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Trump da su apoyo al chavismo en jaque y apuntala a Delcy Rodríguez

Con el apoyo de Trump, se dispone a abrir la industria petrolera y buscar ingresos que garanticen sobrevivir en el poder

Trump da su apoyo al chavismo en jaque y apuntala a Delcy Rodríguez

Delcy Rodríguez, el pasado jueves en Caracas. | Reuters

El chavismo se mantiene firme en el poder en Venezuela, mientras la oposición democrática vive uno de sus peores momentos, según las evidencias a dos semanas de la captura de Nicolás Maduro.

Es un giro desconcertante para los opositores, después de la incursión de 150 aeronaves estadounidenses en Venezuela el 3 de enero; una sorprendente operación militar que incluyó más de dos horas de bombardeos quirúrgicos sobre blancos militares y que alcanzaron a varios puntos civiles.

En total hubo más de 100 muertes, la mayoría de ellos despedazados e irreconocibles; unos 100 heridos de gravedad, según el Gobierno. También hubo cuantiosos daños materiales, incluyendo la destrucción de un sistema de baterías antiaéreas comprado a Rusia por 11.000 millones de dólares en los tiempos de la bonanza petrolera bajo Hugo Chávez.

Pero a la fecha no hay indicios de que el plan de Trump y sus aliados dentro de Venezuela se proponga apuntar a una transición hacia la democracia, con elecciones libres y competitivas. Tampoco hay una hoja de ruta que incluya una amnistía general, liberación de todos los presos políticos, ni la anulación de los dudosos procesos judiciales que pesan sobre miles de disidentes. Están lejos también la libertad de prensa, de pensamiento y de empresa, o el derecho al acceso a la información de interés público.

El ambiente en las calles de Venezuela sigue siendo de miedo y de terror a los puestos de control montados por agentes encapuchados y aunque han excarcelado a presos políticos, también hay reportes de nuevas detenciones. La gente teme viajar, comentar en público los últimos acontecimientos y tiene cuidado al compartir memes o mensajes opositores.

También está fuera del radar un programa de reformas estructurales que enfrente los graves problemas de la economía venezolana y que establezca por ejemplo un sistema de previsión social, o de contraloría del gasto público y licitaciones para contratar obras públicas.

El petróleo como eje del poder

Por ahora, la principal apuesta es la economía rentista petrolera, un área que lleva años bajo control de la hoy presidenta encargada.

«Sostuve una larga, productiva y cortés conversación telefónica con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, desarrollada en un marco de respeto mutuo, en la que abordamos una agenda de trabajo bilateral en beneficio de nuestros pueblos, así como de asuntos pendientes en la relación entre nuestros Gobiernos», comentó Delcy Rodríguez en sus canales oficiales. «Es una persona estupenda, es alguien con quien hemos trabajado muy bien, nos llevamos muy bien con Venezuela», afirmó Trump.

Al día siguiente, Delcy presentó ante la Asamblea Nacional una «reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos para facilitar la inversión, fortalecer la seguridad jurídica y lograr resultados más rápidos».

La mano derecha de Nicolás Maduro dijo que esta reforma permitirá «blindar inversiones en nuevos campos productivos», es decir atender la demanda de dar garantías legales a empresas extranjeras y nacionales socias de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Se supone que esto ayudará a aumentar la producción de crudo de Venezuela, que hoy ronda —según fuentes secundarias recabadas por la OPEP—, los 896.00 barriles por día, aunque el Gobierno la sitúa en 1.120.000.

En su discurso de memoria que presentó ante el legislativo dominado por el chavismo, Rodríguez anunció la creación de fondos soberanos «destinados a administrar de manera estratégica las divisas obtenidas a través de la cooperación energética». Aseguró, también que los ingresos por exportaciones de hidrocarburos se transformarán directamente «en beneficios para la población», con inversiones para recuperar el ingreso real de los trabajadores, atender el colapsado sistema público de salud, la infraestructura escolar, los programas de alimentación y la construcción de viviendas, prometió.

La creación de estos fondos sigue anuncios desde Washington, que dice haber firmado un nuevo acuerdo de cooperación energética con Delcy por un valor superior a los 2.500 millones de dólares. Los primeros barriles ya están siendo comercializados y aportarán al país 500 millones, administrados por EEUU, que ya habrían entrado a un fideicomiso en Catar. De ellos, 300 irán a los bancos para ingresarlos al sistema financiero venezolano y destinarlos a clientes importadores de alimentos y medicinas y pequeñas empresas. El BCV recibirá los bolívares de estas transacciones y deberá pagar salarios y beneficios laborales, explica Alejandro Grisanti, economista venezolano.

Por su parte, el Gobierno chavista niega este acuerdo y dice que se trata de ventas de petróleo tradicionales

Antes que nada, estabilidad

«Estamos moviéndonos a un pragmatismo con profundos impactos económicos, no me cabe duda que vamos a un crecimiento muy acelerado de la economía. Como muchos venezolanos, quiero una transición que termine con una Venezuela democrática, que no lo éramos, y mucho más próspera», comenta el economista. Calcula que el dólar podría estabilizarse en torno a una tasa de 450 bolívares, frente a los más de 700 a los que se disparó en medio de la incertidumbre por los bombardeos de EEUU y el miedo colectivo a una guerra prolongada.

Grisanti señala que las divisas provenientes de las exportaciones llegarán al sistema bancario venezolano a través de cuatro grandes bancos privados, no del sancionado Banco Central. Serán subastados, lo que le dará más confianza al mercado y ayudará a equilibrar el tipo de cambio.

Así, el propio chavismo será beneficiario de los dividendos políticos de este acuerdo, pues pondrá atender urgentes demandas de empleados públicos, a la vez que se calma el mercado cambiario, lo que ayudará a atenuar las alzas de precios en momentos en que el país está a las puertas de otra hiperinflación. «Tiene sentido estabilizar primero», observa el economista, quien no ve unas elecciones libres, democráticas y competitivas antes de 2027. Después de eso es que cabría esperar un programa de reformas estructurales, dice.

El petróleo, históricamente motor de la economía venezolana fue crucial para el producto interior bruto del país creciera 8,5% en 2025, según dijo Delcy en su mensaje a la Asamblea Nacional. Economistas privados dudan de esta cifra, creen que en todo caso el crecimiento llegaría a la mitad de eso, en medio de una pavorosa devaluación por sobre 82% anual del bolívar y una inflación que el FMI calcula por encima de 269% al cierre del año.

Pero por ahora se impone mantener la estabilidad, según Trump, quien hace poco afirmó que Delcy está dispuesta a «hacer lo que consideremos necesario» como presidenta interina. De no hacerlo, podría «pagar un precio muy alto». Por su parte, ella está sancionada por supuesta corrupción por Estados Unidos, pero no descarta viajar a Washington a reunirse con Trump.

Las amistades peligrosas del chavismo ahora son puestas bajo escrutinio por Trump, que ha ordenado que todo el petróleo venezolano sea enviado a Estados Unidos, y que deje de salir en los buques de la flota fantasma hacia los lejanos mercados de Asia, donde tenía que ser liquidado con descuento porque es un activo sancionado por el Departamento del Tesoro. «Venezuela tiene derecho soberano a relaciones con China, Rusia, Cuba, Irán y también con Estados Unidos», pese al contexto de agresión militar que atraviesa, dijo la mandataria encargada en su discurso. 

Por ahora, Trump ha sacado por la fuerza al chavismo de esa órbita, está por verse si el pragmatismo alcanza para que al final todos se entiendan.

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