donde estas comunidades convivían. En los años veinte, junto con la caída del Imperio Otomano, la llegada de Ataturk a Turquía y la penetración soviética, con sus manipulaciones geográficas, es cuando comienza a gestarse el conflicto moderno.

La URSS, con voluntad de imperio, reescribe las fronteras uniendo a Georgia, Armenia y Azerbaiyán en un solo país: la República Socialista Soviética de Transcaucasia. Este país pervive desde 1922 hasta 1936, cuando las tres naciones son separadas. Esta separación será el germen histórico y político de las actuales repúblicas independientes y de este conflicto.

La región de Nagorno Karabaj poseía una alta concentración de población armenia junto con azeríes, rusos, ucranianos, judíos, georgianos etc… todos convivieron en relativa paz hasta mediados de los años ochenta, cuando las disputas por las reformas de Gorbachov empezaron a arreciar. Durante el tiempo Soviético, Nagorno Karabaj, por su singularidad, será un ‘oblast’ (provincia) autónoma dentro de la República Socialista Soviética de Azerbaiyán, por lo que forma, de iure, parte integral de su territorio.

La caída de la URSS generó un problema de base: los armenios querían la independencia de Nagorno Karabaj o su integración en Armenia pidiendo la autodeterminación. Sin embargo, los procesos de independencia dependen del sistema jurídico interno (hay constituciones que consignan la indisolubilidad del territorio nacional). La URSS no era el caso, aunque ese derecho de autodeterminación permitido, con muchos matices, no aplicaba en el caso de los ‘oblast’ sino en el caso de las repúblicas. 

Si el derecho interno no permite la secesión de partes de su territorio, los actos en este sentido, de cualquier actor, son actos ilegales. Sin embargo, en el derecho internacional público, nos encontramos con la figura del ‘utis possidetis iuris’. Esta figura consigna la prohibición de modificación de fronteras heredadas de procesos de independencia y descolonización.

Por lo tanto, esta figura refuerza el principio de integridad territorial y, por ende, el de no injerencia en los asuntos internos de los estados. Armenia, por su parte, apoyó de forma activa a los armenios de Nagorno Karabaj y tomó siete distritos azeríes para conectar el territorio de Karabaj con el suyo y así asegurar el libre tránsito.

Armenia, de forma inteligente, no anexionó el territorio, ya que el derecho internacional público prohíbe la anexión de territorios por la fuerza (que sí hizo en los territorios azeríes entre Nagorno Karabaj y los territorios del estado soberano armenio). De hecho, existen cuatro resoluciones de la ONU contra Armenia en el caso de Nagorno Karabaj:

  • Resolución 822: emitida tras la ocupación de la ciudad de Karavachar (Kelbecer). En la resolución se puede leer: la estabilidad y la seguridad de la región está amenazada y exige que las fuerzas armenias pongan fin a su ocupación. 
  • Resolución 853: emitida tras la ocupación de la ciudad de Agdam. Esta resolución llama a un alto al fuego y exige la retirada de las fuerzas armadas de Armenia de las zonas azeríes ocupadas.
  • Resolución 874: emitida tras la ocupación de las ciudades de Fuzuli, Cebrail y Qubadli. La resolución vuelve a hacer un llamamiento de alto al fuego y exige un acuerdo de paz entre armenios y azeríes.
  • Resolución 884: emitida tras la ocupación de la ciudad de Zengilan. En la resolución se exige a Armenia el abandono inmediato y sin condiciones de territorios azeríes ocupados.

El Gobierno de Yerevan permitió que, bajo su influencia determinante, se constituyera un Gobierno armenio en Nagorno Karabaj, intentando trasladar el problema a la esfera interna de Azerbaiyán.

El entramado de injerencia en los asuntos internos de Azerbaiyán y de violación de la integridad territorial del país quedó escondido dentro del entramado establecido por la creación de un Estado de facto en territorio azerí. De esta forma, Armenia transfería la responsabilidad de las acciones al Gobierno de Bakú, en tanto en cuanto se encontraban ante un problema interno, aunque el Gobierno de Yerevan se reservaba el derecho a defender a la minoría de armenios en el territorio y consignaba la defensa de la independencia basada en el referéndum de 1991.

Sin embargo, ese referéndum, al ser ilegal dentro del marco jurídico del derecho interno azerí y no haberse negociado con las autoridades políticas azeríes para que hicieran alguna modificación jurídica para permitir esa votación, se considera nulo de pleno derecho. Este es el punto que Azerbaiyán defiende mientras que Armenia defiende la legalidad de la independencia en la forma del derecho de autodeterminación de los pueblos consignado en los Pactos Internacionales de Derechos Humanos y en las resoluciones 1514 (XVI) y 1541 (XVI).

Como vemos, el derecho internacional y la situación de las cosas van trazando la senda. Azerbaiyán perdió la guerra en los años noventa y junto con Turquía establecieron un modelo de presión y bloqueo cerrando la frontera con Armenia (Armenia tiene su frontera más extensa con Turquía y Azerbaiyán específicamente), mientras que sólo le quedó una pequeña frontera con Irán y otra, más amplia, con Georgia.

Esto ha significado que Armenia haya quedado aislada en la región y no haya participado de los suculentos negocios de comercio de petróleo y gas que, desde Azerbaiyán, giran hacia Georgia y de ahí a Turquía o al mar Negro. Además, tampoco puede participar de negocios con Irán debido a las fuertes sanciones hacia el Gobierno de los Ayatollah. 

Un importante socio estable para Yerevan era Rusia, pero, tras la revuelta que acabó con Robert Kocharian y expulsó a los armenios prorrusos del poder (hombres de negocios incluidos), el nuevo presidente Nikol Pashinián y sus seguidores pretendían acercarse a Occidente y estrechar lazos con Estados Unidos, cuya embajada más grande de Europa Oriental está en Yerevan.

Esto ha debilitado a Armenia frente a Rusia y las organizaciones internacionales rusas de cooperación y defensa conjunta en la que está (como la OTSC) que Rusia no ha convocado debido a distanciamiento profundo de la era Pashinián y, por otro lado, el apoyo de los países túrquicos del Centro de Asia a Azerbaiyán con el avance de la organización del TÜRKSOY, que amenaza también con mover los pies de Rusia del Centro de Asia en favor de Turquía.

Por lo que en paralelo a la pérdida de alianzas estables y profundas el Gobierno armenio ha ido trazando alianzas jóvenes y superficiales. Las relaciones internacionales son como la vida social normal, se pueden tener muchos amigos pero muy pocos lo son de verdad y la confianza, que tarda años en construirse, puede irse por el sumidero muy pronto si se toman malas decisiones y Armenia ha calculado mal sus opciones y tomado malas decisiones.

Mientras Yerevan movía fichas que le debilitaban, Bakú movía las suyas que le reforzaban, de ahí el inicio de las hostilidades, ya que Aliyev, con un ojo en Ankara y otro en Yerevan, conocía el poder real de su enemigo y dejó todo atado antes de iniciar la guerra.

 

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