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Delcy detiene al supuesto testaferro de Maduro y hombre clave en las relaciones con España

El servicio de inteligencia venezolano ha detenido a Álex Saab en una operación conjunta con el FBI estadounidense

Delcy detiene al supuesto testaferro de Maduro y hombre clave en las relaciones con España

Nicolás Maduro recibe a Alex Saab tras su liberación en Estados Unidos. | Jesus Vargas (EP)

Agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) han detenido este miércoles al exministro de Industria de Venezuela Álex Saab, según ha informado Radio Caracol. La emisora colombiana asegura, citando a fuentes norteamericanas, que Saab será extraditado a Estados Unidos, que lo persigue desde hace años por blanqueo de capitales. Hace apenas dos semanas, el 16 de enero, la nueva presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, lo había destituido de su puesto en el gabinete.

Considerado testaferro de Nicolás Maduro y figura esencial en el entramado de los negocios del régimen venezolano desde la época de Hugo Chávez, Saab mantenía estrechas relaciones con Camilo Ibrahim y Rodolfo Reyes, hombres clave de la aerolínea Plus Ultra cuando fue rescatada por el Gobierno español.

El empresario fue apresado esta madrugada en una operación conjunta con el FBI, en la que también fue arrestado Raúl Gorrín, propietario de la cadena de televisión Globovisión. La participación de la agencia estadounidense confirma las sospechas de que la Administración Trump había pedido su cabeza, tal y como habían publicado medios norteamericanos.

De hecho, la nueva líder venezolana lo destituyó solamente 13 días después de que Estados Unidos capturase a Nicolás Maduro. Posteriormente, también lo apartó de la dirección del Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP), dedicándole solamente unas palabras de gratitud por «su gran trabajo» y «compromiso».

Estados Unidos tenía a Saab en la mira desde hace años y había dictado contra él una orden internacional de busca y captura por blanqueo de capitales, que se materializó en Cabo Verde el 14 de junio de 2020. Interpol aprovechó que el avión privado en el que viajaba hizo escala para repostar cuando se dirigía a Caracas procedente de Teherán (Irán). Saab tenía estatus de «enviado especial» de Venezuela y realizaba supuestas labores humanitarias.

Se inició entonces una pugna legal por su extradición. El presunto testaferro de Maduro, que fue asesorado judicialmente por el bufete de Baltasar Garzón, fue extraditado finalmente a Miami en octubre de 2021. Allí hizo frente a cargos federales por conspiración para lavado de dinero y fraude. Según la acusación, Saab había organizado, mediante documentos falsos e intermediarios, millonarias transferencias internacionales de fondos públicos desviados de Venezuela.

En una controvertida decisión, el Gobierno de Joe Biden liberó a Saab en diciembre de 2023 a cambio de que las autoridades de Venezuela excarcelasen a 10 estadounidenses. Tres meses después regresó triunfal a Venezuela, donde Nicolás Maduro lo incorporó a su Gabinete.

La Fiscalía de Miami acusa a Saab participar en una red de narcotráfico, lavado de dólares y adjudicación fraudulenta de contratos oficiales millonarios. El caso más sonoro por el que lo acusan en Estados Unidos tiene que ver con el lavado de dinero en un proyecto firmado entre el difunto Hugo Chávez y su homólogo colombiano Juan Manuel Santos en noviembre de 2011. Al parecer, Saab quedó encargado de importar desde Ecuador y Colombia material para la Gran Misión Vivienda, un proyecto de construcción de 2,6 millones de casas para gente humilde en Venezuela. Pero nunca se construyeron, a pesar de que Saab recibió 159 millones de dólares entre 2012 y 2013. De aquel contrato solo se entregó material por importe de tres millones.

El segundo gran escándalo que rodea a Saab está vinculado con la escasez de alimentos en Venezuela en el año 2016 y la decisión de Maduro de centralizar la importación y distribución de productos básicos bajo los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Saab era uno de los contratistas de ese operativo y, según el departamento de Justicia de Estados Unidos, lavó hasta 350 millones de dólares con ello.

Según la exfiscal general de Venezuela Luisa Ortega Díaz, huida del país en 2017, Saab operaba como testaferro de Maduro en dichos negocios, en los que también estaban implicados tanto Camilo Ibrahim como Rodolfo Reyes, empresarios muy cercanos al chavismo y presuntos propietarios en la sombra de la aerolínea Plus Ultra cuando fue beneficiada por el Gobierno de Pedro Sánchez con un rescate de 53 millones de euros durante la pandemia.

De hecho, a raíz de las acusaciones de Ortega Díaz, Ibrahim y Reyes fueron citados a declarar por presunta corrupción en el escándalo de los CLAP por la comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional de Venezuela, cuando estaba en manos de la oposición en el año 2018, aunque no consta ninguna conclusión al respecto. Los empresarios han negado cualquier vinculación con esa trama.

Los CLAP fueron organizados desde la empresa Mass Joy Industries Ltd, de la que es propietario Smaili Abou Nassif, pareja sentimental de Delcy Rodríguez y quien también acudió con ella a Madrid en enero de 2020, cuando la entonces vicepresidenta, que tenía prohibida su entrada al espacio europeo, aterrizó ilegalmente en Barajas y fue recibida por el ex ministro de Transportes, José Luis Ábalos.

Además, Rodolfo Reyes fue directivo de Bencorp Casa de Bolsa, una sociedad implicada en el presunto desvío de fondos de la petrolera venezolana PDVSA a cuentas en Andorra de exfuncionarios chavistas. Y también fue detenido en mayo de 2010 por simulación de operaciones bursátiles.

¿Quién es Álex Saab?

Alex Saab es abogado y nació en Barranquilla (Colombia) hace 54 años. Su relación con el chavismo comenzó en 2011, cuando firmó un contrato para hacer casas prefabricadas con Hugo Chávez.

De ascendencia libanesa, Saab era dueño de varias empresas. A través de su consorcio Group Grand Limited, constituido en Hong Kong, firmó contratos millonarios con el Gobierno de Nicolás Maduro para promover las cajas que los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).

En la práctica, el CLAP eran cajas con comida que se reparten en zonas bajas y medias de Venezuela, solo a las personas afiliadas al «sistema Patria» de Maduro. En realidad era uno de los mecanismos de control político del Gobierno venezolano. La calidad de sus productos ha sido cuestionada varias veces, además de ser comprados con sobreprecio, según una investigación de la Procuraduría General de México. Según la fiscal Luisa Ortega Díaz, el consorcio con el que operó Saab es en realidad propiedad de Maduro.

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