Macron plantea consultas para hacer de Europa una «potencia geopolítica» fuerte
El presidente francés ha instado a «restablecer un canal de comunicación transparente con Rusia»

El presidente francés, Emmanuel Macron. | Sven Hoppe (dpa)
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha propuesto este viernes iniciar «consultas entre socios europeos» de cara a un «pensamiento estratégico a largo plazo» que permita a Europa convertirse en una potencia geopolítica más «fuerte» y más independiente.
«Es terrible que no creamos en nosotros mismos. Todos deberían inspirarse en nosotros en lugar de criticarnos constantemente e intentar dividirnos», ha expresado durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, desde donde ha instado a construir «una Europa más fuerte».
El mandatario ha afirmado que Europa ha sido criticada por ser una «construcción envejecida, lenta y fragmentada», con «una economía sobrerregulada y apática que rechaza la innovación», así como por ser «un continente represivo donde la expresión no es libre».
En este sentido, Macron ha subrayado que si Europa quiere estar en una posición «de fuerza», debe «desarrollar activamente» sus capacidades en materia de defensa, incluyendo los «ataques de precisión», en medio de las negociaciones con Rusia para lograr un acuerdo de paz en Ucrania.
Por otro lado, ha reiterado que «no habrá paz sin los europeos» y que, en caso de que se alcance un acuerdo para cesar las hostilidades, «Europa deberá definir las reglas de coexistencia con Rusia». «Tenemos que ser nosotros quienes negociemos esta nueva arquitectura de seguridad para Europa el día después porque nuestra geografía no cambiará», ha resaltado.
Macron ha instado a «restablecer un canal de comunicación transparente con Rusia». «Los rusos tendrán que reconocer la enormidad de los crímenes cometidos en su nombre, la inutilidad de los pretextos y las devastadoras consecuencias a largo plazo para su país, pero hasta que llegue ese momento, no bajaremos la guardia», ha argüido.
Con estas palabras, el mandatario francés hacía frente así a las críticas vertidas por Estados Unidos en su doctrina de política exterior, en la que aludía a la «falta de autoestima» de Europa y la amenaza del «borrado» que ahora mismo afectan a la «civilización europea».
