Claves internacionales de 2026: incertidumbre y tensión entre guerras, urnas y economía
Las guerras en Ucrania y Gaza, la lucha de EEUU contra «el narco» en Venezuela y varios comicios, marcarán año

Ilustración de Alejandra Svriz
El 2026 se perfila como un año de transición peligroso y con mucha tensión. Un período clave en la política global, marcado por elecciones trascendentales en múltiples regiones, intensificación de conflictos, guerras sin resolver y otras posibles por comenzar, potencias en disputa y una economía global frágil.
Los doce próximos meses serán claves para redefinir el el liderazgo político y los principales bloques geopolíticos. Las decisiones que se tomen en Washington, Pekín, Bruselas o Moscú no solo marcarán el corto plazo, sino que pueden definir el rumbo del orden internacional en la próxima década.
El mundo entra en 2026 con más incertidumbres que certezas.
Ucrania: ¿Una posible solución o un largo estancamiento?
La guerra entre Rusia y Ucrania, que comenzó en febrero de 2022, ha marcado fuertemente la agenda internacional durante casi cuatro años, convirtiéndose en un símbolo de la confrontación entre Occidente y Moscú. Para 2026, la contienda entra en un punto crítico y que algunos expertos consideran decisivo. Ahora, sin que ninguna de las dos potencias -la ocupante y la ocupada- hayan logrado una victotoria clara, el conflicto muestra claros signos de desgaste político, militar y económico.
Numerosos sondeos de ciudadanos rusos sugieren que una mayoría considera probable que la guerra termine en algún momento de 2026, una señal del desgaste interno que sufre el conflicto, según recoge Reuters.

Negociaciones y propuestas de paz. Con Estados Unidos de mdiador de un posible acuerdo de paz, Kiev y Moscú debaten llegar a un punto de entendimiento para dar por terminado el conflicto. Sin embargo, ninguna de las dos potencias ha dado su brazo a torcer por el momento. El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, plantea la creación de zonas desmilitarizadas en el este del país como parte de posibles acuerdos y exige a Rusia que se retire de determinadas áreas. No obstante, el país gobernado por Vladimir Putin no tiene intención de abandonar la Península de Crimea -anexionada por Rusia en 2014- y la región del Donbás, ocupada en 2022 y que incluye los óblasts de Donetsk y Lugansk.
Mientras, continúan las sanciones y la presión internacional: la Unión Europea ha extendido sanciones económicas contra Rusia hasta mediados de 2026, mientras que Estados Unidos y sus aliados ponderan nuevas estrategias para condicionar sus apoyos a avances verificables en el terreno diplomático y militar, según señala The Guardian.
2026 se plantea como el año en el que la guerra en Ucrania podría llegar a su fin o, por el contrario, se enquistara y continuara como un conflicto a largo plazo. Un conflicto que abarca más allá de las fronteras de Ucrania y Rusia, que afecta a la seguridad de las Repúblicas Báltica y, por ende, de la Unión Europa. Una guerra que, además de las bajas humanas, tiene un alto coste conómico e influye en la política energética.
Venezuela: la «guerra contra el narcotráfico» de Trump
Uno de los focos más controvertidos de la agenda estadounidense es Venezuela. La Administración Trump ha elevado el tono contra el régimen de Nicolás Maduro, al que acusa de ser un «narcoestado» y de colaborar con redes internacionales de narcotráfico.
Washington no descarta operaciones militares limitadas, bloqueos navales o acciones encubiertas, bajo el paraguas de la lucha contra el crimen organizado. Aunque una intervención directa a gran escala parece poco probable, la escalada verbal y las sanciones refuerzan la inestabilidad regional y tensan las relaciones con países aliados de Caracas, como Rusia, Irán o China.

Por el momento, Estados Unidos ha realizado ataques contra barcos procedentes de Venezuela y uno con drones contra una instalación portuaria en Venezuela, un muelle que funcionarios estadounidenses creen era utilizado por la banda Tren de Aragua para almacenar narcóticos y preparar su traslado en embarcaciones.
El conflicto en Oriente Medio: paz, reconfiguración y tensión
Aunque los focos de guerra cambian con el tiempo, Oriente Medio seguirá siendo un punto crítico en 2026. Si bien los grandes titulares bélicos de años anteriores han disminuido ligeramente, las tensiones latentes en la región, especialmente entre Irán, Arabia Saudí, Turquía e Israel-Palestina, podrían influir en la estabilidad regional. El proceso de reconstrucción y los debates sobre soluciones políticas duraderas continuarán siendo temas clave en la diplomacia internacional.
La guerra entre Israel y Gaza continuará siendo uno de los principales focos de inestabilidad internacional en 2026. Tras años de enfrentamientos recurrentes, el conflicto ha alcanzado un nivel de destrucción y polarización sin precedentes recientes.

Israel mantiene su ofensiva con el objetivo declarado de neutralizar a Hamás y reforzar su seguridad, mientras la situación humanitaria en Gaza sigue generando presión internacional, divisiones diplomáticas y protestas globales. El riesgo de una expansión regional del conflicto —con la implicación de Hezbolá en Líbano o de Irán a través de actores indirectos— sigue presente.
Este contexto bélico condicionará de forma directa las elecciones israelíes de 2026, donde la seguridad, la gestión de la guerra y el futuro de Gaza marcarán el debate político interno.
Irán: amenazas, disuasión y riesgo de escalada
Irán vuelve a ocupar un lugar central en la agenda internacional. La Administración Trump ha lanzado amenazas directas contra Teherán, advirtiendo de posibles ataques si el régimen iraní acelera su programa nuclear o intensifica su apoyo a milicias regionales. Aunque ninguna de las partes parece interesada en una guerra abierta, el riesgo de incidentes militares en el Golfo Pérsico o ataques indirectos a través de aliados regionales mantiene en alerta a la comunidad internacional.
Elecciones que definirán el rumbo político global
2026 será un año electoral clave en varias regiones, con votaciones que podrían reconfigurar alianzas, prioridades y el equilibrio geopolítico:
- Portugal: elecciones presidenciales el 18 de enero de 2026, con nuevas caras políticas que pueden marcar el tono de la cooperación europea en materias como defensa, economía e inmigración.
- Perú: elecciones generales el 12 de abril de 2026, en un ambiente político aún marcado por la polarización y la recuperación institucional tras años de crisis interna.
- Colombia: elecciones presidenciales y legislativas importantes en mayo/junio de 2026, con una fuerte disputa entre coaliciones tradicionales y nuevos movimientos políticos, que definirán la próxima dirección del país.
- Brasil: elecciones generales previstas para el 4 de octubre de 2026, con figuras como Luiz Inácio Lula da Silva y posibles rivales conservadores compitiendo por la principal economía de América Latina.
- Israel: elecciones legislativas programadas para el 27 de octubre de 2026, en las que se renovará la Knéset, el parlamento del país, tras años de turbulencia política y conflicto armado.
- EEUU: elecciones de medio mandato del 3 de noviembre de 2026.
Estados Unidos: Elecciones de medio mandato (Midterms)
Las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre de 2026 serán uno de los grandes acontecimientos políticos del año. En juego están los 435 escaños de la Cámara de Representantes, parte del Senado y decenas de gobernaciones, en una votación que actuará como referéndum sobre la presidencia de Donald Trump.

Estas elecciones incluyen: todos los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 escaños del Senado, 39 gobernaciones en estados y territorios y decenas de legislaturas estatales, que influirán en las políticas locales y en la configuración legislativa futura. Estas elecciones son un termómetro del clima político nacional y reflejarán el nivel de apoyo con el que cuenta Trump. Los republicanos buscan consolidar su control en el Congreso para impulsar agendas legislativas clave, mientras que los demócratas trabajan para recuperar terreno y frenar el avance conservador.
Israel: Elecciones legislativas
Israel se dirige a unas elecciones legislativas programadas para el 27 de octubre de 2026, en las que se renovará la Knéset, el parlamento del país, tras años de turbulencia política y conflicto armado. La aprobación del presupuesto estatal es vista como un factor clave que puede determinar si las elecciones se celebran en otoño o si se adelantan, dado que la incapacidad de aprobarlo antes de marzo de 2026 podría obligar a convocar comicios anticipados, según recoge Reuters.
El primer ministro Benjamin Netanyahu ha confirmado oficialmente su intención de presentarse a la reelección, consolidando su liderazgo tras una década y media en la política nacional. Estas elecciones llegan en un contexto marcado por el reciente alto el fuego en Gaza y debates continuos sobre seguridad, servicio militar obligatorio y reformas judiciales, que siguen polarizando a la sociedad israelí, lo que podrían pasar factura a Nentyahu en las urnas, al contar con un respaldo menor al que tenía antes de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.

El primer ministro Benjamin Netanyahu ha confirmado oficialmente su intención de presentarse a la reelección, consolidando su liderazgo tras una década y media en la política nacional. Estas elecciones llegan en un contexto marcado por el reciente alto el fuego en Gaza y debates continuos sobre seguridad, servicio militar obligatorio y reformas judiciales, que siguen polarizando a la sociedad israelí, lo que podrían pasar factura a Nentyahu en las urnas, al contar con un respaldo menor al que tenía antes de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
China: expansión comercial y ambición global
Mientras Occidente se enfrenta a guerras y tensiones políticas, China continúa consolidando su expansión comercial y estratégica. En 2026, Pekín intensificará su presencia en África, América Latina y Asia Central, reforzando acuerdos de infraestructuras, energía y tecnología.
La Nueva Ruta de la Seda sigue siendo una herramienta clave de influencia, al tiempo que China busca reducir su dependencia de los mercados occidentales y posicionarse como potencia económica alternativa en un mundo cada vez más fragmentado.
Alemania en recesión y el fantasma de una crisis europea
El panorama económico europeo es uno de los grandes motivos de preocupación para 2026. Alemania, motor industrial del continente, arrastra una recesión persistente, afectada por el alto coste energético, la pérdida de competitividad y la desaceleración del comercio global.
Este contexto alimenta el temor a una crisis económica más amplia en la Unión Europea, con especial impacto en países altamente endeudados. La combinación de bajo crecimiento, inflación contenida pero persistente y tensiones sociales podría reforzar movimientos populistas y euroescépticos en varios Estados miembros.
