La justicia italiana interviene la filial de Glovo por presunta explotación laboral de repartidores
Milán activa una supervisión cautelar sobre la compañía por condiciones abusivas, bajos salarios y supervisión del trabajo

Un 'rider' de Glovo. | Alejandro Martínez Vélez (Europa Press)
La justicia italiana ha intervenido la filial en Italia de la plataforma de reparto a domicilio Glovo tras una investigación de la Fiscalía de Milán que apunta a un presunto sistema de explotación laboral de miles de repartidores. La medida, de carácter cautelar, supone el sometimiento de la empresa a un control judicial para corregir las irregularidades detectadas mientras continúan las diligencias penales, sin que por el momento se haya ordenado el cese de la actividad.
La intervención afecta a Foodinho, la sociedad que gestiona el negocio de Glovo en Italia, y ha sido ordenada a instancias del Ministerio Público milanés, que considera acreditada la existencia de prácticas contrarias a la legislación laboral. Según la investigación, la empresa habría organizado el trabajo de los repartidores, en su mayoría inmigrantes bajo un sistema que, pese a presentarlos formalmente como autónomos, implica una relación de dependencia real, con control constante de horarios, rutas y rendimiento a través de la aplicación digital.
De acuerdo con el decreto judicial, los repartidores se veían obligados a realizar jornadas de 12 horas diarias, con descansos muy limitados e insuficientes y remuneraciones muy reducidas. En algunos casos apenas alcanzan los 2.50 euros por entrega. La Fiscalía sostiene que estas condiciones vulneran la normativa laboral italiana y sitúan a los trabajadores en una posición muy vulnerable, agravada por su situación administrativa o económica, lo que refuerza la sospecha de explotación sistemática.
40.000 repartidores
La investigación prolongada durante meses estima que las prácticas analizadas han afectado a unos 2.000 repartidores solo en Milán pero unos 40.000 en todo el país. Los fiscales subrayan que el modelo de organización del trabajo imponía penalizaciones basadas en algoritmos a quienes rechazaban pedidos o reducían su disponibilidad, lo que en la práctica, obligaba a aceptar condiciones consideradas abusivas para mantener ingresos mínimos.
El tribunal ha designado a un administrador judicial que supervisará la gestión de Foodinho durante el periodo de intervención. Esta figura tendrá como objetivo garantizar el cumplimiento de la legalidad laboral, introducir medidas correctoras y evitar la reiteración de las conductas investigadas. La decisión no implica, por ahora, la suspensión de los servicios de reparto, aunque sí limita la autonomía de la empresa en la toma de decisiones estratégicas y operativas.
Desde la Fiscalía de Milán han señalado que la intervención busca prevenir un daño continuado a los trabajadores y corregir este modelo que según el Ministerio Público, ha generado beneficios empresariales a costa de pagar unos salarios muy por debajo de los estándares fijados en los convenios colectivos del sector logístico y de reparto en Italia.
La respuesta de Glovo
Glovo que forma parte del grupo alemán Delivery Hero, ha asegurado que colaborará con las autoridades judiciales y que mantiene un diálogo abierto con los reguladores italianos. La empresa sostiene que su modelo cumple con la normativa vigente y que ha introducido mejoras progresivas en las condiciones de los repartidores, aunque ha evitado pronunciarse en detalle sobre el contenido de la investigación mientras el proceso sigue abierto.
Este caso se enmarca en un debate más amplio en la Unión Europea sobre el modelo laboral de las plataformas digitales y el uso de falsos autónomos en sectores como el reparto a domicilio. En los últimos años, distintos tribunales y gobiernos han impulsado reformas para reforzar la protección de los llamados riders, cuestionando sistemas basados en algoritmos que, según los reguladores, reproducen relaciones laborales encubiertas.
