El chavismo sin Maduro mantiene el poder en Venezuela tras el golpe de efecto de Trump
Delcy Rodríguez es la nueva presidenta del país y está supuestamente al habla con EEUU

Delcy Rodríguez, durante su comparecencia de este sábado. | Gobierno de Venezuela
Venezuela entra en una nueva fase histórica en los primeros días de este 2026, con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte del Gobierno de Donald Trump. Tras la sorpresa de rigor por los ataques aéreos que comenzaron al filo de las dos de la mañana de este sábado 3 de enero, se abren nuevas incógnitas sobre el futuro de este martirizado país rico en recursos naturales.
«Vamos a gobernar ese país hasta que podamos tener una transición segura», dijo Trump en una rueda de prensa, donde dejó muchas cosas en el aire. Entre estas dudas, está cómo controlará una nación de casi un millón de kilómetros cuadrados y 27 millones de habitantes, sin una invasión terrestre a gran escala. También presentó la primera foto de Nicolás Maduro en poder de soldados estadounidenses que incursionaron en suelo venezolano para arrestar y extraer a Maduro y a Cilia Flores desde la privacidad de sus aposentos.
Una serie de ataques aéreos despertaron a los venezolanos en la madrugada de este sábado 3 de enero, en lo que minutos después se confirmaría como una acción de las fuerzas armadas de Estados Unidos sobre objetivos estratégicos. «Toda la capacidad militar de Venezuela fue dejada sin efecto», dijo Trump.
La frase resume una bofetada para el chavismo, tanto para ese 25% de los militantes del régimen «popular, militar y policial» que todavía gobierna el país, como para ese 13% de aquellos que se dicen resteados, incondicionales con Maduro según respetadas encuestas. Todos se habían grabado los mensajes repetidos de Maduro y sus ministros, diciendo que la patria era inexpugnable.
Entre las lagunas que deja esta operación militar y las declaraciones posteriores de Trump y sus alfiles, destaca un hecho nada menor: el chavismo no se limita a Nicolás Maduro, el heredero designado a dedo por un Hugo Chávez moribundo a finales de 2012. Al menos hasta la noche de este sábado, el país sigue en manos de la estructura corporativa del chavismo, presente en todo el territorio geográfico y en todas las instancias de la vida económica, política y social de Venezuela.
«Vamos a quedarnos ahí hasta que se pueda dar una transición apropiada», afirmó Trump. Pero no hay soldados de EEUU en territorio venezolano. No están aquí. Entraron y salieron. Y también dijo que no pueden correr el riesgo de que alguien más del chavismo se apodere de Venezuela. Pero también dijo que la vicepresidenta Delcy Rodríguez —bien conocida en España, por cierto— asume la presidencia de Venezuela y además se está entendiendo con Marco Rubio, el secretario de Estado de Trump.
Algunos chavistas, ya desconcertados por la quirúrgica extracción de Maduro, ahora abrigan la sospecha de que hubo alguna clase de traición o arreglo para este desenlace parcial. Pero Delcy salió al paso poco después de las declaraciones de Trump y afirmó que Venezuela sigue teniendo un presidente: Nicolás Maduro. Además, en plenas funciones, puso en marcha un decreto de «Conmoción Exterior» dejado por Maduro, que en la práctica aprieta el control del régimen chavista sobre las personas comunes, obligadas ahora a defender al gobierno ante agresiones externas.
En varias ciudades del interior del país y en Caracas, puñados de militantes chavistas, la mayoría de ellos funcionarios de dependencias oficiales, se reunían y coreaban consignas de izquierda y pedían la libertad de Maduro, en una sola pieza. Estaban encabezados por gobernadores, alcaldes y generales que se dicen dispuestos a morir por la llamada revolución bolivariana. No está claro todavía cómo Estados Unidos logrará entenderse con la base del chavismo, una presencia que se ha expandido por todo el país durante casi tres décadas.
Delcy, mano derecha de Maduro en asuntos económicos y ministra de Hidrocarburos, se entenderá según Trump entonces con un Gobierno de Estados Unidos que afirma claramente que quiere controlar el petróleo venezolano para aumentar la producción de la mano de empresas estadounidenses y ponerlo a disposición del mundo. Por estas horas las calles y carreteras de Venezuela viven cierta normalidad, considerando los hechos. Pero hay filas en colmados y supermercados y en estaciones de gasolina. No se vive el caos pronosticado por algunos chavistas para un escenario como este.
En su rueda de prensa, Trump dijo que no descartan un segundo ataque, todavía mayor, sobre el territorio venezolano, aunque tal vez no haga falta, precisó. Aparentemente, todo dependerá de lo que ocurra con una previsible negociación en la que la ametralladora, o más bien la flota naval y aérea encabezada por el portaaviones Gerald Ford, está sobre la mesa, apuntando a la cabeza de los chavistas.
Maduro y Cilia serán presentados el lunes ante el tribunal del Distrito Sur de Nueva York para que respondan por cargos de supuesto narcoterrorismo. Es solo el cierre del primer capítulo de esta temporada 2026 de la eterna crisis venezolana.
