El chavismo más radical inicia una nueva era en Venezuela sin dar aún señales de moderación
Delcy Rodríguez asume el mando del país con críticas a EEUU y el respaldo de la Fuerza Armada

Delcy Rodríguez. | Reuters
Con Delcy Rodríguez como presidenta encargada de la República y Nicolás Maduro prisionero en Estados Unidos, Venezuela entra en otra fase con el chavismo más radicalizado en el poder.
Tras haber encajado el peor golpe moral en más de 24 años, el que se define como un régimen «popular, militar y policial», busca recomponerse de la espectacular detención de Maduro —en una operación en la que militares de EEUU burlaron las sofisticadas defensas antiaéreas compradas por Hugo Chávez a Rusia por más de 11.000 millones de dólares en los idos años de bonanza petrolera—. Para ello, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), chavista, juramentó el sábado a la abogada Delcy Rodríguez, mano derecha de Maduro y responsable de la política económica y de la industria petrolera, como encargada de la presidencia.
En una particular interpretación de la Constitución Nacional, la sala Constitucional del TSJ declaró la ausencia forzosa de Maduro. De esta manera evita la figura de la falta absoluta que obligaría a convocar en el plazo de 30 días a nuevas elecciones presidenciales. Rodríguez ahora asume la tarea de mantener unido al chavismo y asegurar la gobernabilidad del país, después de lo que el régimen califica como «el secuestro imperial» del heredero designado a dedo por Chávez para que quedara al mando de la llamada revolución bolivariana.
La posible ascensión de Delcy a la cima del chavismo había sido asomada hace un par de meses, filtrada a la prensa de Estados Unidos, en medio del aumento de la presión militar de Washington en el Caribe. Con una selfi de Maduro y Delcy, las redes sociales chavistas habían desmentido esa hipótesis de un acuerdo negociado —ahora confirmada por Donald Trump, aunque negada por los líderes chavistas—.
Este domingo la Fuerza Armada le expresó su pleno respaldo a ella y al decreto de Conmoción Exterior dejado por Maduro en respuesta a una agresión externa. Los militares también denuncian «el cobarde secuestro» de Maduro por parte de EEUU, «luego de asesinar a gran parte de su equipo de seguridad, soldados y ciudadanos inocentes».
El gobierno chavista no ha dado un parte oficial de las bajas que la incursión estadounidense y su cuerpo de elite Delta Force han dejado. El grupo red de médicos de Venezuela reportó 60 heridos y varios muertos, contabilizados en el hospital militar Carlos Arvelo, al oeste de Caracas, y en el hospital de Fuerte Tiuna, la principal instalación militar del país, en una de las entradas de Caracas, que también fue atacado.
En la madrugada de los bombardeos, decenas de familias en edificios adyacentes abandonaron la zona rápidamente, como se puede ver en vídeos que circulan en redes sociales. Por su parte, el chavismo difunde en sus cuentas en redes de instituciones civiles y militares mensajes llamando a la calma y la serenidad.
«El Gobierno bolivariano garantizará la gobernabilidad del país», ha dicho la Fuerza Armada este domingo en un comunicado oficial, al tiempo que afirma estar empleando toda sus capacidades disponibles «para la defensa militar, el mantenimiento del orden interno y la preservación de la paz». Con este decreto el Ejecutivo se abroga plenos poderes para movilizar tropas y suprimir por completo derechos civiles y garantías constitucionales.
El chavismo convoca a sus seguidores a participar en lo que define como una gran marcha nacional para pedir la libertad de Maduro y su regreso a Venezuela, junto con su esposa Cilia Flores. La estrategia apunta a convertir a Maduro en mártir y figura en torno a la cual mantener cohesionadas las diferentes facciones del chavismo, así como en moneda de negociación con Estados Unidos, mientras el exgobernante enfrenta desde esta semana cargos de presunto narcoterrorismo, presentados desde 2020 en un tribunal del Distrito Sur de Nueva York.
Por el momento, parece haber una disonancia entre las expresiones del chavismo y las del Gobierno de Trump. No hay nada parecido a una transición política, ni al debilitamiento del chavismo, más allá del golpe contundente al haber perdido a su máximo líder.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, llamó a los ciudadanos a retomar sus actividades económicas, laborales y educativas ordinarias en los próximos días. Y, por otro lado, el tráfico en carreteras y avenidas se ha ido normalizando, así como las ventas de combustible. Sin embargo, algunos supermercados estaban limitando las ventas de productos básicos.
