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Internacional

La afluencia a la pizzería cercana al Pentágono adelantó el ataque a Venezuela

Las pizzerías que hay alrededor del complejo de Virginia son las que anticipan una operación militar a gran escala

La afluencia a la pizzería cercana al Pentágono adelantó el ataque a Venezuela

Un militar estadounidense carga con una decena de cajas de pizza. | Brian Feinzimer (Zuma Press)

Ya ocurrió el pasado 12 de junio antes de los ataques de Israel contra instalaciones nucleares en Irán. En la madrugada del 2 de enero ha vuelto a ocurrir. Las pizzerías que hay alrededor del Pentágono son las que anticipan una operación militar a gran escala. La última ha sido esta pasada madrugada en Venezuela, que ha concluido con la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Los datos tangibles sugieren que, en Washington, los pedidos de pizza se disparan cuando las bombas están a punto de caer.

Ni satélites espía, ni escuchas de comunicaciones clasificadas, ni filtraciones desde despachos en penumbra. Para algunos analistas, uno de los métodos más peculiares —y sorprendentemente certeros— para anticipar movimientos militares de Estados Unidos consiste en vigilar cuántas pizzas se entregan cerca del entorno de Arlington, Virginia.

La teoría no es nueva y es conocida en círculos de inteligencia como el Pentagon Pizza Index. Se basa en un patrón aparentemente simple: cuando se disparan las entregas nocturnas de comida rápida a las oficinas del Departamento de Defensa y, al mismo tiempo, cae la afluencia a bares y locales de ocio frecuentados por personal militar, algo importante está a punto de suceder.

El fenómeno ha sido observado durante décadas, desde la invasión de Granada en 1983 hasta operaciones más recientes en Oriente Medio. En abril de 2024, este indicador informal anticipó el ataque israelí contra objetivos iraníes tras el bombardeo de la embajada en Siria. En septiembre del mismo año, volvió a activarse antes de la eliminación del líder de Hezbolá en Beirut. Y el pasado 12 de junio, un patrón idéntico de entregas masivas en la zona precedió, apenas unas horas antes, a un nuevo episodio de tensión militar con Irán. Ahora, la señal habría vuelto a encenderse.

Con el paso del tiempo, el método —rudimentario en apariencia— se ha sofisticado. Una cuenta anónima en la red social X, conocida como Pentagon Pizza Report, monitoriza en tiempo real la actividad de pizzerías cercanas al Pentágono, la Casa Blanca y la sede de la CIA. Para ello cruza datos de Google Maps, informes de usuarios, patrones de tráfico y la actividad nocturna en bares y clubes del entorno. Cuando las pizzas suben y la vida nocturna cae, la alerta se dispara.

El Pentágono, cabe recordar, no alberga pizzerías dentro de su complejo, lo que obliga a recurrir a pedidos externos. Por eso, cuando decenas de oficiales prolongan su jornada hasta bien entrada la madrugada, las entregas se multiplican. Según el desaparecido Frank Meeks, antiguo propietario de varias franquicias de Domino’s Pizza en Washington, incluso los ingredientes pueden ofrecer pistas: «Cuanto más queso y más carne, más grave suele ser la crisis».

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