The Objective
Fíjate bien

Carta al soldado muerto

«Has quedado plantado en el suelo para implorar que te llevemos por siempre incrustado en nuestras retinas»

Carta al soldado muerto

Fotografía de Pío Cabanillas.

Fíjate bien. Detente. Y dime si ves la luna detrás del dedo que la apunta, no mires únicamente al mar de banderas ucranianas. No te detengas solo en el retrato del soldado entre los versos de Slava Ukrayini, gloria a Ucrania. Seguro que, fíjate bien, puedes ver a cada una de las almas que han quedado ancladas sobre el césped, incrustadas unas con otras a su bandera, ondeando hermanadas la misma consigna, «porque nadie quede atrás, porque la verdad no quiebre, la libertad no se negocie, por los nombres susurrados y por los que aún no han nacido».

¿Cuántas de estas almas ya no verán enhebrar el quinto año de la guerra? En vosotros, soldados, pienso, mientras os veo mecidos por el viento, vuestros nombres inscritos entre el azul esperanza de futuro y el amarillo campos de trigo maduros en una tierra fértil. Hoy, vuestros símbolos siguen en pie más vivos que nunca gracias a vuestra resistencia heroica. La historia hablará de víctimas, de años de resistencia, pero también os guardará en esta foto para blandir vuestro coraje heroico, invicto, leal a la patria hasta la muerte.

En este quinto año de guerra que nace, os escribo, soldados, para deciros que, aunque Ucrania resiste en el más crudo invierno, la nación sigue en pie, y toda ella os añora, esposos, padres, hijos y hermanos, compañeros todos de vida, aunque el destino cruel os truncara esas vidas antes de vivirlas. 

¿A dónde miras, soldado muerto, desde el retrato, si ya no puedes ver, si ya no cantas? Yo te miro y en mis oídos resuenan tus viejos cánticos, como si me susurraras: «Ucrania, todo será futuro, todo será vida». Qué sarcasmo, soldado, cuando el cielo azul no puede con su alma de tantas almas como acoge y los campos amarillos se han teñido con vuestra sangre derramada. Soldado de sonrisa inerte, pienso en tu madre, que ya no te verá desfilar con paso firme aupado por otros valientes. Has quedado plantado en el suelo para implorar que te llevemos por siempre incrustado en nuestras retinas. Maravilloso acto de servicio, post mortem.

Hoy, asomándonos al año quinto, soldados caídos, descansad en paz. Vuestro mar de banderas es una alegoría de vida a la que nos sumamos. Llevaos nuestro compromiso de que soñamos con vosotros en una Ucrania unida, épica, vigorosa y viva. Porque la muerte no es el final. Amén.

Texto de Gloria Lomana y fotografía de Pío Cabanillas.

Publicidad