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Internacional

Trump y Petro rebajan la tensión: se reunirán en la Casa Blanca tras la tormenta diplomática

El presidente estadounidense amenazó a su homólogo colombiano tras la captura de Nicolás Maduro

Trump y Petro rebajan la tensión: se reunirán en la Casa Blanca tras la tormenta diplomática

El presidente de Colombia, Gustavo Petro. | Sergio Acero (Reuters)

El escenario internacional ha dado un giro inesperado este miércoles. Tras unos días marcados por la incertidumbre y las amenazas cruzadas, Donald Trump ha confirmado que recibirá próximamente a Gustavo Petro en Washington. El anuncio llega justo después de que ambos mandatarios sostuvieran una crucial conversación telefónica que busca calmar las aguas, agitadas tras la advertencia del inquilino de la Casa Blanca sobre una eventual intervención militar en suelo colombiano y la reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela.

Lo que parecía una ruptura inminente ha dado paso a un acercamiento formal. A través de su plataforma, Truth Social, el presidente estadounidense ha cambiado radicalmente el tono: «Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien me llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido». Trump no solo agradeció la «llamada y su tono», sino que ratificó su intención de verse cara a cara con el líder colombiano.

Según ha trascendido, los encargados de tejer los hilos de este futuro encuentro en la Casa Blanca son el secretario de Estado, Marco Rubio, y la ministra de Exteriores de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio.

Petro: «Si no se dialoga, hay guerra»

La noticia de la llamada se conoció casi en tiempo real, mientras Gustavo Petro se dirigía a una multitud en la Plaza de Bolívar de Bogotá. El presidente colombiano explicó que su retraso en llegar al atril se debió, precisamente, a esa conversación: «Hoy hemos hablado por primera vez desde que (Trump) es presidente. Me demoré en llegar aquí porque solo antes de llegar yo se terminó la llamada».

Ante cientos de manifestantes, Petro aprovechó para señalar a los responsables de la «crisis diplomática, llamémosla verbal por ahora, que ha estallado entre Estados Unidos y Colombia», apuntando directamente a ciertos sectores políticos. «Los mismos políticos que son responsables de tener relaciones con el narcotráfico y haber hecho trizas la paz como ellos dicen, y haber condenado a Colombia a las mayores alturas de hoja de coca», sentenció.

Durante la charla, que se extendió por cerca de una hora, el mensaje del mandatario colombiano fue tajante respecto a la necesidad de mantener los canales abiertos, advirtiendo que «si no se dialoga, hay guerra», una lección que, según aseveró, «nos lo ha enseñado la historia de Colombia». Por ello, solicitó formalmente que «se restablezcan las comunicaciones entre cancillerías y presidentes».

Narcotráfico y Venezuela: los ejes de la charla

Los dos dirigentes abordaron temas espinosos como «Venezuela y el tema de narcotráfico». En este punto, Petro defendió su gestión, argumentando ante Trump que la estrategia de «la sustitución de cultivos (de coca) voluntaria da más éxitos (…) que la sustitución forzada con glifosato».

El líder colombiano también se defendió de las acusaciones personales, reivindicando su trayectoria: «Llevo 20 años arriesgando mi vida luchando contra traquetos de alto poder y políticos aliados de ellos». Además, lanzó un dardo directo a sus detractores en suelo norteamericano: «Le dije (a Trump que) muchos de los políticos que han llegado al estado de Florida y Washington tienen relaciones con el narcotráfico».

Del «país enfermo» al «tono constructivo»

El cambio de retórica es notable. Poco después del contacto, el Gobierno de Colombia emitió un comunicado expresando que acoge «con satisfacción el tono constructivo» de la llamada, confirmando que ya se está «avanzando en los preparativos» para la reunión presencial. Bogotá reiteró que «Colombia mantiene su compromiso con el diálogo abierto y el compromiso constructivo con Estados Unidos, guiado por el respeto y el entendimiento mutuos y un interés compartido en la estabilidad regional».

Este acercamiento contrasta violentamente con las declaraciones de días previos. El lunes, Petro había llegado a advertir que era capaz de retomar las armas de su pasado guerrillero ante lo que calificó de «amenazas ilegítimas». Esto ocurría después de que Trump sugiriera repetir en Colombia la operación militar ejecutada contra Maduro, describiendo a la nación andina como una tierra que «está muy enferma, gobernada por un hombre al que le gusta producir cocaína y vendérsela a Estados Unidos». En aquel momento, el republicano alegó que Petro «tiene molinos y fábricas de cocaína» y sentenció que «no va a seguir haciéndolo mucho tiempo». Hoy, sin embargo, la diplomacia parece haberse abierto paso.

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